Periodista-Politólogo
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“HABÍA ALTERNATIVAS A LA SUBIDA DE IMPUESTOS”
Alejo Vidal-Quadras, eurodiputado del PP

El hoy vicepresidente del Parlamento Europeo asegura en su nuevo libro Ahora, cambio de rumbo. Agenda urgente para recomponer España (Planeta), que está acostumbrado a dar pautas, no a mandar. En la obra, que ya ha hecho llegar a Mariano Rajoy, carga sin tapujos contra el nacionalismo y contra el Estado de las autonomías y piensa que “había otras alternativas” a la reciente subida de impuestos impulsada por su partido. Es crítico con su formación, un verso suelto que fue presidente del PP de Cataluña hasta que José María Aznar lo sacrificó en 1996 por petición de Jordi Pujol. Niega, eso sí, que pueda convertirse para Rajoy en algo parecido a lo que supuso Rosa Díez para José Luis Rodríguez Zapatero.

Alejo Vidal-Quadras, por Fernando Moreno
(FOTO: Fernando Moreno)

Por Luis Marchal

—¿Cuál es la alternativa al existente modelo político, institucional, productivo, cultural y educativo?
—Hay que entender que esta crisis es sistémica. Abarca todos los aspectos de la vida pública. Es una crisis económica, institucional, de unidad nacional y moral. Afecta a la raíz de todo el sistema. Cuando
las instituciones fallan y el nervio moral del país se deteriora, el daño es muy profundo y hay que actuar con voluntad, más que de reforma, de regeneración y de reconstrucción de una sociedad y de un Estado que está prácticamente destruido.

—¿Esa voluntad la tiene Mariano Rajoy?
—Creo que sí. Él es muy consciente de la profundidad y de la gravedad de los problemas de España. Su labor no va a ser meramente la de un gobernante que gestiona mejor que su predecesor, lo cual, por cierto, no es difícil, y que haga reformas concretas en puntos muy determinados del sistema para que las cosas mejoren, sino que será la de desmontar el tinglado ineficiente, despilfarrador y corrupto para construir un nuevo sistema que nos libere de todas estas lacras. El papel de Rajoy hoy, en nuestra crisis tan grave, es similar al de Adolfo Suárez cuando, desde dentro, desmontó el régimen autoritario para alumbrar una democracia. Ha de desmontar esta partitocracia tan rígida para transformarla en una sociedad verdaderamente abierta.

—¿Le dejarán desmontar esta partitocracia desde dentro del PP?
—Uno de los defectos de este sistema partitocrático, que ahora podría ser una virtud, es que se concentra un poder enorme en el jefe del partido mayoritario. Por tanto, él, de la misma forma que puede usar ese poder para prolongar este sistema, puede usarlo para transformarlo en un sistema mucho más abierto, mucho más democrático, muchomás eficiente y mucho más puesto al servicio de los ciudadanos.

—En Ahora, cambio de rumbo, usted ofrece 44 medidas “imprescindibles” para ser una nación próspera.
—Doy, más a título de ejemplo que de voluntad de ser exhaustivo, una lista de medidas concretas que son absolutamente necesarias. Algunas de ellas requerirían una reforma constitucional, pero he tenido cuidado de que ésas no exijan una reforma por el artículo 168 [que necesita una mayoría de dos tercios del Congreso y del Senado y la disolución inmediata de las Cortes] sino por el 167 de la Constitución [que necesita una mayoría de tres quintos del Congreso y del Senado], que es el utilizado recientemente para introducir en ella el principio de estabilidad presupuestaria.

—Estando el PSOE en la oposición, ¿es más fácil alcanzar acuerdos PP-PSOE?
—Es más fácil llevar al acuerdo a un adversario débil que no a uno que está en pleno vigor. Hubo un momento donde el PSOE hubiera sido especialmente receptivo a grandes acuerdos de Estado, que fue después de la mayoría absoluta de José María Aznar del año 2000. Por desgracia, Aznar no aprovechó esta ocasión y emprendió un camino distinto. Ahora, el PSOE está exhausto porque no dispone de una cantera de la que surja una nueva opción que haga limpieza del desastre zapatético. Han tenido que elegir un secretario general entre dos personas que han estado estrechamente vinculadas, por lo que son corresponsables, al desastre anterior. Esto revela que el PSOE está en una situación casi comatosa.

