Periodista-Politólogo
Header image

“A NINGÚN PARTIDO LE INTERESA RESOLVER LA CORRUPCIÓN”

Josep Maria Loperena, autor de ‘El circo de los corruptos’

La mayoría de los políticos indagados por temas de corrupción cometieron los delitos en beneficio propio, no para engrosar las arcas de su grupo, sino para llenar sus bolsillos. Es una de las conclusiones a las que llega el abogado Josep Maria Loperena en El circo de los corruptos (Flor del Viento Ediciones), que pertenece a la trilogía El circo de la justicia y El circo de la política. Loperena, que estuvo firmando ejemplares en la Feria del Libro de Madrid, expone más de 150 casos de corrupción en su última obra. Lamenta que la corrupción no sea una cuestión que preocupe especialmente al ciudadano.

Josep Maria Loperena, por Fernando Moreno
Josep Maria Loperena (FOTO: Fernando Moreno)

Por Luis Marchal

—¿La corrupción es meramente aprovecharse del dinero público para enriquecimiento personal?
—Filesa es uno de los pocos casos que se produjeron para ayudar al partido [al PSOE]. Casi el noventa por ciento de las cuestiones que salen en mi libro es para enriquecimiento personal. Es decir, es sobre todo gente que se aprovecha de la política para enriquecerse. Siempre es un político, un empresario y un banquero.

—También jueces, como Luis Pascual Estevill.
—Era un hombre que de acuerdo con Joan Piqué Vidal, uno de los mejores abogados de Barcelona, instruía diligencias previas y citaba a declarar a personajes que fueran millonarios o empresarios. Un empleado de Piqué se presentaba ante ellos y les decía que eso se podía solucionar con diez, quince, veinte o treinta millones de las antiguas pesetas. Les comentaba que si estaban de acuerdo el juez suspendería las diligencias durante dos días, para que tuvieran tiempo de darles el dinero. La mayoría dijo sí. Si había un pago, entonces Pascual Estevill archivaba el caso. El problema estaba en que nadie denunciaba, hasta que alguien lo hizo y se descubrió todo el pastel.

—¿La corrupción aparece, con mayor o menor gravedad, en todos y cada uno de los ámbitos de la vida social?
—La corrupción no es una cuestión que motive al ciudadano, en general. Dices “fulanito de tal se ha quedado…” y responden “bueno, pues yo haría lo mismo”. Es muy distinto cuando hay un asesinato o una violación de niñas. Si no estuviera la Pantoja [por Isabel Pantoja] en medio, el juicio por corrupción del caso Ballena Blanca, contra blanqueo de capitales en la Costa del Sol, habría pasado desapercibido. Esta falta de motivación hace que la corrupción se tenga como un delito de tercera categoría, cuando en realidad es de primera.

—¿Quizá hay un antes y un después del caso Malaya?
—Ciertamente, significa un antes y un después. Por una vez, la prensa del corazón hizo algo positivo, que fue denunciar el asunto. Cuando se publicitó el tema de los corruptos de allá, la gente de Marbella tomó conciencia y pasó de aplaudirles o de mirarles con cierta sonrisita a escupirles [a los corruptos]. Eso es lo que debería pasar en toda España.

—¿Cómo combatiría usted la corrupción, además de haciendo devolver a los corruptos todo el botín obtenido con malas artes?
—El problema de que no se meta en la cárcel a los corruptos es la cuestión de prescripción. Estos delitos, dependiendo de la cuantía, prescriben a los diez años o como mucho a los quince. Tendría que haber un juez anticorrupción en cada juzgado de primera instancia. A veces, los casos están en instrucción cinco, seis o siete años. Son juicios que duran años y cuando llega el final ya ha prescrito el delito. Y te encuentras con temas tan graves como el de los Albertos [Alberto Alcocer y Alberto Cortina], que encima querían reclamar daños y perjuicios al Estado, algo que rechazó el Tribunal de Estrasburgo. La corrupción se solucionaría eliminando la prescripción o estableciendo largos plazos de prescripción. Luego, haciendo devolver el dinero para poder salir de la cárcel. Aquí, la reinserción sólo es posible si se devuelve el dinero.

—No parece que los políticos se pongan manos a la obra para resolver el problema de la corrupción por las vías que usted menciona.
—No interesa resolverlo a ningún partido. Por eso la gente se va a la Puerta del Sol en Madrid o a la Plaza de Cataluña en Barcelona. En democracia, lo más importante es resolver la corrupción, para que la gente crea en el sistema.

—De todos los 150 casos de corrupción que glosa en el libro, ¿cuál considera más destacable?
—El de los Albertos me parece vergonzoso. Hay muchos. Está lo de Valencia. Cada vez que aparece en el periódico alguna nota relativa a los trajes de Francisco Camps, éste gana votos.

—En cierto modo, el PP ha vestido a la investigación de la Gürtel con un traje de persecución política.
—El PP aprovecha eso porque sólo se habla de trajes. Cuando se vea que los trajes son millones de euros, dineros que eran del pueblo y que pasaron a manos del señor Gürtel [Francisco Correa], quizá se den cuenta de que no es así.

—Su libro comienza con la corrupción de Franco.
—La corrupción de Franco fue una sorpresa para mí, y yo tengo 72 años. De niños, nos decían, que era muy malo, porque mataba a la gente, porque se levantó un día contra el poder legalmente constituido, pero que era muy honesto. En Cataluña señalábamos que era un hombre que no iba con señoras, que comía frugalmente y que no le importaba el dinero. Cuando empecé a estudiar la época franquista en cuanto a la corrupción, me di cuenta de que tenía un secretario y un broker sólo para él. Creo que llegó a robar media España. Media España que nadie ha incautado, ni en la Transición ni en la democracia. Todo lo contrario, Felipe González puso una medalla a la viuda y las televisiones del Estado invitan a la nieta a ¡Mira quién baila!

—Ningún gobierno de la democracia ha intentando recuperar los bienes que obtuvo Franco como jefe de Estado y que la familia del dictador sigue disfrutando.
—Cuando murió Franco, el marqués de Villaverde lo primero que hizo fue intentar vender propiedades, porque tenía la obsesión, y además lógica, de que le iban a confiscar todo. Esta gente está viviendo todavía de muchos miles y miles y miles de millones.

—De hecho, en El circo de los corruptos define a Franco como un “corrupto amoral”.
—Estaba convencido de que España era su casa, que era su huerto. Su mujer, Carmen Collares, doña Carmen, cuando venía a Barcelona, iba por las joyerías del Paseo de Gracia, entraba, se llevaba las joyas que quería y no pagaba.

—¿Sería fácil compensar a las víctimas de las donaciones forzosas de Franco, como el Pazo de Meirás?
—Se debe compensar. No sé si sería fácil o no. En el caso Meirás obligaron a los ciudadanos a comprar una especie de bonos y el que no tenía bono no tenía trabajo en Galicia, ni funcionarios ni trabajadores. Luego subrayaban que “el pueblo gallego ha regalado…”. De regalado nada, fue obligado. Yo entiendo que el Pazo de Meirás es propiedad del pueblo gallego, que es quien lo pagó.

—El mayor escándalo de corrupción del felipismo lo protagonizó Luis Roldán, “un don nadie que llegó a ser delegado del Gobierno en Navarra y director general de la Guardia Civil”. ¿González debería haber sido más precavido con sus colaboradores?
—Es absurdo que González no lo supiera, pero eso no está contrastado. Yo hablo de la culpa in vigilando. No puede ser que se meta alguien a director de la Guardia Civil, que facilite un currículum totalmente falso y que nadie se preocupe de comprobar si efectivamente los cargos y las carreras que decía que tenía eran ciertos o no. Felipe, al menos, es responsable por esta falta de vigilancia, de previsión.

—Al poco tiempo de que Aznar alcanzara la presidencia saltó a la prensa el caso Naseiro, cuya magnitud económica superó a los casos de corrupción que protagonizaron Roldán, Barrionuevo o Vera en la época del PSOE. ¿Le pasó factura de algún modo a Aznar?
—No lo sé. Rosendo Naseiro era el responsable de finanzas del aparato del PP, un crack del trapicheo, la especulación y el lucro, que tuvo la idea de montar una trama de financiación ilegal para hacer negocios inmobiliarios fraudulentos.

—Dice que Mario Conde es “el gran preboste de los chorizos de cuello blanco”. ¿Qué opina de que acabe de estrenar programa propio en Intereconomía TV, Una hora con Mario, donde el tertuliano de El gato al agua conversa con jóvenes universitarios sobre actualidad política y económica?
—Miles de universitarios tenían como meta ser como Mario Conde. Esto lo ha recuperado. Debe tener un carisma especial. Eso no evita que, aunque la prescripción le salvó de muchas cosas, no sea el mayor de los corruptos.

FUENTE: El Siglo, publicado el 13 de junio de 2011

“EN ESTE PAÍS SE MUERE MUY MAL”

Luis Montes, presidente de la asociación Derecho a Morir Dignamente

El presidente de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) piensa que en una década estaremos en una situación de despenalización de la eutanasia. Fue conocido al ser acusado anónimamente en 2005 de hasta 400 eutanasias en el hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid), donde era coordinador de Urgencias. Finalmente, los juzgados le exoneraron del caso Leganés. Del anteproyecto de ley de Cuidados Paliativos y Muerte Digna, anunciado hace dos semanas por el Gobierno, opina que es positivo porque se sale de “la ambigüedad” de la Ley de Autonomía del Paciente.

Luis Montes, por Fernando Moreno
Luis Montes (FOTO: Fernando Moreno)

Por Luis Marchal

—¿Qué consideración le merece el anteproyecto de Ley de Cuidados Paliativos y Muerte Digna?
—En este país se muere muy mal, por lo que en DMD pensamos que todo proyecto que vaya a mejorar el proceso de vivir de las personas es positivo. Una segunda valoración que hacemos es que nos parece que esto va a ser un paréntesis en el verdadero debate que tenemos que tener los ciudadanos, que es el debate de la disponibilidad de la propia vida, de la determinación en el proceso de morir. Seguro que se abrirá un debate de si hay eutanasia sumergida o no en la ley.

—Ya se está insistiendo en que la ley no va despenalizar la eutanasia.
—Tal y como lo entendemos nosotros, hay dos leyes fundamentales en el proceso de morir. La Ley de Autonomía del Paciente de 2002 y lo que va a ser ahora esta ley de derechos y garantías de los ciudadanos en el proceso final de la vida. El otro gran marco jurídico es el Código Penal de 1995. En él es la primera vez que se habla en un marco jurídico de conductas eutanásicas. Se penaliza el “homicidio compasivo”. Es delito la inducción al suicidio y la colaboración necesaria al suicidio. Si bien, se rebajan las penas en aquellas situaciones en las que se dé una petición voluntaria, reiterada y confirmada en un contexto de una enfermedad terminal, donde el pronóstico de vida sea corto y donde estén presentes sufrimientos físicos y psicológicos. Si una ley no modifica el Código Penal, estamos en las mismas.

—A su asociación acuden familias para que sus enfermos mueran dormidos.
—En una situación final de claros síntomas de agonía, ya es un derecho ciudadano. Si no estás en ese proceso de agonía, no puedes disponer autónomamente de tu vida. Eso es lo que tenemos que discutir los ciudadanos. El recorrido es bastante cortito: estamos los que creemos en el desarrollo de los derechos y que la vida es nuestra, con el límite de no hacer daño a terceros, y está la postura clásica, la de la sacralidad de la vida. Es decir, aquellos que piensan que la vida no es suya y que es un
don recibido.

—La ministra de Defensa, Carme Chacón, ha señalado recientemente que buscar “el derecho a un final más humano” para los pacientes es “algo bien cristiano”. ¿Es una forma quizá de unir estas dos vías
que menciona?
—Correcto. En el homicidio compasivo, en el que se reducen las penas, la motivación no es, por lo general, economicista. Dar la muerte es un acto de amor ante el sufriente. Es una humanización de la muerte y más cuando es una petición de ayuda voluntaria.

—Entonces, ¿la Ley de Cuidados Paliativos y Muerte Digna es necesaria?
—El PP mantiene que la Ley de Autonomía del Paciente ya es suficiente, pero ésta es ambigua en el tema del proceso final de la vida. Todo lo que sea particularizar derechos en situaciones concretas que en la Ley de Autonomía del Paciente son genéricas es muy positivo. Si pides morir dormido en el momento de la agonía se convierte en un derecho con la nueva ley. Ahora, la situación es que te mueres dependiendo de la sensibilidad del médico que te toque. Si particularizamos para que no dependa de la ideología o sensibilidad que tenga el médico correspondiente que te lleva es un avance importante.

—¿Tener derecho a renunciar a un tratamiento médico y a usar sedaciones terminales es el preámbulo a la despenalización de la eutanasia?
—El renunciar al tratamiento está desde la Ley General de Sanidad, de 1986. Ésta plantea esa renuncia con el alta voluntaria. Ahora se plantea que tú tienes alternativas al tratamiento. La alternativa al no tratamiento activo es el tratamiento sintomático, el tratamiento paliativo, de paliar los síntomas que tú tengas hasta la muerte. No es una puerta abierta a la eutanasia, porque las conductas eutanásicas siguen penalizadas en el Código Penal.

—La eutanasia no es una prioridad para el PSOE, ¿debería serlo?
—Debería serlo porque es un clamor popular. Los partidos políticos que no defiendan derechos ciudadanos se van a ir separando de la realidad, de cuáles son los intereses del tejido ciudadano.

—¿España está preparada para regular la eutanasia?
—Por supuesto. Los ciudadanos tenemos claro que el Estado de derecho tiene que poner garantías para que no haya abusos. Los derechos son optativos. Sólo hay un derecho obligatorio, que es la educación hasta los 16 años. El discurso de una parte de la sociedad en el que se argumenta que la eutanasia perjudica al más frágil, eso de que con una ley de eutanasia todo viejecito que nos estorbe nos lo vamos a cargar, tiene poco recorrido. Es una invención escolástica que no tiene razón de ser en el siglo XXI.

—¿En DMD tienen algún cálculo de cuántas personas pueden optar por las sedaciones terminales al año, después de que se apruebe la Ley de Cuidados Paliativos y Muerte Digna?
—En este país sabemos muy pocas cosas de la muerte. Sabemos que se mueren 380.000 ciudadanos al año y que, de éstos, requieren cuidados paliativos 260.000. Sabemos de qué enfermedades se mueren y cuáles serán las causas de muerte en los próximos diez años. Sin embargo, no hay ningún estudio de cómo se muere. En Estados Unidos se hizo el estudio Support, con más de 300.000 familiares entrevistados al año, durante seis años. Las conclusiones fueron terribles de lo mal que se muere allí. Si lo hiciéramos en España, sería espeluznante. La Organización Médica Colegial dice que hay peticiones de ayuda o peticiones de eutanasia en el uno o dos por ciento de las muertes. Eso supondría unas 5.000 personas al año aproximadamente. Pero nadie tiene esos datos. Es una información interesada. El argumento es que no habría peticiones de eutanasia si estuvieran implantados los cuidados paliativos. No tiene nada que ver una cosa con la otra. Con esta ley, la sedación en la agonía en los pacientes que presentan síntomas de claro sufrimiento tendría que ser al cien por cien, porque es buena práctica clínica. Todo el mundo que tiene signos y síntomas de la muerte y que está sufriendo tendría que morir dormido.

—¿Hay posibilidad de objeción para el sanitario?
—Esta ley es de buenas prácticas. Se hace una norma civil de derechos. Ante buenas prácticas clínicas, la objeción de conciencia es una mala práctica clínica, es dejar al paciente en el abandono.

—Con esta ley, ¿habría habido un caso Leganés?
—Los caníbales y bestias siempre van a existir. Con ley o sin ley, pueden acusar a alguien de mala práctica. Y más con una brunete mediática como la que tenemos y que funciona por trabajos de encargo. ¿Por qué no se va a dar en 2013 otro caso como el de Leganés si El Mundo sigue defendiendo la vinculación de ETA en el 11-M? En la campaña que sufrí se hablaba de cosas tan genéricas como sedaciones irregulares. Hubo un gran bulo: más de 400 homicidios. Tuvieron que montar una comisión de expertos nombrada a dedo y bajaron la cifra a 73. Luego el juzgado abrió sólo cuatro casos. [En enero de 2008, los juzgados cerraron el caso Leganés y exoneraron
a Montes y a sus colaboradores].

—¿El más duro de todos los insultos que usted recibió fue el de Miguel Ángel Rodríguez, exportavoz del Gobierno de José María Aznar, que le llamó “nazi”?
—Más que los insultos, lo duro de esa campaña fueron las medidas reales represivas. Ahora mismo, en el Severo Ochoa no trabaja ningún compañero que estaba en el equipo de Urgencias. Procede una acción [jurídica] con los insultos porque un medio público fue insultante. [En uno de los programas
donde Rodríguez dijo lo de “nazi” fue 59 segundos, de TVE]. Realmente a las personas no ofende quien quiere, sino quien puede.

—Él ha sido condenado por un delito continuado de injuria grave a pagarle 30.000 euros. Sin embargo, usted ha recurrido. ¿Por qué está insatisfecho con la sentencia?
—Porque han sido también calumnias y porque en estos hechos siempre, si se les declara culpables, los medios donde se produjeron tienen que pedir disculpas.

FUENTE: El Siglo, publicado el 30 de mayo de 2011

“NO CUIDAMOS LA LENGUA, SOLO INTERESA LA IMAGEN”

Julio Somoano, periodista y autor de ‘Deslenguados’

El director y presentador de Telenoticias 1 de Telemadrid, Julio Somoano, acaba de publicar Deslenguados. El nuevo español y el uso correcto de nuestro idioma (Temas de Hoy). Este periodista, que también es filólogo, siente pasión por la lengua desde pequeño. En su libro, asevera que “el lenguaje hereda las virtudes de nuestra sociedad. Y también sus defectos”. En ese sentido, dice que la sociedad está cada vez más preocupada por la forma que por el contenido, que “lo importante se ha subordinado a la cultura de la imagen”. Por otro lado, se muestra crítico con que los politicos usen eufemismos para maquillar la realidad.

Por Luis Marchal

—¿La lengua se encuentra muy maltratada en la actualidad?
—Estamos en una encrucijada. Nunca habíamos vivido tantos cambios en tan poco tiempo. Me refiero a internet y a las nuevas tecnologías. Esos cambios afectan a la sociedad. Tenemos dos opciones. Una es aceptarlo todo. La otra es analizar con sensatez las novedades que enriquecen a nuestro idioma y discriminarlas. Eso sería lo mejor.

—De las últimas novedades, ¿cuáles piensa que han enriquecido más a nuestro idioma y cuáles lo han empobrecido?
—Las novedades que más aportan son los anglicismos que hemos adoptado para nombrar realidades que antes no existían. Por ejemplo; clicar o cliquear, feisbuquear, escanear o pixelar. Son realidades nuevas. Hay otras palabras que no sé hasta qué punto son necesarias. Hay muchas personas que dicen linkar en vez de enlazar o hackear en vez de piratear. Además, de vez en cuando, caemos en fenómenos como los sesquipedalismos (creación de una palabra por derivación redundante de un nombre o un verbo) por la influencia inglesa, por el desconocimiento de nuestro idioma y por la desidia. Decimos obstruccionar un lavabo en vez de obstruirlo, aperturar una cuenta en vez de abrirla o concretizar en vez de concretar. La gente que utiliza esto se cree que es más culta, cuando en realidad es más hortera.

—¿Qué opina de la moda de no traducir cargos como product manager (responsable de producto)?
—Parece que todo lo que viene de la cultura anglosajona es bueno. Al final, estamos arrinconando términos nuestros. El otro día escuché a un ejecutivo hablar del business plan. Es un plan de negocio. ¡La traducción no puede estar más clarita!

—¿Cuál es el español que nos espera en el futuro?
—Si lo hacemos bien, puede esperarse un español mucho más rico de lo que es ahora. Si lo hacemos mal, mucho más pobre. Es decir, si la forma de hablar con abreviaturas empleada en los mensajes SMS la sabemos utilizar para lo que hay que utilizarla, para los SMS, para el Twitter o para el chat, y seguimos escribiendo las instancias a los ayuntamientos tal y como las escribimos ahora, pues el idioma poseerá más registros. Si las personas que tienen en estos momentos diez años, el día de mañana lo escriben todo en ese formato de SMS, la lengua se empobrecerá muchísimo. Es muy difícil transmitir con fiabilidad los matices de nuestro pensamiento con el registro de los SMS, que es un formato muy breve y muy urgente.

—¿La rápida incorporación de términos nuevos en nuestro idioma es producto de la globalización?
—Es producto de dos cosas. Una es la global ización, que en nuestro caso es la influencia del inglés, de la cultura anglosajona. La otra es la desidia que tenemos para analizar qué es lo que nos viene bien y qué es lo que nos viene mal. Desidia y desconocimiento de nuestra lengua.

—Entonces, ¿no cuidamos nuestra lengua?
—La mayoría de la gente, no. Estamos en una sociedad en la que lo importante se ha subordinado a la cultura de la imagen, a la cultura del impacto. Por poner un ejemplo, José Luis Rodriguez Zapatero dijo en su día que las palabras están “al servicio de la política”. Eso es una barbaridad. Las palabras están para definir la realidad. Si las palabras están al servicio de la política, al final no utilizamos un lenguaje común. Lo que hacemos es deformar la realidad para convencer al resto de que tenemos razón.

—¿Los culpables de esta desidia son los políticos?
—Los políticos y los periodistas son responsables de lo que está sucediendo en el idioma. No porque tengan más culpa que el ciudadano normal, sino porque se encuentran en un escaparate. Se multiplica el efecto de cada error que cometen. Centrándose en el lenguaje de lo políticamente correcto y del eufemismo, sí que los políticos tienen una gran responsabilidad. Y en concreto, estos gobernantes. Antes utilizábamos el eufemismo para edulcorar de alguna manera la realidad, como cuando se dice que una persona que muere pasa a mejor vida. Ahora lo estamos usando para crear una especie de realidad paralela, de Mátrix. Nosotros ya no somos parados, sino oferentes de empleo. No somos sufridores de despidos masivos, sino que simplemente nos afecta un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). No pagamos más impuestos, sino que hacemos esfuerzos fiscales colectivos, progresivos y solidarios.

—En Deslenguados recoge sobre todo ejemplos de este tipo y de malapropismos en politicos del PSOE, ¿la derecha emplea mejor la lengua que la izquierda?
—Todos caen en los mismos errores, pero el uso del eufemismo para maquillar la realidad se ha incrementado muchísimo en estos casi ocho años de Zapatero.

—¿Qué es peor: un político que nos convierta en víctimas de lo políticamente correcto, un periodista deportivo que nos inunde de tópicos, un ejecutivo que abuse de los anglicismos o un famoso que no pare de cometer errores de bulto?
—Un político que comete eufemismos. El resto lo que hace es empobrecer el idioma. El político lo que hace es sacarnos de nuestro mundo, nos hace vivir una realidad que no existe.

—¿Habría que invertir más en educación para cuidar más la lengua?
—Cualquier inversión en educación es positiva. Eso sí, hay que tener claras las prioridades. Tenemos un sistema educativo en el que los alumnos hablan por el móvil en clase y en el que el profesor no puede hacer nada. Este ha perdido autoridad; mientras que los estudiantes, capacidad de esfuerzo. Así no pueden pensar si las palabras están desvirtuadas o no. Asimismo, el que comete menos errores es el que más lee. Cuando yo estudié filología, traducíamos del latín La Eneida, de Virgilio, en segundo. Diez años después, se pide en alguna clase de quinto a los alumnos que al menos la lean antes de acabar la carrera. Y todavía hay alguien que pregunta: “Pero, ¿hay que leer todo el libro?”. Es muy significativo del rumbo al que vamos.

—¿Hacia qué rumbo vamos?
—Hacia una sociedad en la que prima lo superficial y el cortoplacismo por encima de los principios, de los valores y del esfuerzo. Cuando éramos pequeños, queríamos ser periodistas. Hace diez años, se quería ser tertuliano. Ahora no se quiere ser ni periodista ni tertuliano, se quiere ser famoso. ¿Por qué? Porque ganas más dinero, eres más conocido y necesitas menos preparación. La lengua siempre refleja las virtudes y los defectos de la sociedad.

—Por cierto, usted que es trabajador de Telemadrid, ¿qué consideración le merecen las críticas de falta de independencia de la televisión autonómica?
—Telemadrid es una televisión muy honesta, que cuenta realidades que otros no cuentan. Se compara con Canal Sur. Canal Sur tiene sentencias judiciales que la acusan de manipulación de sus informativos. Telemadrid, ninguna. Los sindicatos deTelemadrid, que han ganado varios juicios en asuntos laborales, han sido incapaces de que un solo juez les dé la razón en esta supuesta manipulación de Telemadrid. Por algo será. Se la compara también con la Televisión de Castilla-La Mancha. En ella, a María Dolores de Cospedal no se lave nunca o se la ve de espaldas. Nosotros, al líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, le sacamos en la mayoría de los días y en la mayoría de los informativos. Desde el 1 de enero de 2008, Gómez ha sido entrevistado en Telemadrid dieciocho veces. Más veces que Esperanza Aguirre.

—¿Piensa que una privatización de Telemadrid sería positiva?
—El mercado de la comunicación ha cambiado bastante en los últimos años. Se ha fragmentado muchísimo la audiencia y las televisiones tienen muchos menos espectadores. Una televisión con menos espectadores debería plantearse una remodelación. No entro en si es pública o privada. Lo que está claro es que estamos en un gran proceso de transformación de la comunicación y todas las empresas de comunicación van a necesitar adecuarse a la realidad.

FUENTE: El Siglo, publicado el 16 de mayo de 2011

LOS DUELOS DEL 22-M

Queda menos de un mes para las elecciones del 22 de mayo, que supondrán un duelo principalmente entre el PSOE y el PP. Los ciudadanos deben elegir el modelo de municipio o autonomía que desean. Sin embargo, la estrategia del principal partido de la oposición, que se ve respaldado por las encuestas para lograr un amplio éxito, es la de convertir estos comicios en un plebiscito sobre José Luis Rodríguez Zapatero y su gestión de la crisis económica. El anuncio del presidente, el pasado 2 de abril, de que no volverá a ser el candidato socialista a la Presidencia del Gobierno en 2012 ha devuelto el 22-M al plano autonómico y municipal.

Por Luis Marchal

Tomás Gómez y Esperanza Aguirre, candidatos en la Comunidad de Madrid (Foto de Luis Marchal)
(FOTO: Luis Marchal)

La tendencia es a pensar que las elecciones autonómicas y municipales anticiparán el resultado de las generales de 2012. Ciertamente, las de 1995 supusieron la antesala de la victoria de José María Aznar, un año después. No obstante, la historia más reciente contradice esta teoría. En 2007, el PP obtuvo más votos que el PSOE en los ayuntamientos y gobiernos autonómicos, pero José Luis Rodríguez Zapatero fue reelegido como presidente en las generales del 2008.

Los socialistas no tiran la toalla. Consideran que hay margen para la batalla, una batalla que saben que será difícil. De hecho, las encuestas pronostican que lo tienen casi todo en su contra. Además, corren el riesgo de abrir antes del 22-M la lucha por la sucesión de Zapatero. En ese sentido, el ministro de Fomento, José Blanco, al frente de la campaña electoral, ha ordenado que nadie de la formación hable de las primarias del PSOE hasta después de las autonómicas y municipales.