—Pero a Rajoy se le confirmó en 2008 como líder del PP en el Congreso de Valencia tras su segunda derrota electoral. Había más de un compañero que no quería que continuara y en estos momentos goza de mayoría absoluta.
—Rajoy no venía de un fracaso. Venía de una etapa donde las cosas habían mejorado
mucho. Rajoy es heredero de un Gobierno que hizo avanzar al país en muchos aspectos. En cambio, Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba vienen de un derrumbe.

—¿Cuál fue el aspecto en el que más avanzó el país con Aznar?
—Hubo un clarísimo avance en el terreno económico. A veces, hago la broma de que el aznarato debería llamarse el aznarrato porque el papel del equipo económico [de Rodrigo Rato] fue crucial. En esa época, se hicieron privatizaciones, se liberalizaron muchos mercados, se llevó una política dentro de las limitaciones de nuestro Estado autonómico de austeridad del gasto público que puso a España en la vanguardia de la creación de empleo y de la prosperidad económica. Lo que pasa es que se dejaron de hacer otras cosas, que también eran muy necesarias, y ahora lo estamos pagando.

—¿Cuáles?
—No se aprovechó el momento para estabilizar y racionalizar el Estado de las autonomías. Tampoco se hicieron las reformas estructurales necesarias, como la laboral o la de la Educación, que son algunas de las causas de nuestra crisis actual.

—¿Opina que va en la buena dirección el Gobierno con la idea lanzada por Cristobal Montoro, ministro de Hacienda, de establecer sanciones a las comunidades autónomas que no cumplan con el objetivo de déficit?
—Por supuesto. Las comunidades autónomas han sido un foco de despilfarro y de corrupción escandaloso. Ha habido comunidades del PSOE y comunidades del PP, de los dos, donde el gasto desaforado ha sido la tónica. Y no digamos ya las comunidades regidas por los nacionalistas. Cataluña está arruinada por el nacionalismo. Este Estado autonómico es políticamente inmanejable y financieramente insostenible. Mientras no se reforme a fondo, no podremos superar la crisis.

—“Las drásticas medidas fiscales decididas por el Gobierno del PP han sumido a la ciudadanía en general en la estupefacción y a sus simpatizantes en particular en la indignación”, según sus propias palabras. ¿Ha habido fraude electoral por subir los impuestos?
—Sin duda, ha habido un incumplimiento del compromiso electoral. Lo que sucede es que a veces es inevitable, porque puede ser que un Gobierno llegue al poder y se encuentre con elementos desconocidos para él que le obliguen a incumplir una promesa electoral. En este caso, hay que explicar muy bien el motivo y hay que estar absolutamente seguro de que no hay ninguna otra alternativa. La explicación ha sido insuficiente y sí había otras alternativas.

—¿Subir el IVA es una de ellas?
—Hay varias. El aumento de ingresos que va a representar el incremento tan fuerte de Impuesto de la Renta y del Impuesto sobre el Rendimiento del Capital va a ser unos 5.000 millones. Hemos de recortar unos 40.000 en el año 2012 para cumplir con el objetivo del déficit del 4,4 por ciento. Entonces, ¿no se podían sacar 5.000 millones de otro lado que no fuera quitarles, en muchos casos, a los españoles productivos más de la mitad de lo que ganan? Se podía haber hecho otras cosas. De las 4.000 empresas públicas autonómicas y municipales, hay que suprimir el 90 por ciento. Se podía haber mantenido la congelación de las pensiones. Esa medida es mucho menos nociva para la economía que lo que se ha hecho con los impuestos directos. No creo que la vida de un jubilado al que el Estado
le esté dando 900 euros al mes le cambie mucho si no le da nueve euros más. Además, con esta subida de impuestos directos, muchos de estos pensionistas van a pagar más por el impuesto directo de IRPF que el uno por ciento que el Estado le va a aumentar su pensión. Se podía haber mantenido congeladas las pensiones un año más y haber evitado ese trallazo fiscal a los sectores productivos.

—¿Seguirá siendo crítico con su partido gobernando Rajoy? ¿No le da miedo que le califiquen, tal vez, de “extrema derecha”?
—Nada de lo que yo digo es extremo, es de lo más razonable. Yo me considero una persona moderada. Miedo, no tengo ninguno. Este librito está escrito con la voluntad de ser muy leal y de apoyar al Gobierno. No está hecho con ánimo de perturbar nada, sino de construir y de ayudar. Son momentos en los que todos los españoles nos hemos de movilizar para proponer y buscar soluciones a la gravísima crisis que padecemos.

—¿Va a ser usted para Rajoy algo parecido a lo que supuso Rosa Díez para José Luis Rodríguez Zapatero?
—Para nada.

FUENTE: El Siglo, publicado el 6 de febrero de 2012

RUBALCABA, UN ‘ANIMAL POLÍTICO’

“Los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta”. Es una de las frases pronunciadas, tras los atentados del 11-M, por Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato socialista a presidir España, que permanecen en la memoria de los ciudadanos. Doctor en Ciencias Químicas, es un auténtico alquimista del PSOE, un animal político al que le suelen acompañar más adjetivos como “fontanero”, “negociador” o “estratega”. Da la sensación de que siempre ha estado ahí. Aunque las encuestas se lo ponen muy negro, él afirma que no se va a “dejar ganar”.

Por Luis Marchal

Nunca en la democracia un número dos ha concentrado tanto poder como él siendo vicepresidente primero, ministro del Interior y portavoz del Gobierno desde octubre de 2010 hasta julio de 2011, cuando dejó el Ejecutivo para trabajar “en exclusiva” en su candidatura a la Presidencia.

La carrera política de Alfredo Pérez Rubalcaba es extensa, muy extensa. Se afilió al PSOE hace 37 años. Conoce su fontanería y los despachos de decisión al dedillo. En sus inicios, fue jefe de gabinete de Javier Solana. Su primera cartera ministerial la tuvo en 1992. Ha sido titular de Educación, su “niña bonita”, y ministro de la Presidencia y de Relaciones con las Cortes con Felipe González. Allí, en la última legislatura felipista, entre 1993 y 1996, Rubalcaba tuvo que lidiar con los escándalos del GAL, de Roldan, de los fondos reservados y de Filesa. Por este motivo, sus enemigos políticos, la derecha mediática y ETA le han colgado en alguna ocasión el cartel de “ministro de los GAL” o “portavoz de los GAL”.

Para José Luis Rodríguez Zapatero también ha sido clave, más bien un gurú, incluso cuando no formaba parte de su Ejecutivo. Fue el elegido para gestionar la tregua de ETA en la primera legislatura del leonés –y la posterior política antiterrorista del Gobierno–. Después, se hizo con Interior, un aperitivo si se compara con los platos de poder que ha tenido servidos en su mesa de vicepresidente, ministro y portavoz del Gobierno. Aquí, su mayor lastre –que es utilizado hoy por hoy por el PP como arma arrojadiza– ha sido hacer frente a la crisis económica.

Un hombre de partido. Rubalcaba es un seductor. Si un periodista se acerca a él en los pasillos del Congreso de los Diputados para hacerle una pregunta, no sorprende que le eche un brazo al hombro rodeando la nuca aunque apenas le conozca. Así, transmite cercanía y confianza.
Su personalidad cautiva tanto que la revista Vanity Fair le situó como uno de los más elegantes. Hasta votantes del PP que le tuvieron como profesor en la Complutense le recuerdan con cariño y buenas palabras. Por el contrario, hay quien, desde filas socialistas, se mantiene en alerta por sus movimientos felinos. Se cuenta, sobre su habilidad para navegar en aguas revueltas que González llegó a decirle una vez: “Joder, Alfredo, eres un especialista en crear problemas para luego resolverlos”.

En la etapa de estudiante universitario, el ex vicepresidente fue campeón de atletismo, en velocidad. Con el tiempo, se ha convertido en un corredor de fondo. En 1982, entró por su perfil técnico en el Ministerio de Educación de José María Maravall. Desde entonces, todo ha sido una marcha a ritmo
constante, aunque a veces la ha tenido que hacer por la parte externa de la pista.