En abril, el PSOE cambió su estrategia para el 22-M con la misión de proteger a Zapatero. Se suspendió incluso el acto convocado para el 3 de abril, que iba a protagonizar el presidente del Gobierno en la plaza de toros de Vistalegre (Madrid). El secretario de Organización del partido, Marcelino Iglesias, insistió en que PSOE quiere una campaña “municipal y autonómica”. Para demostrarlo, se programaron unos 10.000 actos durante el mes de abril en todo el territorio. Zapatero participará en ocho o nueve eventos de campaña oficial y seis de precampaña.

Por su parte, el presidente del PP, Mariano Rajoy, arrancará la campaña electoral en Sevilla, una de las grandes ciudades donde los conservadores esperan gobernar. Allí protagonizará la pegada de carteles con su candidato al Consistorio sevillano, Juan Ignacio Zoido. En la noche del 20 de mayo, el líder popular cerrará la campaña con sendos mítines, uno en Castilla-La Mancha y otro en Madrid. En el primero, arropará a la secretaria general, María Dolores de Cospedal, que persigue ser la presidenta regional de dicha comunidad, tras 30 años de mandato socialista. En el de Madrid, Rajoy compartirá escenario con Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón. Ambos confían en revalidar su actual mayoría absoluta como presidenta de la Comunidad de Madrid y como alcalde de la capital, respectivamente.

De acuerdo con su vicesecretaria de Organización y coordinadora de campaña, Ana Mato, el PP se centrará en trasladar a los ciudadanos la idea de que “hay esperanza”. El mensaje de la campaña estará construido con cimientos económicos en general y más concretamente en torno al empleo. Las pensiones, las pymes y autónomos, la educación y la igualdad serán sus temas centrales. De esto se traduce que persiste la intención de que el electorado juzgue en mayo la gestión de la crisis económica del Gobierno socialista.

Tal y como se destaca en el blog “Pronósticos electorales”, el contexto actual se asemeja bastante al de 1995. Es decir, “un PP en alza, un PSOE en claro descenso y una situación de crisis económica”. Hay elecciones autonómicas en 13 de las 17 comunidades autónomas. Las patatas calientes se encuentran en Castilla-La Mancha, Extremadura, Baleares y Aragón, que podrían cambiar de color político. A nivel municipal, podría darse una diferencia considerable entre PSOE y PP, del orden del millón de votos. Los cálculos del citado blog dan al PP 8.621.315 votos (el 37,44%); al PSOE, 7.421.811 votos (32,23%); y a IU, 1.743.367 (7,57%). En los cinco municipios de mayor población del país (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Zaragoza), el PP podría obtener mayoría absoluta en dos y podría gobernar en otros dos.

AUTONÓMICAS

Comunidad de Madrid

La lideresa y el ‘Invictus’

Madrid es uno de los bastiones del PP. Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, confía en lograr de nuevo una mayoría absoluta y en disfrutar de una tercera legislatura como inquilina de la Puerta del Sol. La lideresa capitanea la región desde 2003.

Por ahora, son 16 años de hegemonía del PP en la Comunidad de Madrid. Pretende romperla el secretario general del Partido Socialista de Madrid (PSM), Tomás Gómez. Su momento de mayor gloria fue en octubre del año pasado, cuando venció a la ministra Trinidad Jiménez en unas disputadas primarias para ser el candidato del PSOE en la región, que brindaron una gran popularidad al hasta entonces desconocido Gómez. El ex alcalde de Parla acaba de estrenar una nueva línea de acción, colgándose el título de Invictus, para dejar claro que es “un defensor de unos ideales de justicia social, libertad, igualdad”.

Por primera vez desde que en febrero de 2009 estallara la Gürtel, Aguirre pidió perdón, a mediados de este mes, por los casos de corrupción en municipios del PP. Junto a su petición de disculpas, la presidenta presumió de que el PP de Madrid ha asumido “responsabilidades políticas” y criticó al PSM por tener a “dirigentes condenados e imputados” en sus listas en alusión a Carmen Toledano, ex alcaldesa de Galapagar, imputada por un delito de prevaricación. Cuando se cerró la lista socialista a la Asamblea de Madrid, Toledano aún no había sido imputada.

La Sanidad y la Educación son dos de los caballos de batalla de Aguirre y de Gómez. La presidenta niega que piense establecer un sistema por el que los madrileños tengan que pagar parte del servicio sanitario. Gómez sostiene que la lideresa tiene preparadas dos modalidades de copago; una en la que el paciente paga una parte de la factura y otra en la que paga prestaciones que hasta ahora estaban incluidas en el sistema público.

Respecto a Educación, Aguirre propone crear un Bachillerato de Excelencia al que podrán acceder todos los alumnos que hayan finalizado la Educación Secundaria Obligatoria con más de un ocho de nota media en el último curso. Así, los alumnos más aventajados dispondrían de una educación más dura en centros exclusivos, con profesores “mejor cualificados”. Gómez responde a esto recalcando que “apostar por la excelencia es destinar más recursos en educación, poner más profesores donde faltan y aplicar nuevas tecnologías en educación”.

Comunidad Valenciana
Una batalla salpicada por los trajes

La Comunidad Valenciana es otro bastión del PP, donde gobierna desde 1995. Su candidato es el actual presidente regional, Francisco Camps, quien ha sorteado para serlo todos los obstáculos puestos por el caso Gürtel y por su imputación por cohecho pasivo impropio en el conocido como caso de los trajes. El líder del partido, Rajoy, lo ha avalado por activa y por pasiva. En abril, ha reiterado que cree en su honradez y en que “no se ha dejado vender por tres trajes”.

Camps, que acaba de ser operado de una hernia discal, centra sus objetivos para la próxima legislatura en la importancia de la creación de empleo. Su programa electoral tiene cuatro ejes: más sociedad, mejor gobierno, más Comunidad Valenciana y más empleo. Una de sus ideas es promover desgravaciones fiscales a empresarios que contraten a personas pertenecientes a familias en las que todos los miembros estén en paro. En materia de Educación, apostará por la introducción de las nuevas tecnologías en las aulas y por un modelo plurilingüe castellano-valenciano en el que el inglés tenga un mayor protagonismo.

El rival socialista de Camps es Jorge Alarte. Denuncia las dificultades del presidente regional para hacer frente a la enorme deuda del Consell. Su fórmula para “salvar a la Generalitat de la suspensión de pagos” es “saneamiento, gobierno eficaz, solvencia, rigor, gastar en lo importante y que se acabe el derroche y ‘pagaremos las facturas”.

A pesar de las convulsiones sufridas por los casos Gürtel y Brugal, y de la polémica suscitada por la inclusión en sus listas autonómicas de Ricardo Costa y Vicente Rambla, salpicados por la Gürtel, es previsible que el PP revalide su mayoría absoluta. El desgaste del Gobierno central de Zapatero por la crisis económica y la insuficiente notoriedad de Alarte juegan en contra de los socialistas.

Castilla-La Mancha
Resultados ajustados

Prueba de que Castilla-la Mancha es clave en estos comicios autonómicos para el PP es que su líder, Rajoy, tiene previsto hacer tres actos en esta región; previsiblemente en Ciudad Real, Toledo y Guadalajara. El resultado entre José María Barreda, el actual presidente, y María Dolores de Cospedal, la candidata del PP, podría ser muy ajustado. Si aquí ganara la secretaria general de los populares, se daría un cambio de color político en el poder por primera vez en 29 años.

Barreda subraya que trabaja “por una sociedad del bienestar” y que persigue consolidar su cuarto pilar, la Ley de Dependencia. Resalta las políticas sociales de su Gobierno, su gestión del agua y el desarrollo de la Alta Velocidad en Castilla-La Mancha. Siempre que puede se muestra partidario del sistema de salud público gratuito y se marca como meta una mayor inversión en la educación infantil. Asimismo, reprocha al PP una “falta de dedicación total y absoluta a la región” porque De Cospedal viaja constantemente entre Madrid, por ser número dos del PP a nivel nacional, y Castilla-La Mancha, por ser presidenta del PP a nivel autonómico.

Por su parte, el PP considera que el presidente de Castilla-La Mancha es un “gobernante amortizado”. De Cospedal ha aseverado que es “muy grave” que Barreda “no tenga un plan para salir de la crisis”. Ella promete bajar los impuestos, impulsar la inversión y hacer competitivos los negocios. Lo hará posible, según sus explicaciones, gracias a un “proyecto global” que construirá “consensos donde hay desacuerdos” y que potenciará la concordia.

Extremadura
Partido igualado

En Extremadura, el partido se presenta bastante igualado. Hay encuestas que sitúan la diferencia de resultado en un escaño. Aquí gobierna el PSOE desde 1982. En casi todos los comicios, la victoria ha sido por mayoría absoluta. El presidente de la Junta de Extremadura desde 2007, Guillermo Fernández Vara, opta a la reelección.

Una de las últimas ideas de Fernández Vara, un barón territorial del PSOE en ascenso, ha sido la creación de la figura del mediador del crédito. Otra es la de determinar por ley un techo de gasto autonómico que esté vinculado a la evolución del Producto Interior Bruto (PIB) de la región. Él no es “un fan de la lucha contra el déficit a costa de todo”, pero considera que ha de ser un “objetivo a medio y largo plazo el que no haya déficit”. Ya ha advertido de que no eliminará los impuestos de sucesiones y de donaciones.

El PP acude a las autonómicas en candidatura conjunta con Extremadura Unida. Su candidato a presidir la Junta, José Antonio Monago, se ha comprometido a hacer una “política de austeridad”. Sus huestes se centrarán en “el desempleo, que con tanta dureza está azotando en la familia extremeña”. Entre otros anuncios, ha propuesto un Plan de Empleo Femenino, un Plan de Apoyo a las Familias mediante una Ley de Apoyo a la Maternidad y la puesta en marcha del Instituto del Vino en Extremadura.

Baleares
Panorama complejo por los conflictos judiciales

El panorama político en las Baleares es muy complejo. Hay gran cantidad de partidos y coaliciones. El socialista Francesc Antich ha sido elegido presidente de la comunidad autónoma en dos ocasiones diferentes, desde1999 hasta 2003 y desde 2007 hasta la actualidad. En las dos veces, ha necesitado pactar. En febrero del año pasado, rompió con la desaparecida Unión Mallorquina, partido envuelto en conflictos judiciales –por una presunta malversación de fondos públicos en un organismo del Ayuntamiento de Palma que gestionaba–.

Antich hace hincapié en que lo que necesitan las islas es “vencer los problemas estructurales que existen en temas turísticos, que la gente tenga más trabajo y que el trabajo y la economía creen cohesión social”. Por consiguiente, se compromete a invertir en todas las infraestructuras “silenciosas que den cohesión social, como escuelas, centros de salud y centros de día”.

El candidato al Govern del PP balear es José Ramón Bauzá. Asegura que su forma de gobernar se basará en la austeridad, en la simplificación administrativa y en la colaboración entre las administraciones, con gobiernos fuertes y unidos. El programa electoral de su partido recoge una apuesta por la libertad de los padres a la hora de elegir la lengua en la que escolarizan a sus hijos.

Las últimas veces que el PP ha controlado el Ejecutivo balear ha sido de la mano de Jaume Matas, desde 1996 hasta 1999 y desde 2003 hasta 2007. El ex presidente está imputado en el llamado caso Palma Arena, por el que se sentará en el banquillo de los acusados por delitos de malversación de caudales públicos, falsedad documental, prevaricación, tráfico de influencias y fraude a la Administración. A pesar de esto, los populares confían en alcanzar la mayoría absoluta.

Aragón
Dos candidatas y un presidente que se marcha

El presidente de Aragón, Marcelino Iglesias ha pasado el testigo de la candidatura socialista a su consejera Eva Almunia. En las pasadas elecciones, el PSOE sacó al PP diez puntos de distancia. Los populares quieren aprovechar que Iglesias abandona el poder regional y el desgaste de los socialistas por la crisis para sacar ventaja. Es improbable que el PSOE o el PP saquen mayoría absoluta.

Al parecer de Almunia, “la salida de la crisis pasa necesariamente por una mayor fluidez del crédito”. Su prioridad es crear empleo “sin dejar a nadie atrás”. El objetivo es conquistar una “sociedad más justa, más cohesionada y más preparada”. Almunia ha abierto la puerta a repetir la coalición con el PAR, un partido de centro-derecha.

La candidata del PP a la Presidencia de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, quien posee en su currículum el haber sido la primera presidenta del Congreso de los Diputados, es partidaria de aplicar rebajas fiscales en función de la evolución del déficit público. En esa dirección, piensa que es “irrenunciable” lograr la estabilidad fiscal y presupuestaria con unos Presupuestos que atiendan los servicios básicos, que permitan aumentar la capacidad inversora, con una fiscalidad favorecedora y una ley que contemple un techo en el gasto y que alcance el superávit en épocas de bonanza.

Cantabria
Un presidente mediático cómodo con los pactos

El presidente de Cantabria es el mediático Miguel Ángel Revilla, conocido por regalar anchoas y por acudir en taxi a La Moncloa. Es candidato en las elecciones autonómicas por el Partido Regionalista de Cantabria (PRC) y tiene expectativas de seguir en el cargo. Cree que en un pacto de Gobierno está la estabilidad para su comunidad autónoma. En la actualidad lo tiene con el PSOE, pero no descarta hacerlo con el PP. No obstante, no aceptará un pacto de gobierno si no va acompañado de una fecha para el comienzo de las obras del AVE entre Madrid y Cantabria.