Cuando José María Aznar presidía España, desde el PP mediático se acuñó el término “comando
Rubalcaba” con la intención de remarcar su habilidad para tocar todos los palos, mover los
hilos periodísticos y desenvolverse en todas la situaciones.

Es cierto que ha sido pieza importante en los equipos de González y de Zapatero –entre los que ha ejercido una labor de “puente”– y en la travesía de Almunia en la oposición, pero ha tenido algunos patinazos en cuanto a alineamiento. Apostó por José Bono cuando éste no logró las riendas del PSOE por la mínima, ante Zapatero, en el verano del 2000. Más recientemente, en las primarias socialistas de Madrid de hace un año se inclinó por Trinidad Jiménez, que perdió ante Tomás Gómez. De ellos, supo salir inmune. Gonzalo López Alba escribe en su libro El relevo (Taurus) que Zapatero, nada más ser elegido secretario general del PSOE le llamó y le dijo: “Ya sé que no me has votado, pero seguimos siendo amigos y cuento contigo”. Rubalcaba le respondió: “Por supuesto. Ahora eres el jefe y ya sabes que yo soy un hombre de partido”.

A pesar de esto, en los primeros momentos de Zapatero, Rubalcaba fue excluido de la Ejecutiva socialista y en el Congreso no disponía de una portavocía de relieve donde lucir sus acreditadas dotes
oratorias. Todo cambió a partir de que Zapatero decidiera ofrecer al Gobierno de Aznar un pacto antiterrorista y de que echara mano de Rubalcaba. Su primer gran acierto en la era ZP fue la firma del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo a finales del 2000. Rubalcaba empezaba a distanciarse de la “vieja guardia” y retornaba a los despachos de decisión. De hecho, en junio de
2002 ingresó en el Comité electoral y fue designado responsable de estrategia electoral para las generales de 2004.

Precisamente, en ese papel estaba cuando tuvo lugar el 11-M, cuando pronunció su “Los españoles
se merecen un Gobierno que no les mienta” y cuando ejerció de movilizador de votantes tras la masacre. El PP le responsabilizó de los mensajes de móvil que convocaron a miles de ciudadanos
ante sus sedes. Su creciente cercanía a Zapatero comenzaba entonces a ser nítida y empezaba a provocar recelos.

Tras la victoria electoral, Zapatero nombró a Rubalcaba portavoz del grupo parlamentario, puesto con el que accedía directamente a la Ejecutiva Federal. El nuevo presidente también lo incluyó en las reuniones estratégicas de cada lunes en su despacho de La Moncloa y lo designó negociador en asuntos tan relevantes como la reforma del Estatuto de Cataluña o los apoyos para sacar adelante la Ley Orgánica de Educación.

Del exportavoz del Gobierno destacan su pragmatismo, su habilidad dialéctica y negociadora, su capacidad de estrategia y su “increíble agenda”, repleta de políticos de todas las formaciones y de directores de medios de comunicación. Menos conocida es su vida personal. Nacido en Solares (Cantabria) en 1951 e hijo de un piloto de Iberia, Rubalcaba está casado desde 1979 con Pilar Goya, profesora en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, vicepresidenta de la Real Sociedad
Española de Química y prácticamente desconocida hasta que acudió a la clausura de la pasada Conferencia Política del PSOE y se sentó entre su marido y González. No tienen hijos. El candidato es amigo de la infancia de Jaime Lissavetzky, actual portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid y secretario de Estado de Deporte cuando la Roja ganó el Mundial de fútbol, con el que comparte su pasión por la política, por el PSOE y por el Real Madrid.

El perfil de trabajo de Rubalcaba le impide tener un “mano derecha” al estilo tradicional. Sin embargo, la responsable de política internacional del PSOE y coordinadora de su campaña electoral, Elena Valenciano, es su actual número dos en su carrera presidencial hacia La Moncloa. Ella hace hincapié en la “transversalidad generacional” de su jefe.