La candidata del PSOE a la Presidencia de Cantabria, Lola Gorostiaga, destaca las políticas de creación de empleo que está activando el actual Gobierno PRC-PSOE. La búsqueda de trabajo para los cántabros es “el principal objetivo” del programa electoral de su partido.

El objetivo de Ignacio Diego, candidato del PP, que probablemente sea la primera fuerza en el Parlamento autonómico, es recuperar la actividad económica y empresarial, generar empleo y asegurar el Estado del Bienestar. Diego aboga por la puesta en marcha de políticas fiscales “coordinadas” entre la Administración central, autonómica y local para apoyar al comercio, sobre todo a los autónomos y a pequeños empresarios. Se ha comprometido a reducir desde el Gobierno regional los plazos en los pagos de la Administración a sus proveedores.

Asturias
Cascos dificulta la situación del PP con su nuevo partido

Las elecciones autonómicas en Asturias se caracterizan por la renuncia a la reelección del socialista Vicente Álvarez Areces, tras tres legislaturas al frente del Gobierno autonómico, y la división de la derecha. Después de meses de disputas internas y de recibir presiones para que fuera designado candidato Francisco Álvarez-Cascos, los populares asturianos optaron por Isabel Pérez-Espinosa. Entonces, el ex vicepresidente del Gobierno creó Foro Asturias (FAC), que podría irrumpir como tercera fuerza política de Asturias, siguiendo muy de cerca al PP.

La candidatura de la Federación Socialista Asturiana la encabeza Javier Fernández. Su reto es que el 85 por ciento de los asturianos tenga al menos estudios de Bachillerato o de Formación Profesional de grado medio antes de 2030. Su programa está dedicado a reivindicar la importancia del sector agrícola en el futuro de la comunidad autónoma, porque Asturias tiene “alma rural”. Además, defiende un pacto demográfico en Asturias, que va más allá de una legislatura y que debería servir para desarrollar medidas fiscales y laborales para abordar la situación demográfica de la región.

Pérez-Espinosa aboga por realizar cambios encaminados a la recuperación económica, a la creación de empleo, a la recuperación demográfica, a la vertebración del territorio y a su conexión con el resto de España y Europa. También por políticas educativas con protagonismo de la Universidad y por una mayor implicación de la sociedad. Por su parte, Álvarez-Cascos apuesta por la necesidad de que el cambio en Asturias esté apoyado “en la transparencia que deben transmitir tanto las administraciones como los propios políticos” y por la llegada de “aire fresco” a la región.

Canarias
Un presidente nacionalista abierto a la mejor fórmula

El presidente de Canarias, Paulino Rivero, pertenece a Coalición Canaria (CC), partido nacionalista en el Ejecutivo regional desde 1993. Actualmente, CC gobierna en solitario después de que el PP abandonara su Gobierno tras el apoyo de CC a los últimos Presupuestos Generales del Estado presentados por el PSOE. Según Rivero, es necesario continuar profundizando en las reformas estructurales y mejorar la competitividad por la vía de la formación y de la innovación.

Juan Fernando López Aguilar obtuvo un excelente resultado en 2007 como candidato del PSOE a la Presidencia de Canarias. De hecho, su candidatura, fue la más votada, pero se quedó sin gobernar debido al pacto CC-PP. El actual candidato socialista, José Miguel Pérez García, tiene a priori menor tirón electoral. Esto, unido al desgaste del PSOE por la crisis económica, puede suponer un claro retroceso para esta formación.

El candidato del PP vuelve a ser José Manuel Soria, quien tiene intención de “simplificar la maraña burocrática y legislativa” que impide que prosperen proyectos empresariales entre otros, en la construcción, un sector que ha sido “demonizado” en las islas. Rivero está “abierto” a ver cuál es la “mejor formula para dar estabilidad a las instituciones”.

Navarra
Un partido predecible en los acuerdos

Ningún partido logrará aquí mayoría absoluta. El presidente de Navarra, Miguel Sanz, se apea de la candidatura de UPN. En su lugar, se presenta Yolanda Barcina. Esta candidata se ha comprometido a crear un contrato de un año de duración para todos los jóvenes navarros que terminen sus estudios universitarios o de formación profesional. Asimismo, ha declarado que su partido es predecible en los acuerdos y que no pactará con quienes no defiendan Navarra como comunidad foral integrada en España.

El candidato del Partido Socialista de Navarra (PSN) es Roberto Jiménez. Ha ofrecido a los ciudadanos “construir la Navarra del empleo para todos, de la cohesión social y sin listas de espera”. Su candidatura podría verse perjudicada porque Ferraz frustró en 2007 un posible acuerdo de los socialistas navarros con Nafarroa Bai (Na-Bai).

El PP podría captar entre un cuarto y un tercio de los escaños de UPN en Navarra, después del divorcio del matrimonio de ambos partidos durante 20 años. El candidato popular al Gobierno foral es Santiago Cervera. El de Na-Bai es el coordinador general de Aralar, el histórico Patxi Zabaleta.

Región de Murcia
Un ‘popular’ con mayorías aplastantes desde 1995

El popular Ramón Luis Valcárcel es presidente de la Región de Murcia desde que en 1995 arrebatara el Gobierno autonómico a los socialistas. Desde entonces, el PP ha conseguido sucesivas mayorías aplastantes aquí. Aunque las medidas de recorte adoptadas por Valcárcel han producido bastante rechazo, es improbable que haya un cambio de color político y se mantiene con buena salud.

Para Valcárcel, el agua es un elemento “indispensable” para alcanzar el crecimiento que Murcia debe lograr. Por ello, cree necesario que el agua se articule dentro del territorio español por medio de una estructura de trasvases que posibilite su llegada desde las cuencas excedentarias a las deficitarias. Para esto, demanda la puesta en funcionamiento de un nuevo plan hidrológico nacional.

La candidata socialista a la Comunidad, Begoña García Retegui, certifica que con un Gobierno socialista en la región, “ninguna persona que busque trabajo será abandonada a su suerte”. Uno de los deberes que apunta en su agenda es el de redefinir las políticas de empleo para generar confianza en los empresarios, los inversores y en los demandantes de empleo.

Castilla y León
La hegemonía del PP contra un primerizo

El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, del PP, repite como candidato de su partido. Ya lleva diez años en el poder. La hegemonía de los conservadores en esta región se remonta a 1987, cuando empezó a gobernarla José María Aznar.

Herrera garantiza que el gasto social va a seguir siendo “prioritario” y arguye que “ya hay copago sanitario porque hay copago farmacéutico”. Su campaña estará marcada por la crisis económica y el desempleo, desde el campo de las “obligaciones razonablemente cumplidas” por su Gobierno.

Óscar López concurre por primera vez como rival socialista. Critica la política educativa de la Junta, los recortes que ésta ha realizado al respecto, la despoblación que sufre Castilla y León y el éxodo de jóvenes sin trabajo. Su proyecto posee dos importantes patas. Por un lado; el empleo, la población, el futuro y el desarrollo. Por otro, los servicios públicos de calidad.

La Rioja
La segunda transformación o internacionalización

El espectro político de La Rioja está bastante definido. Siempre ha gobernado el PP en la autonomía con mayoría absoluta y tiene todas las opciones de revalidarla por quinta vez consecutiva. Pedro Sanz es su presidente desde 1993 y se presenta de nuevo.

Según las palabras de Sanz, su partido continuará la segunda transformación de La Rioja, que ya iniciaron en la pasada legislatura, “contaminada por la crisis económica socialista”, y que conllevará la consolidación de competencias, de muchos servicios y “lógicamente el empuje y el impulso de lo que debe ser el desarrollo económico”.

Mientras tanto, el candidato socialista al Gobierno de La Rioja, Francisco Martínez-Aldama, ha presentado un compromiso ético con el que dar “un ejemplo de austeridad” en la gestión pública. Este código contrasta, ha matizado, con la política de Sanz de “opacidad permanente, confusión entre lo público y lo privado, despilfarro y falta de austeridad de los fondos públicos”. Aboga del mismo modo por cambiar la I+D+i por Investigación, Innovación, Internacionalización y Desarrollo, como medida para lograr “un mayor aumento de la economía riojana”.

Municipales

Madrid
Menos macroproyectos

En Madrid, con el ayuntamiento más endeudado de España, la mayoría absoluta del PP está prácticamente garantizada. Alberto Ruiz-Gallardón es el regidor desde 2003 y aspira a seguir siéndolo cuatro años más. Sus grandes proyectos han sido la ampliación del Metro, las obras de la M-30 y Madrid Río, que se acaba de abrir al completo.

Gallardón, cuya aspiración a llegar algún día a La Moncloa no es un secreto, ha resaltado que hablará en la campaña de lo que “preocupa” a los ciudadanos. Es decir, de “empleo, economía y bienestar”, para “poner fin” al Gobierno socialista. El alcalde recientemente ha sugerido una ley para sacar a los sin techo de la calle, con la que los mendigos serían obligados a trasladarse a un centro social. Por otra parte, su programa para los próximos cuatro años aparca los macroproyectos. Acometerá una reforma de la Administración que permita hacerla más ágil y más barata.

El candidato socialista a la Alcaldía de Madrid, Jaime Lissavetzky, ex secretario de Estado para el Deporte con el que se ganó el Mundial de fútbol, critica “el gasto compulsivo en granito y hormigón” y “no en gastos sociales” de Gallardón. Confirma que si es alcalde quitará la tasa de basura, porque ya estaba dentro de la factura del IBI, y que no privatizará el agua, porque habría un aumento del precio. “Gallardón nos ha puesto un nuevo IVA, con una ‘i’ de impuestos cada vez más altos, una ‘v’ de venta de servicios públicos esenciales, como el agua o las viviendas públicas, y una ‘a’ de abandono de barrios”, ha expresado recientemente. Otra promesa de Lissavetzky es que devolverá el despacho de la Alcaldía de Madrid a la Plaza de la Villa si se impone en las elecciones municipales.

Barcelona
El PSC gana opciones por los recortes de Mas

Jordi Hereu repite como candidato del PSC-PSOE a la Alcaldía de Barcelona, tras vencer en primarias a Montserrat Tura. Hay incertidumbre con el resultado electoral en esta ciudad. Hace unos meses, las encuestas señalaban que sería regidor Xavier Trias, el candidato de CiU. Sin embargo, ahora no está tan claro.

Los recortes en Sanidad y Enseñanza que está llevando a cabo Artur Mas en Cataluña, lo que ha originado movilizaciones ciudadanas, podrían convertirse en una losa para la carrera municipal de Trias. Precisamente, Hereu está haciendo campaña contra los recortes. Además, el alcalde presenta su programa presumiendo de rigor económico en el Gobierno municipal y centrándose en la reactivación económica. Promete mantener el gasto social y las inversiones.

Trias propone “regeneración urbanística” para los próximos 40 años, basada en la autosuficiencia energética y la variedad de usos, y en derribar “las nuevas murallas” de la ciudad, que sitúa en los barrios barceloneses de Glorias, de La Sagrera y de Sants. El candidato del PP es Alberto Fernández Díaz; el de de ICV-EUiA, Ricard Gomà; y el de Unidad por Barcelona, Jordi Portabella.

Valencia
A por el “enclave tecnológico” más importante del Mediterráneo

Después de 20 años como alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, considerada uno de los principales activos del PP por la dirección de Génova, optará a su sexta reelección. Tiene garantizada la mayoría absoluta, según las encuestas. La alcaldesa afirma que Valencia está en el “camino correcto” para convertirse en el “enclave tecnológico” más importante del Mediterráneo. Promete a los empresarios que continuará reclamando al Gobierno central las inversiones para los accesos a la ciudad. Además, apuesta por el turismo de calidad como motor de crecimiento de la ciudad.

El candidato socialista a la Alcaldía de Valencia, Joan Calabuig, corre contrarreloj para adquirir popularidad. Denuncia cierto abandono de las autoridades municipales del PP en lo que respecta a servicios como la Sanidad, la Educación, la Dependencia o los transportes públicos. Propone más transparencia en la gestión, una mejor gestión económica, con presupuestos equilibrados y un plan para rebajar la deuda, y mayor participación ciudadana.

Sevilla
El PP promete bajada de impuestos y el PSOE más implicación de los ciudadanos

El socialista Alfredo Sánchez Monteserín es alcalde de Sevilla desde 1999. Dejará su despacho. Juan Espadas es el candidato por el PSOE para ser regidor, aunque las encuestas hablan a favor de Juan Ignacio Zoido, la alternativa del PP.

El proyecto de gobierno de Espadas para Sevilla implica el uso de las nuevas tecnologías y las redes sociales “para conseguir ciudadanos más implicados en sus barrios y comprometidos en los problemas más cercanos de su comunidad”. Trabajará para completar la red de metro. Ha presentado recientemente una propuesta al sector de la construcción para desarrollar un proyecto pionero de rehabilitación de viviendas en los barrios de Sevilla basado en el ahorro energético como elemento que sirva para la financiación de estas actuaciones.

Zoido impulsará, si es alcalde, una bajada “moderada y razonable” de los impuestos. Tiene la mente puesta en eliminar la tasa de licencia de apertura y en establecer bonificaciones que fomenten el empleo y ayuden a los pequeños emprendedores y comerciantes a una recuperación más acelerada de la crisis económica. También creará una Oficina de Control Presupuestario, con el objetivo de “no gastar más de lo que se ingresa”.

Zaragoza
Congelación de impuestos o creación del Museo de la Jota

En Zaragoza, el PP será probablemente el partido que consiga el 22-M más concejales. Si no llega a la mayoría absoluta, podría darse un frente formado por PSOE, por Chunta Aragonesista (CHA) y por IU.
El actual alcalde de la capital aragonesa y candidato del PSOE a la reelección es el exministro Juan Alberto Belloch. Se muestra partidario de congelar los impuestos y sólo subir las tasas de agua y basura, porque es una obligación impuesta por la Unión Europea. Pretende adelgazar la administración local, aunque no ha aclarado cómo. Otros de sus objetivos son mantener la cohesión social, apoyar a las organizaciones que se dedican a tratar de limitar los problemas de exclusión social y llevar a cabo un Plan de Movilidad que incluya el tranvía para Zaragoza.

El candidato del PP a la Alcaldía de Zaragoza, Eloy Suárez, promete que creará un Museo de la Jota y el Traje Regional si gana las elecciones locales. Por otra parte, apuesta por atraer a pintores “de renombre internacional” para que trabajen en las cúpulas del Pilar, con el objetivo de revalorizar el patrimonio cultural. Del mismo modo, establecerá microespacios en aquellas zonas donde haya carencia de parques y jardines y abordará la reforma integral del Parque Grande, el pulmón de la ciudad.

FUENTE: El Siglo, publicado en el número 923, del 25 de abril de 2011

“ME DESCORAZONA QUIEN SÓLO SE QUEJA TODO EL DÍA”

Ángel Gabilondo, autor de ‘Sin Fin’ y ministro de Educación

Es el actual ministro de Educación y fue durante siete años rector de la Universidad Autónoma de Madrid, pero Angel Gabilondo habla con EL SIGLO de los afectos en calidad de autor de Sin Fin (Aguilar). En él, este catedrático de Metafísica recoge reflexiones entrecortadas sobre los afectos porque éstos, a su juicio, son inclasificables y aislados. Por eso, es más partidario de fragmentos que de historias completas y plenas. Se nota que le gustan las personas, a las que pide que sientan y vivan como “gente agraciada”.

Por Luis Marchal

—¿La pobreza es un mal; la austeridad, no?
—Ser austero, ser sencillo, es determinante. Conformarse con no demasiado, pero valorarlo mucho. La pobreza es no tener lo que necesitas y la austeridad es desprenderse de lo que no necesitas.

—¿Qué necesita usted?
—Un entorno afectivo razonable y salud. Igualmente, algo por lo que luchar y alguien con quien luchar por ello. Durante toda mi vida, me he movido creyendo en cosas. En este momento, pienso que es muy importante pelear por el bienestar de los otros, que va unido el mío. Para esto, creo mucho en la educación y creo en nuestro país.

—Siente una profunda admiración por quienes son capaces de entregarse con seriedad y con intensidad a su trabajo. ¿Encuentra que los jóvenes actuales adquieren responsabilidad?
—Nada grande se hace sin pasión. Me gustan las personas que se entregan, que pelean por lo que creen y que luchan por ello. A los jóvenes hay que decirles que hay que luchar, que hay que esforzarse, que hay que hacer valer lo que uno piensa y que hay que sacir de sí mismo lo mejor. Tenemos que hablar bien de los demás para que saquen de sí lo mejor.

—Cotidianamente se suele decir que los jóvenes están acomodados gracias al colchón familiar y que no pelean por sus intereses.
—A veces, hablamos de los jóvenes como si nosotros fuéramos extraordinarios, luchadores, impecables y gloriosos defensores de valores. A veces, lo que vemos en los jóvenes es lo que nos pasa exactamente a nosotros. Los valores son muy contagiosos. Hemos vivido épocas de bonanza y muy acomodados. Hemos contagiado unos valores que ahora, en tiempos de crisis, nos estamos dando cuenta de que quizá no eran los mejores.

—¿Qué valores son los mejores?
—El valor de la salud. Me gusta la palabra gracias. Para vivir, lo primero que debe sentirse uno es muy agraciado y muy agradecido. Deberíamos sentir y vivir como gente agraciada. Me descorazona ver a tantas personas, en las que razonablemente la vida les ha regalado un montón de posibilidades, que van todo el día lamentándose, todo el día quejándose, todo el día tibiamente protestando. Con esto, no me opongo a que haya personas que se quejen con razón. Me parece muy bien ser críticos y reivindicativos, pero me parece mal ser permanentemente quejillosos.

—Nos quejamos muchas veces de la soledad, ¿nos asusta necesitar de alguien?
—Aquí, nos asusta todo. Nos asusta estar solos y nos asusta encontrar a alguien a quien de repente descubrimos que necesitamos. El mundo de los afectos es un mundo que exige mucho riesgo, mucho coraje y mucha entrega. En general, el mundo de los afectos descoloca y disloca respecto de la situación en la que estás. No nos atrevemos a reconocer los afectos que sentimos. Hay una tendencia a disfrazarlos o a decir que no es para tanto.

—¿Por qué el amor deslumbra en el amante y no tanto en el amado?
—Porque lo más interesante del amor es amar, mucho más que ser amado. Lo más importante es descubrir que tú eres alguien que está amando. Descubrirte que ardes; que sientes atracción, deseo, voluntad e ilusión por alguien es enormemente atractivo.

—Es raro encontrar a alguien que diga estas cosas públicamente, y más cuando tienen un alto cargo como el suyo.
—Si habláramos mucho entre nosotros, nos daríamos cuenta de que esto nos pasa a casi todos. Lo que digo es bastante común. Si fuera sólo mío, algo íntimo y personal, me cuidaría mucho de decirlo. Soy muy reservado con mi intimidad. Esto de lo que hablo no es nada íntimo. Es la cosa más común del mundo.

—Solemos hablar poco de esto, aunque nos pasamos la vicia buscando el sentido de las cosas.
—No sé qué sentido tienen algunas cosas. Sí sé que nosotros les podemos dar sentido. La libertad también consiste en la capacidad de dar sentido. Tener capacidad poética de crear sentido a las cosas hace que cada instante sea extraordinario.

—¿Tiene sentido, por ejemplo, su trabajo en el Ministerio?
—Sí, yo le encuentro pleno sentido, porque lo hago con otras personas, del Ministerio y de toda la sociedad, que luchan conmigo por una serie de valores y de convicciones en las que creemos. En esto, no me siento solo. Mi sentido es un sentido colectivo de una empresa común, de una voluntad común, que es que con mayor educación hay mayor libertad y que con mayor educación hay más equidad y más bienestar.

—En su libro afirma que le gusta indignarse con alguien por algo. ¿Cuándo fue la última vez que le pasó?
—Seguro que hoy. Casi todas las cosas que me han pasado la última vez han sido hoy. También me gusta la gente que reacciona. Tampoco quisiera que se pensara que como estoy haciendo un discurso de los afectos, de las emociones y de los sentimientos y que como defiendo la mesura o creo en la cordura soy incapaz de indignarme. Me indigna la injusticia del mundo, me indigna la pasividad y una cierta resignación ante esta injusticia. Me indigna también el descaro. Cada día, me indigna más la desfachatez que a veces se tiene para decir una cosa y hacer otra, o para decir lo contrario de lo que ocurre. Me gusta de repente mirar a un lado y encontrarme con personas que se indignan conmigo de lo mismo.

—¿Se indigna por el trato que recibe el presidente José Luis Rodríguez Zapatero por parte del PP o por parte de algunos medios afines a la derecha?
—Suelo distinguir entre quienes hacen una crítica política, que me parece razonable, y quienes no respetan mínimamente a los demás. La distinción primera de los seres humanos, la fundamental, es la que diferencia entre la buena gente y la que no es buena gente. Hay críticas que claramente están hechas no desde la voluntad ni de la búsqueda de la verdad ni de la defensa de valores políticos. Más bien, son críticas que lo que quieren es hacer daño. En el cargo no están las alusiones que parezcan una descalificación de las competencias personales. En un país como España, todos, y cuando digo todos estoy pensando en todos, deben tener grandes cualidades para llegar a ser presidente del Gobierno. El que no cree eso tiene una idea bastante mediocre de su país. Otra cosa es que algunos nos gusten más que otros o, incluso, que políticamente no nos hayan gustado nada.

—¿Es justo que la pérdida forme parte del vivir?
—Somos mortales. Por tanto, tenemos este aire pasajero, nómada, errante, que sabemos que las cosas son efímeras. Esto, viviéndolo con intensidad, le da a cada instante una plenitud extraordinaria. Lo lógico es que siempre hay una sensación de pérdida.

—Sin embargo, el título de su libro es Sin fin
—Las historias no acaban como las películas, con un rótulo que pone “fin”. Suelen acabar un poco abruptamente. Quiero pensar que las historias de verdad nunca tienen fin. Ahora, eso sí, a veces acaban.

—¿Y es positivo conocer cuándo va a ser ese fin? Usted sabe que en el Ministerio estará previsiblemente hasta la próxima legislatura.
—Esto da mucha tranquilidad. En cada sitio que estás, estás de paso. Lo que no significa que no te entregues del todo y que no des todo. Hay que sentirse de algún modo inquilino de la vida. Por eso, hay que ser muy generoso para estar en estos sitios. No tengo ninguna necesidad de pasar a la historia.

—Pasar a la historia con un buen pacto por la Educación vendría muy bien.
—Si algún día se produce, como se va a producir, un pacto para la Educación, los que pasarán a la historia serán los ciudadanos que puedan hacer ese acuerdo. Una de las claves para que ese pacto sea posible, o lograr cualquier acuerdo de alcance, es que no tenga un protagonismo individual.

—En Sin fin escribe que no siempre está claro qué quiere decir adelante. ¿El PSOE ha dado un paso adelante con la no presentación de Zapatero a las próximas generales?
—El que ha dado un paso es el que ha tomado la decisión. No es que el PSOE haya dado el paso de que no se presente el señor Zapatero. Es que el señor Zapatero ha dado el paso de no presentarse él. A mí me parece muy digno que lo haga y que lo explique. En la vida, hay momentos en los que uno adopta decisiones. Vivir es decidir.

FUENTE: El Siglo, publicado en el número 922, del 18 de abril de 2011

“HAY QUE HUIR DEL PRESIDENCIALISMO”

José Antonio Pérez Tapias, diputado socialista y autor de ‘La izquierda que se busca’

El diputado socialista José Antonio Pérez Tapias reflexiona sobre políticas en crisis en La izquierda que se busca (Editorial Universidad de Granada), una compilación de artículos que ha publicado en los últimos tres años en diversos periódicos y revistas, muchos de ellos en EL SIGLO. Perteneciente a la corriente interna Izquierda Socialista, no esquiva la autocrítica. De hecho, opina que “hay que huir de planteamientos presidencialistas”, que al PSOE, como partido, no lo llevan a ningún sitio. A su juicio, una sociedad en crisis espera que la izquierda diga su palabra y actúe en consonancia con ella.

Por Luis Marchal

Pérez Tapias
(FOTO: F.Moreno)

—¿La izquierda es capaz de presentar soluciones adecuadas para los problemas del presente?
—En La izquierda que se busca pretendo hacer aportaciones para reconstruir lo que debe ser un proyecto socialdemócrata en estos momentos. Por una parte, el discurso neoliberal se ha visto cuestionado por esta crisis. Por otra, vemos que también los planteamientos de la socialdemocracia han sufrido lo suyo.

—Al principio de la crisis se habló de la “refundación” del capitalismo.
—El capitalismo ha tenido capacidad para presionar de nuevo sobre la política, para presionar desde los mercados sobre los mismos estados, sobre los gobiernos. En ese sentido, el neoliberalismo, que estaba cuestionado, ha cobrado de nuevo una fuerza notable. De ahí la necesidad de rearmar un discurso de izquierdas, que permita articular de nuevo un proyecto socialdemócrata.

—¿Esta recuperación del neoliberalismo ha impedido el fortalecimiento de la socialdemocracia?
—Una vez que se han aplicado los distintos planes de ajustes en los diferentes países europeos, vemos que la socialdemocracia está pasando por tremendas dificultades. La democracia como tal sufre una fuerte erosión por parte de los poderes económicos y cuesta trabajo abrir paso a una política verdaderamente transformadora en estos tiempos de crisis. Si no corregimos esa situación en beneficio de la democracia, de la ciudadanía y de los trabajadores; la refundación del capitalismo se va a convertir en un reforzamiento del capitalismo.

—¿Cómo corregir esa situación?
—No es fácil erigir alternativas en el ámbito político y sobre todo respecto al mundo económico. Porque el poder del sistema financiero sigue siendo muy fuerte; porque el capital tiene un notable poder de coacción y porque la izquierda, política y sindical, vienen de una etapa de gran desmovilización. Se ha intentado, a través de todas las medidas que ha adoptado nuestro Gobierno, salvar en lo que se pueda las políticas sociales y aplicar fórmulas para no poner en peligro los elementos fundamentales del Estado del Bienestar.

—Una de esas medidas para asegurar el Estado del Bienestar es buscar la viabilidad de las pensiones. Usted se ha mostrado crítico con subir la edad de la jubilación a los 67 años.
—Lo de los 67 años no tenía sólo una explicación desde el punto de vista demográfico de cara a la solvencia y a la solidez del sistema de pensiones, sino que venía muy condicionado por determinadas presiones en el mismo espacio europeo. El papel de Alemania ha sido determinante. Insistíamos en que lo de los 67 años se planteara de una manera flexible y abierta. Se ha conseguido que sea así en buena parte con el acuerdo social y económico, un éxito político y una muestra de un diálogo fructífero con el mundo sindical.

—¿Ha echado en falta mayor diálogo con el PP?
—La oposición del PP en todo lo que ha sido el abordaje de la crisis no ha sido muy constructiva. Su función crítica ha quedado orillada en muchas ocasiones hacia un intento de ganar posiciones ventajistas desde un punto de vista electoral. Eso es lo que hace que la imagen de Mariano Rajoy no despegue como un líder que merezca una especial confianza.

—Pero, en tiempos de turbulencias como los actuales, ¿han aumentado las dosis políticas de responsabilidad?
—Hay que tener buen cuidado para que ciertas medidas políticas no nos pongan muy difícil mantener la coherencia con ciertos principios y con la capacidad de mantener un discurso creíble.