Con todo, a Rubalcaba se le reconoce la virtud de saber amoldarse a los líderes y una ilimitada lealtad al partido. Quizá por ello, él, que tiene un patrimonio suficiente para no tener que trabajar el resto de su vida, se ha metido en el embrollo de pilotar el coche socialista cuando el acelerador parece estar estropeado ante un Mariano Rajoy que le adelanta varios metros según los
sondeos.

La sombra del ‘caso Faisán’
Rubalcaba ha dirigido la política antiterrorista de Zapatero. Éste ha señalado que el cántabro “ha recortado a ETA como nadie, hasta dejarla agónica”. Si bien, la oposición, que tradicionalmente se ha enfrentado al Ejecutivo socialista por la política antiterrorista, ha centrado parte de sus preguntas parlamentarias, con la intención de desinflar el efecto Rubalcaba, en el caso Faisán. En él, se acusaba al candidato del PSOE de estar detrás de un chivatazo que presuntamente puso en alerta a ETA sobre una operación policial contra su red de extorsión.

En septiembre, la Audiencia Nacional revocó el procesamiento de tres mandos policiales por el chivatazo a ETA. Poco después, el PP anunció que Rajoy no explotará el caso Faisán en contra de su adversario electoral y que ni siquiera lo utilizará en campaña.

FUENTE: El Siglo, publicado el 24 de octubre de 2011

RAJOY, UN ‘GALLEGO PROFESIONAL’

Al igual que su adversario Alfredo Pérez Rubalcaba, Mariano Rajoy es un eterno número dos mutado en líder. José María Aznar, tras haberle tenido de ministro de casi todo, lo designó su sucesor para que controlara el timón de España y del PP. Contra todo pronóstico, este registrador de la Propiedad y gallego profesional, se quedó en la trastienda de la oposición. Después, sobre todo con la derrota electoral de 2008, le pusieron zancadillas, sufrió serios disgustos en los conocidos como “lunes negros”, pero ha sobrevivido. Ha sido un superviviente nato. Ahora es caballo ganador en prácticamente todas las quinielas sobre los resultados del 20-N. Vuelve a rozar el poder y a su alrededor se respira una irrefrenable euforia.

Por Luis Marchal

En su reciente libro de recuerdos personales, En confianza. Mi vida y mi proyecto de cambio para España (Planeta), cuya presentación causó gran expectación y parecía un estreno de cine, Mariano Rajoy escribe que “jamás hay que confiar excesivamente en las encuestas”. Su experiencia es que cualquier batalla electoral exige esfuerzos hasta el último momento. Ya le sucedió en 2004, año en que perdió, ante José Luis Rodríguez Zapatero, a pesar de partir como favorito.

Este político pontevedrés emprende su tercer asalto a la Presidencia del Gobierno. Sus bazas son la lealtad incondicional del electorado del PP y la grave situación económica que asola el país, con más de 4.200.000 parados. La euforia que actualmente se percibe en los que le rodean por la inminente victoria electoral está más contenida en él. Quizá porque sabe que si llega a La Moncloa tendrá que tomar decisiones impopulares. De hecho, la crisis económica le obligó a clausurar la pasada convención del PP en Málaga con fórmulas de buenos propósitos aunque sin hipotecas de compromisos previos.

Inseparable de Aznar. Rajoy, nacido en Santiago de Compostela en 1955, se considera pontevedrés. En León, estudió en las Discípulas de Jesús, curiosamente en el mismo colegio que Zapatero. Se licenció en Derecho en la Universidad de Santiago. Con 23 años, se convirtió en el registrador de la propiedad más joven de España. Pero, su oficio es la política. Es un “auténtico profesional” de ella. Cuenta con una larga experiencia como número dos y en cargos de responsabilidad.

Con 26 años ya era diputado en el Parlamento gallego por Alianza Popular (hoy, Partido Popular). Con 31, fue vicepresidente de la Xunta. Durante cinco años, fue presidente de la Diputación Provincial de Pontevedra. Cuando Fraga desembarcó en Galicia, le recomendó: “Váyase a Madrid, cásese y aprenda gallego”. Rajoy entonces emigró a Madrid para ser diputado nacional.

Se hizo compañero inseparable de José María Aznar. Dirigió la campaña que en 1996 convirtió a éste en presidente del Gobierno (volvió a dirigir la de las generales de 2000 en las que el PP obtuvo la mayoría absoluta) y gestionó los pactos de investidura firmados con los nacionalistas.

Estuvo presente en casi todos los equipos de las dos etapas aznaristas. Con él, Rajoy fue sucesivamente ministro de Administraciones Públicas, ministro de Educación y Cultura, vicepresidente primero y ministro de la Presidencia, vicepresidente primero y ministro del Interior y vicepresidente primero, portavoz y ministro de la Presidencia por segunda vez. Es decir, fue un todoterreno. Curiosamente, algo que le une a Rubalcaba es que los dos han sido en algún momento portavoces de sus gobiernos. Rajoy abandonó el Ejecutivo medio año antes de las elecciones de 2004 para concentrarse en su carrera hacia La Moncloa.

La conversación del jefe de la oposición, que es un fumador de puros empedernido, suele ser de
tono serio. Su sentido del humor es sutil y cargado de ironía. Es muy respetuoso de las formas y es un claro ejemplo de gallego astuto y reservado. Se puede decir incluso que es un gallego
profesional
. Los adjetivos con los que le califican sus fieles son “sencillo”, “discreto”, “polivalente”, “dialogante” y “templado”. Sus enemigos, por el contrario, le acusan machaconamente de “perezoso” e “indolente”.

Además de su padre, un familiar que influyó bastante en Rajoy fue su abuelo Enrique Rajoy Leloup, abogado compostelano experto en Derecho Administrativo y uno de los impulsores del Estatuto de Autonomía gallego de 1936, que fue truncado por la Guerra Civil. Otro familiar de Rajoy, su primo José Javier Brey, que es catedrático de Física Teórica, se hizo conocido cuando el político restó importancia a los efectos del cambio climático aludiendo una conversación con él.

Rajoy, que intenta separar su vida pública de la privada, se casó con la pontevedresa Elvira Fernández, Viri, a los 41 años, al poco tiempo de ser nombrado ministro por Aznar. Poco amiga de la sobreexposición pública, ella trabaja para Telefónica Contenidos. Él no colabora “prácticamente nada” en las tareas de casa, pero sí que ayuda a sus dos hijos, de 11 y 5 años, a hacer los deberes. El deporte que más practica, desde niño, es el ciclismo. Asimismo, es un forofo del fútbol. Está abonado al Real Madrid, es socio del Pontevedra, accionista del Celta de Vigo e hincha del Deportivo de La Coruña.

Su barba no es por puro estilo. En 1979, se la dejó para tapar las cicatrices en la cara que le produjo un grave accidente de coche. Una ráfaga de viento hizo que sufriera otro importante accidente, aunque de helicóptero, junto a Esperanza Aguirre. Ambos lo consideran su “segundo nacimiento”.

Aparentemente, a Rajoy le incomoda el hacer una oposición dura y tajante. En ese sentido, suelen ser los halcones del PP, como Jaime Mayor Oreja, los que han ejecutado el trabajo sucio contra las políticas socialistas. Destacan los reproches vertidos contra la política antiterrorista (sobre todo en la primera legislatura de Zapatero, ya que Rajoy no se creyó la voluntad de ETA de
dejar las armas), contra la política inmigratoria, contra los matrimonios homosexuales, contra las reformas estatutarias o contra la nueva ley del Aborto.