—¿A qué medidas se refiere?
—Ciertas medidas difíciles de entender para un amplio sector de la ciudadanía nos han
restado credibilidad al PSOE como partido.

—¿La congelación de las pensiones, por ejemplo?
—La congelación de las pensiones o la disminución en un cinco por ciento del sueldo de los funcionarios. Todo ello era necesario y sin embargo la ciudadanía no ha percibido que desde la banca en general, desde los altos ejecutivos que mueven los hilos del sistema financiero u otros sectores empresariales se hayan hecho esfuerzos comparables.

—Usted considera que debe darse una mayor definición de nuestro modelo de Estado, que ha de ser en clave federalista. Choca frontalmente con planteamientos de miembros de la derecha como los del todavía influyente en el PP losé María Aznar.
—Parece que se han debilitado ciertos consensos que tuvieron su caldo de cultivo en la época de la Transición. En estos tiempos de crisis, no sólo se han atacado algunos fundamentos del Estado del Bienestar, sino que hay quien la ha emprendido con el Estado de la Autonomías de un modo bastante injusto. Somos muchos los que pensamos que el Estado de las Autonomías necesita un desarrollo federalista serio de cara al futuro. En el PSOE conviene que aclaremos mucho más nuestros planes para hacer viable a largo plazo lo que hemos denominado la España plural. El federalismo no debe ser un concepto exclusivamente asumido por la izquierda. Hay campo abierto para que desde partidos de la derecha liberal se vayan avanzando hacia posiciones federalistas si de verdad les interesa la unidad de España.

—¿Qué axiomas ha perdido José Luis Rodríguez Zapatero en esta última legislatura como consecuencia de la crisis?
—No lo personalizaría en él. Si hablamos de Zapatero, hablamos del Gobierno y del partido que lo está apoyando. En definitiva, de nosotros mismos. El acento que se ponía en las políticas sociales indudablemente se ha visto menguado. El precio que se ha pagado por las políticas de ajuste es notable. Es donde la ciudadanía echa en falta ciertos elementos de nuestro discurso, que necesitamos rearticular. Tampoco hay que perder de vista que las políticas sociales necesitan políticas económicas a su altura. Es decir, las políticas en clave socialdemócrata hay que mantenerlas para que sean sostenibles des de una economía bien gestionada y con criterios socialdemócratas; en cuestiones impositivas, en política fiscal, en políticas de apoyo empresarial, y en políticas de apoyo a trabajadores y al mundo sindical. Estamos viendo con la crisis que las políticas económicas de cuño neoliberal acaban recortando las políticas sociales.

—¿Habrá una fuerte abstención de la izquierda en las próximas elecciones de mayo?
—Es uno de los temores que tenemos. Asimismo, pudiera darse un desplazamiento de votos a otros partidos. Al igual que admitimos eso, hay que decir que no hay que resignarse ante esas tendencias que se vislumbran mediante análisis demoscópicos. La izquierda se busca a sí misma y la ciudadanía busca a la izquierda en las citas electorales. En esas citas electorales es donde el PSOE tiene que reconstruir su discurso y rearmar su proyecto.

—¿Es una carrera a contrarreloj?
—A contrarreloj y además con palpable nerviosismo por parte del partido en torno a la sucesión de Zapatero. Toda situación de nerviosismo no es buena en principio. En política, cuanta más serenidad haya, más lucidez y capacidad de acierto hay. Nos hemos visto, por una parte, atrapados por la misma presión mediática que el PP ha incentivado y, por otra parte, pillados por unas derivas presidencialistas que en el partido han pesado demasiado. La situación es complicada y hay que abordarla con serenidad y siendo consecuentes con lo que el PSOE prevé en sus estatutos para este tipo de escenarios. Hay que huir de planteamientos presidencialistas, que como formación no nos llevan a ningún sitio.

—¿El último mandato de Zapatero ha sido muy personalista?
—Su presidencialismo, o más bien ciertos excesos presidencialistas, le pasa factura a el y a todos. Un planteamiento excesivamente personalista, sea de Zapatero, de un presidente de comunidad autónoma o de un alcalde, no se corresponde con la mejor tradición del PSOE ni cuadra con nuestro sistema institucional. Esto no es sólo achacable a él. Es algo que ha sido muy contagioso en los últimos tiempos en presidentes de comunidades autónomas. La responsabilidad es colectiva.

FUENTE: El Siglo, publicado en el número 920, el 4 de abril de 2011

“EL PERIODISMO TIENE DERECHO A LA IDEOLOGÍA”

Iñaki Gabilondo, periodista y autor de ‘El fin de una época’

Con lo sucedido en Japón y en Libia, a Iñaki Gabilondo le habría gustado estar en el día a día de la información como cuando presentaba Hoy, en CNN+. No obstante, no se retira. En breve, este periodista, que ha estado 40 años en la radio, empezará a escribir un blog en El País. Asimismo, hará una entrevista mensual en Canal+ y un acto al mes de carácter social de la Ser. Acaba de publicar El fin de una época. Sobre el oficio de contar las cosas (Barril & Barral), donde critica que la lógica económica se ha apoderado del periodismo y que hay un mecanismo de vuelo que es de pura rentabilidad. Defiende que él es un “tipo absolutamente independiente”.

Por Luis Marchal

—¿El periodismo está amenazado de muerte?
—Está amenazado, pero no está condenado a muerte. Lo amenaza la tiranía de lo económico y la presión brutal de la crisis que se está padeciendo. La lógica del gerente se está imponiendo a la lógica de la comunicación. También lo pone en peligro la falta de una barrera ética que proteja al periodismo de las presiones que ejerce esa lógica económica. Sin embargo, no amenazan al periodismo los elementos que la gente considera posibles amenazas como Internet, Twitter o las redes sociales.

—En El fin de una época afirma que, “en poco tiempo, el periodista ha pasado de creerse un liberado de la sociedad para vigilar al poder a creerse un liberado del poder para vigilar a la sociedad”.
—Ha ocurrido lo mismo en la política, que es una actividad inventada por el hombre para su beneficio. La política, por un lado, y el periodismo, por otro, parecen haberse alejado de ese compromiso con la sociedad para convenirse en estructuras de poder muy grandes. No es que la gente se esté alejando del periodismo o de la política, es que el periodismo y la política se han alejado de la sociedad.

—¿De qué forma se puede hacer que el periodismo se vuelva a acercar a la sociedad? ¿Quizá con un parapeto ético?
—La crisis económica hace muy difícil la respiración. Dejándola a un lado, la situación remontará cuando el periodismo, con los nuevos planteamientos profesionales que se inventen, se sustente en los principios de compromiso con la sociedad, decencia, manejo correcto de los temas y tratamiento de las pruebas y de las confirmaciones. La salvación del periodismo se encuentra en un manejo profesional adecuado. Sin eso, se convertirá en un segmento más de la propaganda.

—¿Y se volverá a las cuatro ces (conocer, confirmar, comprender y contar) que reivindica en el libro?
—Hay que pasar por las cuatro ces, que son básicas, para que el oficio tenga la seguridad de que se puede mantener. Lo que no se comprende no se puede hacer comprender. Lo que no se confirma ni se documenta no puede llamarse periodismo. Y hay que saber contarlo. También digo a los partidos politicos que deben estructurarse de una manera diferente para que a la gente le parezca que tienen que ver con la sociedad.

—En definitiva, ¿reinventarse?
—En el caso de la política, reinventarse. En el caso del periodismo, inventarse recolocando los pies en los cimientos de su compromiso con la sociedad. No sabemos los modelos de negocio que se darán, pero no van a ser los que son ahora. Un periodista de EL SIGLO, de la Ser, de la COPE, de Radio Nacional de España, del Opus, monárquico o republicano tiene, aparte del adjetivo, un compromiso sustantivo con la sociedad. Ahora eso se ha olvidado. Hay un compromiso con la empresa, con la audiencia y con tenor un mayor número de espectadores o de oyentes. Ésta es la amenaza verdadera del periodismo.

—¿El cierre de CNN+ ha sido consecuencia de la lógica de los mercados, donde todo es economía?
—Ha sido consecuencia de la crisis. No es un asunto que se pueda considerar demasiado sorprendente. Es sabido que Prisa está pasando una situación financiera muy complicada y que está luchando denodadamente para salir de ella. Me consta que la empresa tenía interés en sostener CNN+.

—¿Qué sentimientos le produce que se programara un Gran Hermano 24 horas en vez de CNN+?
—En el momento en que se vendió Cuatro a Telecinco, CNN+ empezó a temblar. Los canales de información de 24 horas tienen que tener una nodriza informativa en casa. Por ejemplo, el canal 24 Horas de Televisión Española dispone de los servicios informativos de Televisión Española. Un canal continuo de 24 horas, si no tiene una nodriza que le aporte información, resulta brutalmente caro. La venta de Cuatro a Telecinco dejó a CNN+ sin esa nodriza.

—Pero CNN+ existía antes que Cuatro.
—Sí, pero los resultados económicos de entonces eran muy diferentes. Se vivía el momento boyante del Grupo Prisa. No importaba mucho que costara una determinada cifra.

—Dejando de lado los datos, ¿qué sentimientos le producen a usted que un Gran Hermano 24 horas obtenga la misma audiencia que CNN+?
—Es muy difícil responder a esta pregunta. Tengo mi vida dedicada al periodismo. Yo me he matado para que este oficio fuera lo mejor posible. Lo hacemos con todo nuestro cariño. Y se tiene que colocar en los pequeños rincones de la actualidad, mientras que la peripecia de una persona que es la cuñada de un primo de alguien que se acostó con una chica que era la amiga de un no sé qué… ¿Qué impresión me produce? Resulta muy sangrante para muchos jóvenes, y no tan jóvenes, que han dedicado su vida a prepararse y que están en una situación de enorme precariedad, el que subproductos del periodismo estén prosperando financieramente de una manera muy exuberante.

—¿El actual relato periodístico es un relato ideologizado?
—No hay ningún problema en que el relato periodístico sea ideologizado. Esa idea según la cual para ser periodista hay que ser una especie de arcángel sin ideología es una imbecilidad. Lo que hay que ser es decente y honesto, acercarse a los temas cumpliendo con cuidado los preceptos de nuestro oficio. Cada uno tiene su ideología y es bueno tenerla. Es casi imposible no tenerla. Hay gente que dice que “tú no eres independiente porque tienes un pensamiento de izquierdas”. No, perdona, independiente quiere decir que yo digo lo que quiero y no lo que me ordenan que diga. Se puede ser independiente de izquierdas o independiente de derechas. La derecha ha decidido que ellos son la independencia y han llamado sometidos a los que no tienen un pensamiento de derechas. Federico Jiménez Losantos es un tipo absolutamente independiente. Yo también soy un tipo absolutamente independiente.

—Lo positivo es que el espectador u oyente conoce la ideología de Iñaki Gabilondo, ¿no?
—Y cuando el lector lee el ABC sabe que es un periódico monárquico. No tiene nada de malo. Ahora se ha puesto un poco de moda el decir que “tú tienes un punto de vista muy sesgado”. Yo no tengo un punto de vista muy sesgado, tengo mi punto de vista. Ha habido un segmento del periodismo que ha decidido que su pensamiento, muy sesgado en favor de la derecha, se llame independencia y que el pensamiento que no está sesgado ahí se llama no independencia. La ideología es un asunto que no tiene que ver con la independencia. Por otra parte, un problema importante que en España no se ha terminado de resolver es el de la excesiva proximidad entre periodismo y política. A mi juicio, el periodismo tiene derecho a ideología y por tanto tiene una afinidad más normal con un partido que con otro. Sin embargo, hay que ser independiente para no hacer lo que ese partido te diga, aunque sea afín a ti.

—Hablando de la derecha, ¿ha sido especialmente dura la última época de su trayectoria laboral con todos los ataques que ha recibido de la derecha?
—No ha sido especialmente dura. La época más dura con la derecha fue con la segunda legislatura de José María Aznar.

—¿Con la guerra de Irak?
—Con la guerra de Irak y con otros temas como las cosas excesivas que decía Aznar de los nacionalistas. Prácticamente les llamaba cómplices de los asesinatos. Últimamente no me ha parecido que haya sido excesivamente duro.

—Lo digo porque, como muestra, La Gaceta tituló recientemente que “socialistas y nacionalistas dan 10.000 euros a Iñaki Gabilondo” porque ha sido usted galardonado con el premio Luis Carandell de Periodismo Parlamentario por la Mesa del Senado.
—Si el premio se lo hubieran dado a otro, también se lo hubiera dado alguien. Como yo he ganado por los votos de todos menos del PP, La Gaceta dice eso. Eso servirá para que cuatro tíos me digan cualquier barbaridad por la calle. Cositas de éstas siempre animan a los más tenebrosos. El otro día, un grupo me dijo que “a ti te vamos a echar de España cuando gane el PP”. ¿Y por qué me van a echar de España?

FUENTE: El Siglo, publicado en el número 919, del 28 de marzo de 2011

“YO NO VOY A TRAGARME EL SAPO DE SORTU”

Teresa Jiménez Becerril, eurodiputada del Partido Popular

Hermana del concejal del PP Alberto Jiménez Becerril, quien fuera asesinado junto a su esposa por ETA, y actual eurodiputada de este partido en Estrasburgo, es una de las dirigentes más activas en contra de la posible legalización de Sortu y la participación de la izquierda abertzale en las próximas elecciones municipales. Presente en la reciente manifestación convocada contra el Gobierno por el expresidente de la AVT y actual líder de Voces contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz, Jiménez Becerril asegura no creerse nada de lo que ahora dice la nueva Batasuna.

Por Luis Marchal

Teresa Jiménez Becerril (Foto cedida por el PP)

—¿Considera que el nuevo partido político de la autodenominada izquierda abertzale se trata de una continuación de Batasuna?
—Es una continuación de Batasuna, el mismo perro con distinto collar. Son los mismos de siempre. En el País Vasco se conocen todos y todos lo saben. En el resto de España y para los más despistados, basta decirles que quienes han creado Sortu han sido condenados por intentar rehacer Batasuna, organización considerada terrorista por el Tribunal de Estrasburgo.

—Pero, ¿la izquierda radical ha mostrado con contundencia su desmarque de ETA en la presentación de los estatutos de Sortu?
—La izquierda radical no ha marcado con contundencia nada de nada. Su desmarque de ETA es coyuntural y obligatorio, como única manera de volver a estar en las instituciones y de conseguir dinero. Sin dinero ni poder, no son nadie. Tanto los que disparan como los que no lo hacen lo saben. Todos ellos comparten el fin y, en el fondo, no condenan los medios. Lo hacen hoy porque se ven forzados. Sin embargo, mienten. Somos muchos los que no les creemos. Si no mintieran, condenarían todos los atentados de ETA donde han sido asesinados niños inocentes. Yo no he oído que lo hagan. ¿Sabe lo que dijo uno de ellos recientemente en Bilbao, en una manifestación a favor de la legalización de Sortu y de la excarcelación de los presos? Preguntó, con la arrogancia que les caracteriza, si se quería que se vistieran de toreros. No, no es necesario, bastaría con que de verdad condenasen todos y cada uno de los atentados de ETA, del primero al último, y que renunciasen a pedir la liberación de quienes han cometido delitos de sangre.

—Entonces, ¿la credibilidad de Batasuna está bajo mínimos, porque son muchos años de violencia?
—No creo que la credibilidad de Batasuna esté bajo mínimos. iOjala lo estuviera! No obstante, mientras socialistas, nacionalistas y batasunos compartan el mismo lenguaje, diciendo que “estamos ante una oportunidad histórica” y que “se abre una ventana de esperanza”, siempre habrá quien crea que o aceptamos lo que ellos nos dicen o si vuelven a matar será nuestra culpa. Eso es perverso, aunque funciona. Yo les digo que ni ahora ni nunca voy a permitir que un asesino o un cómplice de éstos tengan los mismos derechos democráticos que yo. Tampoco permitiré, ni mucho menos, que gobiernen en alguna región o ayuntamiento.

—¿Los estatutos presentados por Sortu son de “amable apariencia y perversa finalidad”, tal y como ha definido la Asociación Catalana de Victimas de Organizaciones Terroristas?
—Los estatutos son inmaculados, como expresan los que los han redactado, como diciendo que se puede ir en contra. Bueno, lo serán, pero si hay voluntad de que no estén en las instituciones se puede impedir y lo sabemos. Yo no voy a tragarme el sapo Sortu. Si el Gobierno quiere hacerlo que lo haga, pero su responsabilidad política es encontrar la fórmula para impedir que la nueva marca de ETA triunfe.

—La Fiscalía General y el Gobierno, a través de la Abogacía del Estado, están recopilando argumentos jurídicos para que Sortu no pueda concurrir a las elecciones del próximo 22 de mayo.
—Creo que hoy por hoy el Gobierno sabe que legalizarlo no es una apuesta política adecuada. La jugada que tenía en mente de un polo izquierdista y abertzale en el País Vasco no está tan clara. Quizá eso nos salve, aunque podrían intentar colarse en partidos legales y no sé qué haría el Ejecutivo ante un plan B. No tengo certeza de nada, no me fío ni de uno ni de otros. ¿Por qué tendría que hacerlo?

—¿Y si con los estatutos en la mano, y contra todo pronóstico, no quedara más remedio que legalizar a esta formación?
—Legalizarla sería un error. Se harían con los sillones de las instituciones y luego a ver quién los saca de ahí. ¿Y quién nos garantiza que no vayan a actuar en contra del interés común de España? Abrirles de nuevo las puertas, con lo difícil que ha sido cerrárselas y con la de vidas que han quedado en el camino, es una decisión profundamente equivocada. Los estatutos pueden decir misa, ellos no se atreven a ir en contra de ETA, porque son ETA.

—Precisamente, los estatutos de la nueva formación expresan su voluntad de contribuir con el resto de los partidos “a la definitiva y total desaparición de cualquier clase de violencia, en particular, la de la organización ETA”.
—¡Si no condenan los 850 asesinatos de ETA, cómo van a reconocer a sus víctimas! Es ridículo, la única reparación para una víctima es que quienes asesinaron a los suyos cumplan sus condenas, y ellos piden que les excarcelemos.

—Se comprometen al “reconocimiento y reparación” de todas las víctimas originadas por el terrorismo.
—Es contradictorio, simplemente porque es mentira. ¿Cómo es posible que quien va con una bomba para hacer saltar un cuartel donde hay niños sea igual de víctima que un chiquillo inocente que salta por los aires sin más culpa que la de tener un padre guardia civil?

—Por otra parte, ¿qué opinión le merece que el vicepresidente del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, reconociera el paso de la izquierda abertzale y que anunciara que impugnaría los estatutos en los tribunales para que éstos decidan si la izquierda radical cumple los requisitos para que pueda ser legal según la ley de partidos?
—Rubalcaba, que es muy listo, no tiene mi confianza, porque ya me engañaron en la pasada legislatura en cuanto a los pactos con ETA. Si quieren que entren en las instituciones, lo harán, si no quieren sabrán cómo impedirlo. Es una cuestión de voluntad política. Dicen que es muy difícil impedirlo; bueno, pues para eso están. Para evitar que los terroristas y quienes les apoyan gobiernen.

—Si finalmente la izquierda abertzale se presentara a los comicios autonómicos, ¿el PP debería romper con el PSE en el País Vasco?
—Depende de la actitud que el PSE adopte de aquí a las municipales. Si insisten en su postura vaga y de mano tendida, el PP debería romper, aunque a todos los demócratas nos pese que este sueño constitucionalista al final no haya funcionado El PSE no tiene que jugar con fuego, porque puede quemarse. Hay un límite en el que la tolerancia deja de ser virtud.

—¿Opina que la manifestación multitudinaria del pasado 5 de febrero convocada por el expresidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y actual dirigente de la plataforma Voces Contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz, ha sido ignorada por el Gobierno y el PSOE?
—No, ignorada no. Es algo que les fastidia, aunque digan que fuimos pocos. Prefieren tacharnos de extrema derecha, como denomina Rubalcaba a los que le preguntan por el Faisán. No se lo creen ni ellos, es el pueblo el que sale a la calle, son españoles que les hierve la sangre ante tanta componenda, tanta mentira y tan poco honor y nobleza a la hora de poner a ETA en su sitio. La lucha contra el terrorismo no es sólo policial, es también mediática. Esta falla porque, ideológicamente, José Luis Rodríguez Zapatero no está convencido.

—Aunque el motivo de dicha marcha era exigir al Gobierno que no permita la presencia de ningún partido heredero de Batasuna en las próximas elecciones de mayo, las consignas más escuchadas se concentraron en Zapatero y en Rubalcaba y en pedir la dimisión de estos dos politicos.
—Tiene razón. La marcha iba orientada a impedir que ETA se cuele en las instituciones, pero la gente recuerda al Zapatero que tendió la mano a ETA en la anterior legislatura, cuando repetía que no estaban negociando mientras lo hacían. Por tanto, hay quien no se fía de él ni de su ministro del Interior y por eso les increpan y piden su dimisión. Es legítimo. Esta vez Rubalcaba ha sido blanco del malestar de los manifestantes por el caso Faisán, pero es que si se demuestra que colaboró con la banda armada debería dimitir. Eso es lo que se pedía. Me parece justo.

—¿Estamos en el momento de máxima debilidad de ETA, tanto operativa como socialmente?
—No estoy dentro de la organización y no me gusta hablar de lo que no sé. Siguen teniendo las pistolas y en cualquier momento pueden usarlas. No me atrevería a hablar de debilidad. La historia de ETA está llena de momentos débiles que trajeron muertos. Para mí no está débil socialmente, con tanto apoyo en la calle. Está preocupantemente fuerte. Otra cosa es que políticamente asesinar no sea ahora su estrategia.

FUENTE: El Siglo, publicado el 7 de marzo de 2011

LA DISPUTA POR MARBELLA

PSOE y PP se vuelcan en el municipio emblema de la corrupción urbanística

Marbella pasará a la historia por ser la primera ciudad gobernada por una comisión gestora, tras una operación policial contra la corrupción protagonizada presuntamente por dirigentes del Ayuntamiento e importantes empresarios y abogados. Por este motivo, los partidos políticos intentarán recuperar el poder de la localidad en las elecciones municipales del próximo 27 de mayo. Catorce candidaturas, tres más que en los comicios de 2003, competirán por la Alcaldía. Sólo repiten seis partidos: Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Partido Popular (PP), Izquierda Unida-Los Verdes (IU-LV), Partido Andalucista (PA), Partido Socialista Andaluz (PSA) y Partido Humanista (PH). PP y PSOE se ven a sí mismos como vencedores, mientras que IU-LV no descarta convertirse en pieza clave para la gobernabilidad. Causa Ciudadana, heredera de los votos del GIL, por su parte, también pretende ser un posible socio de la lista más votada.

Por Luis Marchal

Paulino Plata, candidato del PSOE: “Somos el cambio que la ciudad necesita”

—La dirección del PSOE andaluz está convencida de que usted será “el más votado” en las elecciones municipales del 27 de mayo.
—La apuesta que hacemos va en esa dirección, con gente experimentada y bien relacionada, con el mismo proyecto político que se tiene en otras administraciones. Creemos que los ciudadanos apoyarán la lista que puede resolver los problemas tan graves que tiene esta ciudad. Somos el cambio que Marbella necesita.

—Con usted en la Alcaldía, ¿la trama deMarbella dejará de ser noticia?
—No sé qué puede ocurrir en los juzgados. Intentaré que Marbella se asocie a los valores tradicionales por los que se ha reconocido la zona: su gente, su clima y su naturaleza. Es injusto que la corrupción esté asociada al nombre de la ciudad, puesto que hay más de 125.000 personas que trabajan honradamente.

—¿Qué soluciones ofrece para sacar adelante a Marbella?
—Hay muchas ideas que planteamos conjuntamente con los ciudadanos y las asociaciones de vecinos. Queremos constituir un Gobierno honesto y limpio, que ponga a Marbella lo antes posible en la normalidad democrática. Esta ciudad necesita recuperar su credibilidad. Haremos un plan de viabilidad para conocer en detalle la situación económica. En el ámbito de urbanismo, estamos diseñando un sistema de control urbanístico vía satélite, que permite saber cada 15 días los nuevos ladrillos que se pongan en el término municipal. Estamos trabajando para crear una entidad público-privada de información sobre la situación de los inmuebles en proceso de promoción y venta.

—¿Qué posición piensa tomar respecto a las construcciones ilegales, derrumbar o ilegalizar?
—Tenemos que esperar a la aprobación del Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU). Se está trabajando para que sea la vía de la compensación la que ayude a normalizar la mayor cantidad posible de viviendas.

—Uno de los puntos más polémicos de la época Gil es el aumento del número de trabajadores del Ayuntamiento. ¿Qué sucederá con ellos si usted es alcalde?
—Se hará un plan de calidad de los servicios y el diseño del organigrama del Ayuntamiento. También se estudiará la relación de los puestos de trabajo. Hay muchísimo trabajador municipal, por lo que pondremos en marcha nuevos servicios como una Agencia Local de la Energía o un Instituto Municipal de la Vivienda.

— Si pierde, ¿de qué forma llevará a cabo la oposición?
—Sería una oposición constructiva, tenaz y seria. No lo que ha ocurrido estos años, que ha mirado hacia otro lado.

—Ángeles Muñoz, su contrincante del PP, afirma que usted “no quiere decir claramente qué piensa hacer después de las elecciones”.
—Que no se preocupe por mi futuro, sino por el suyo. Estaré donde los ciudadanos me sitúen y donde mejor servicio pueda prestar. Éste es un debate interesado del PP, que pretende dar una imagen de que vamos de perdedores. Algo que no es cierto.

—¿Cómo valora la campaña política?
—Tiene algunas peculiaridades que nos preocupa. El PP está haciendo un gasto exageradísimo y no es un buen ejemplo de lo que hay que hacer. Marbella necesita austeridad y una gestión razonable y medida. ¿De dónde sale ese dinero? ¿Con qué intención se lo está gastando? Está haciendo una campaña de propaganda que llega a utilizar recursos que yo no conocía en política. Significa no romper con el pasado. Es una campaña continuista con los métodos de Jesús Gil.

—A priori, ¿necesitará el apoyo de IU-LV para ser alcalde?
—Queremos que haya una estabilidad que permita avanzar con solidez y sin incertidumbres. Ya hablaremos [de pactos] en su momento si es necesario.

—El PP ha criticado que usted rechazase en el Parlamento andaluz una iniciativa para que Marbella fuese considerada “gran ciudad”.
—Hay que profundizar en esa iniciativa, que es oportunista. El Gobierno andaluz está elaborando una ley para llevar a cabo estos reconocimientos de una forma general y normalizada. Esta ley pretende que el pleno de cada ayuntamiento que cumpla los requisitos, entre ellos Marbella, pueda decidir si opta al estatus de “gran ciudad”. Con su iniciativa, el PP pretende utilizar nuestra localidad para generar confrontación y crispación con el Gobierno andaluz.

—¿Con la visita de José Luis Rodríguez Zapatero a Marbella se demuestra que el PSOE se vuelca en la localidad?
—Evidentemente. Al término de la campaña, Zapatero habrá venido a cuatro localidades andaluzas y una de ellas es Marbella. Es un claro reflejo del interés que tiene por recuperar esta ciudad.

Ángeles Muñoz, candidata del PP: “Impondremos eficacia y honradez”

—Con usted en la Alcaldía, ¿la trama de Marbella dejaría de ser noticia?
—No habría trama de Marbella. La localidad saldrá en los periódicos por ser una gran ciudad en cuanto normalicemos el Ayuntamiento e impongamos criterios de eficacia, buena gestión y honradez.

—Habla de “gran ciudad”, ¿qué opinión le merece el que Paulino Plata, su contrincante socialista, haya votado en contra de que Marbella fuese considerada “gran ciudad” por el Parlamento andaluz?
—Ha sido un desprecio hacia Marbella por parte del PSOE, puesto que reúne los requisitos para ser “gran ciudad”. Nosotros seguiremos apostando para que la localidad recupere lo que le pertenece y lo que la ley marca.

—¿Y recuperar propiedades y dinero incautados en la Operación Malaya?
—Tienen que volver aquí. Me preocupa que la utilización de esos bienes vaya a servir para otras cuestiones sin tener en cuenta las necesidades de Marbella. Reclamaremos lo que es nuestro en todas las instancias necesarias. Recientemente aportamos 20.000 firmas para ello y enviamos el informe del Tribunal de Cuentas al juez Miguel Ángel Torres para que no olvide que los ciudadanos son los grandes perjudicados en este procedimiento.

—Un año después de su constitución, la gestora ha dado por alcanzado el objetivo de salvar Marbella de la quiebra. ¿Ha sido una buena fórmula o habría sido mejor convocar elecciones municipales anticipadas, tal y como solicitaba su partido?
—Los vocales de la gestora han trabajado de la mejor forma posible, pero ha sido un año perdido para recuperar la normalidad institucional. El problema es que no tenían apoyo democrático para tomar decisiones.

—¿Cuál será la primera decisión que tomará su equipo de gobierno si se convierte en alcaldesa?
—En los primeros 100 días abordaremos la normalización del Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU) y analizaremos los Presupuestos y cómo se ejecutan, especialmente los servicios del Ayuntamiento. Creo que la primera medida que tomaré es garantizar la estabilidad de los trabajadores municipales.

—Algunos no entraron a trabajar por los cauces ordinarios.
—Hay que hacer una adecuación y relación de puestos de trabajo. A partir de ahí, empezar a ver en qué situación se encuentra nuestra plantilla.

—Y el resto de marbellíes, ¿mejorarán su calidad de vida?
—Absolutamente. Percibirán los servicios por los que pagan impuestos. Tendrán un Ayuntamiento cercano.

—¿Qué posición piensa tomar respecto a las construcciones ilegales, derrumbar o legalizar?
—Poner las demoliciones como solución es una auténtica irresponsabilidad. Hay que actuar con coherencia después de tener el Plan General. Se aprobará un mecanismo que permita la normalización de muchas de esas viviendas.

—Si no gana, ¿de qué forma llevará a cabo la oposición?
—Con mucha responsabilidad, como hemos hecho hasta ahora. Esta pregunta habría que hacérsela a todos los candidatos. Por ejemplo, parece que Paulino Plata no quiere decir claramente qué piensa hacer después de las elecciones. Yo seguiré en Marbella, con un proyecto serio que a su vez lo conforman muchas personas.

—¿Cómo valora las críticas del PSOE sobre el “exageradísimo” gasto electoral que ha realizado el PP?
—El PSOE no tiene argumentos ni proyecto, por eso se vuelca en aspectos que puedan enturbiar la campaña. Plata es un desconocedor de la situación de Marbella. El otro día le llamé el candidato de las tres des: desconocimiento, desgana y desprecio hacia los ciudadanos.

—Las quinielas elevan a Enrique Monterroso (IU-LV) a “llave de poder”, lo cual, en principio, beneficiaría al PSOE. Por otra parte, Arturo Moya (Causa Ciudadana), heredero de los votos del GIL, podría tener alguna opción. ¿Pactaría con otro partido si fuera necesario?
—Debe gobernar la lista más votada. Hablar de pactos con personas que no conocíamos que pudieran llevar una opción política es difícil. Los pactos deben ser sobre programas y no sobre opciones personalistas, que distan mucho de tener un proyecto. La opción que manejamos es la de colaborar con todos los partidos para favorecer la gobernabilidad. Y pediremos al PSOE que colabore en un pacto de administraciones y lealtad institucional por Marbella.

—¿Con la visita de Mariano Rajoy a Marbella se demuestra que el PP se vuelca en la localidad?
—Ha venido cuatro veces este último año. Es que nuestra localidad es una gran ciudad. Tenemos que recuperar las visitas con trascendencia política y con trascendencia de otros niveles. Por ejemplo, no se entiende que la Familia Real no haya venido a Marbella. Nuestro interés es contribuir a que se pueda proyectar otra imagen de la ciudad.

“EL ESTATUTO ARAGONÉS ES EL PEOR DE TODOS LOS QUE SE HAN REFORMADO”

José Antonio Labordeta, diputado de la Chunta Aragonesista

José Antonio Labordeta vive en estos momentos a caballo entre Madrid y Zaragoza, envuelto en la vorágine de la reforma del Estatuto aragonés. Es diputado del Congreso por la Chunta Aragonesista. Antes que político, ha sido conocido como cantautor, poeta y reportero. Escribió En el remolino en los años 70, “casi clandestinamente”. En ella, se adentra en un mundo rural de ideas sangrientas en los albores de la Guerra Civil española. Ahora recupera esta novela porque conviene que alguien diga lo que sucedía en aquella época.

Por Luis Marchal

—¿Cuál es el motivo de recuperar En el remolino, 37 años después de su primera publicación?
—Es una novela que salió en unas circunstancias casi clandestinas, prácticamente no se pudo anunciar ni hicimos presentación. Se quedó muy marginada. Se recupera ahora porque pasa por encima del tiempo. Los hechos transcurren en la Guerra Civil española, poro podrían hacerlo en Bosnia, en Afganistán o en Iraq. Podrían darse en cualquier lugar descrito por el periodista Ryszard Kapuscinski, es la violencia por la violencia.

—¿Qué cambios ha introducido en el texto, al no pasar ahora por las tijeras de la censura?
—El cambio es estructural. En su momento, salió muy desestructurada y de difícil lectura. Ahora se puede leer más a gusto y el lector tiene más claras las ideas de lo que sucede en ella.

—La novela es la historia cainita del prestamista de un pueblo de la sierra de Albarracín que, en los albores de la Guerra Civil, ve cómo todos sus deudores quieren matarlo para evitar el pago, ¿la historia de España en esos años fue así?
—Creo que sí. Se analiza una situación social muy de pobreza y miseria. La violencia que narro se pudo dar en cualquier sitio de España. Lo vemos con la recuperación de la Memoria Histórica. Mucha gente habla de cómo desaparecieron sus padres o de los enfrentamientos en los pueblos. Conviene que alguien diga lo que sucedía. Igual en un bando que en otro, sin discursos de buenos y malos.

—Sin discursos de buenos y malos, pero en su novela hay humillados.
—Representantes de izquierdas como el herrero o el alcalde llevan las de perder. Los otros imponen su voluntad.

—Llama la atención que los personajes más limpios de la novela sean de izquierdas.
—Es que yo soy de izquierdas. En la Guerra Civil todos hicieron barbaridades. El problema grave es que la represión continuó hasta 1975. Ése es el drama de España. Tras la Guerra Civil americana, la población intentó recomponerse. Aquí, no. Hubo una violencia sangrienta tras la contienda. Se mató a más gente después de la guerra que en ella.

—¿Es difícil que convivan diferentes ideologías?
—Mucho. Vemos que en este momento hay una radicalización por parte de los partidos de derechas. Son capaces de asaltar a trinchera lo que sea.

—¿Volvemos a ese pasado?
—No. Posiblemente, a estas horas habría determinada violencia si no fuéramos un país de Europa y estuviéramos en la otra punta del Mediterráneo de la que estamos.

—¿Vivimos los seres humanos inmunes ante la violencia, como en la novela cuando el personaje de Angelito dice no entender que unos jueguen a las cartas y otros beban vino con dos muertes recientes?
—Cuando se llega a una violencia de este tipo, se vive bastante inmune. El motivo es que unos están de acuerdo ideológicamente y otros tienen un temor que les hace callar.

—Severino es un personaje que proclama estar harto de caciques, prestamistas y proletarios. Para él, ¿no hay más ley que la de su pistola?
—Esa fue la ley de determinados ciudadanos en 1936, que arrebataron muchas vidas. Eran el terror. Sobre todo, los falangistas, la facción más violenta del franquismo, y, por otro lado, determinados grupos anarquistas. Ensangrentaron el país de una manera tremenda. Fue muy difícil recuperar la normalidad. Creo que no volveremos a esa situación. La economía es muy distinta, la gente tiene coche y cobra un sueldo. La radicalidad que tenemos ahora es un poco ficticia, de determinados medios de comunicación. No hay una radicalidad violenta. Sin embargo, Madrid influye en la tensión. Es una ciudad que está tensa por culpa de determinados medios de comunicación y de los políticos.

—¿Porque hay gente de todas partes?
—Más bien, de todas las ideologías. Quizá, porque hay un colchón muy grande de administración franquista. Los que componen ese colchón siguen teniendo una nostalgia enorme de autoritarismo y españolismo. España no se ha roto todavía. El día en que se votó en el Congreso el Estatut catalán, un taxista me dijo que se habían roto todos los puentes con Cataluña. Ese hombre había oído las noticias en una determinada emisora y aquello era la debacle. Yo creo que les da mucho coraje el que la gente no reaccione con ideología de la Guerra Civil.

—¿Qué le opinión le merece que el PP no apoye al Estatut catalán y sí otros como el andaluz?
—El cinismo del PP ya es increíble. Acaba de salir en El País un artículo de Miguel Ángel Aguilar (“La lista de Acebes”, 20 de febrero de 2007), quien saca a relucir todos los presos políticos vascos de ETA que liberaron Ángel Acebes y Jaime Mayor Oreja. ¡Y, ahora, el único problema que tenemos en este país es De Juana Chaos! Es un problema, pero no es fundamental. Al PP sólo le interesan dos cosas en este momento: el Estatut de Cataluña y la lucha antiterrorista.

—Por cierto, diputados del PP le preguntaron desde el escaño: “¡Labordeta! ¿Dónde está la mochila?”.
—Fue en una noche complicada. En el mismo día en que José María Aznar nos metió en la guerra de Iraq. Yo tenía una interpelación con el entonces ministro de Fomento Francisco Álvarez-Cascos a las doce de la noche. Cuando salí de forma muy pacífica a explicar que las comunicaciones con Teruel eran muy malas y a pedir que se arreglasen, un grupo de diputados del PP empezó a cachondearse de mí. La solución fue lo que se dice en mi pueblo: “A la mierda”. Faltan micrófonos que capten el ambiente en el Congreso de los Diputados. Muchos parlamentarios no darían los gritos que dan si existieran esos micrófonos y se escuchase lo que dicen. Y aquel percance conmigo habría tenido más explicación.

—¿Es usted el “principal activo político” de la Chunta Aragonesista, tal y como afirmó José-Carlos Mainer en la presentación de En el remolino?
—No, la Chunta está muy extendida en Aragón y hay mucha gente con valores muy positivos.

—El nuevo artículo 7 del futuro Estatuto aragonés incluiría un primer apartado, de aprobarse, que recuerda que el aragonés y el catalán son lenguas propias de Aragón y establece que “son oficiales en sus respectivos territorios”.
—Finalmente quedará como que se respetarán las lenguas que se hablen en Aragón. En ese caso, se aceptará el albano-kosovar, porque hay muchos inmigrantes. El artículo no especifica las que se habla. Hay dos temas fundamentales: por una parte, está el aragonés y, por otra, el catalán. Porque en Aragón se habla el catalán, aunque haya grupos que lo nieguen. Realmente, en el Estatuto, esto es lo que menos habría que combatir, porque hay un proyecto de Ley de Lenguas donde podría darse la cooficialidad de las dos. Nosotros apoyamos lo que plantea IU-ICV, que se defienda, y nos abstenemos con lo de ERC, que se imponga. No estamos de acuerdo con la imposición.

—Hablando de no estar de acuerdo, ¿cuáles son los motivos que le han hecho decir que la reserva estratégica del agua es “una farsa”?
Es que los 6.500 hectómetros cúbicos ésos no sirven para nada. Nosotros planteamos una enmienda para que se tuviera que emitir un informe vinculante en la defensa de los derechos relacionados con el agua. Finalmente, en el Estatuto de Autonomía se contempla un informe preceptivo. Algo que no tiene posibilidades de que se respete.

—¿Cómo analiza la reforma del Estatuto de Aragón?
Es el peor Estatuto de todos los que se han reformado. Es muy deficitario.

—Pero con un fuerte nivel de consenso.
—Hay que preguntarse por qué se da ese consenso: por intereses políticos. No les interesa romper la baraja. El Estatut catalán es un estatuto serio y en él hay unos intereses económicos muy fuertes que el PP no ha aceptado, por ejemplo. Además, en el aragonés no hay referéndum. Por tanto, estamos a la cola de los Estatutos de Autonomía de España.

—¿Es acertada la política territorial del Gobierno?
—Marcelino Iglesias, presidente del Gobierno de Aragón, es buena gente, pero es demasiado buena gente. Hace una política de reposo. Aragón es un territorio en reposo. Nada se hace dando pasos radicales.

—¿Y la del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero?
—Comenzó muy bien, pero se ha ido echando para atrás. Tiene que seguir el camino que empezó, y en ese camino estaremos todos.

FUENTE: El Siglo, publicado el 5 de marzo de 2007