Cuando Rajoy perdió en su segundo asalto contra Zapatero en 2008, los cuchillos dentro de la formación se afilaron. Su liderazgo fue puesto en duda y estalló un fuerte conflicto interno. Llegaron los conocidos como “lunes negros”. Desaparecieron de la escena política Eduardo Zaplana y Ángel
Acebes, sus hombres fuertes desde 2004. Su cercano colaborador Gabriel Elorriaga le cuestionó en un artículo de prensa. Ortega Lara y María San Gil se alejaron de la senda popular por su desacuerdo con la deriva tomada por el PP. Se vio envuelto en un pulso de poder con Esperanza Aguirre. El distanciamiento entre Rajoy y Aznar fue creciendo paulatinamente como si éste se hubiera arrepentido de su decisión tomada en 2003. El expresidente irrumpió con fuerza en la crisis interna del PP para apoyar a los “duros” frente a Rajoy al que lanzó un mensaje: “Siempre hay que procurar contar con los mejores y además tener la voluntad y la decisión de llamarles y de agruparles en torno a un gran proyecto”. Últimamente, las aguas entre ellos están volviendo a su cauce y hay un acercamiento, al menos delante de las cámaras, del presidente de FAES y de su mujer, Ana Botella (que suena como futura alcaldesa de Madrid si Alberto Ruiz-Gallardón se marcha al ámbito nacional como segundo de Rajoy), con el actual líder del PP.

No obstante, en el congreso del partido en Valencia, que tuvo lugar en el verano de 2008, Rajoy logró ser reelegido como presidente del PP con un 84% de los votos. Contuvo la amenaza de los seguidores de Aguirre y de Juan Costa, que midieron sus fuerzas para defenestrarle. El apoyo del entonces presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, quien no hace mucho
dimitió salpicado por la vertiente del caso Gürtel en Valencia, el caso de los trajes, fue decisivo.

Por otra parte, Rajoy ha conseguido que la Gürtel, una trama de corrupción en la que
están implicados diferentes políticos de su partido, no le salpique de tal modo que trunque su carrera hacia la Presidencia de España. No quiere sobresaltos. Por ello, su campaña electoral será de perfil bajo.

Los “hilillos” del ‘Prestige’ y la guerra de Irak
Como portavoz del Gobierno de Aznar, Rajoy tuvo que afrontar la crisis que provocó el desastre ecológico causado por el vertido del petrolero Prestige. No tuvo su mejor momento al intentar minimizar la catástrofe: “Son unos pequeños hilillos que se han visto [en la proa], cuatro regueros que se han solidificado con aspecto de plastilina en estiramiento vertical”. También defendió la patata caliente del apoyo de Aznar a George W. Bush durante la invasión de Irak de 2003. Cuatro años más tarde, el candidato del PP reconoció que fue un error de toda la comunidad internacional
admitir que había armas de destrucción masiva en Irak.

FUENTE: El Siglo, publicado el 24 de octubre de 2011

“A MARCELINO CAMACHO LE GUSTARÍA ESTAR CERCA DEL 15-M”

Nativel Preciado, periodista y autora de ‘Nadie pudo con ellos’

Nativel Preciado muestra la actitud vital y moral de los que se resistieron al poder del dictador Francisco Franco desde dentro y defendieron los derechos de una minoría marginada y humillada en Nadie pudo con ellos (Espasa). Descubre las características humanas que tenían esos “héroes”, que “se jugaron la vida por los demás”, a través del relato, emocional, de Josefina Samper, mujer del líder sindical Marcelino Camacho. La periodista recuerda que los derechos hay que defenderlos a todas horas, que siempre hay alguien que los quiere reducir. Ve en Samper y Camacho, al que “le gustaría estar cerca del 15-M”, un ejemplo de sacrificio para los demás.


(FOTO: Fernando Moreno)

Por Luis Marchal

—¿Hay quien se ha olvidado de que, “aunque el dictador murió en la cama, hubo muchos ciudadanos que nunca se doblegaron, ni se acobardaron, ni se sometieron al poder de aquel hombre que impuso su propia ley por la fuerza”?
—En este momento, la idea del pasado que tienen los que no lo vivieron es: “¿Cómo pudimos aguantar 40 años a un dictador?” y “¿por qué la gente no hizo nada para echarle?”. Hay un desprestigio de los esfuerzos de aquellos años. Desde el principio del final de la Guerra Civil, ya había gente resistiendo. No sólo el maquis, sino personas que no estaban militando en ninguna organización ni estaban agrupados. No existía Comisiones Obreras y los partidos estaban laminados.

—Por lo general, se habla más de los exiliados y de los maquis que de los que estaban dentro del país.
—La intención de mi libro es reivindicar a los de dentro, que resistieron y que se enfrentaron a la dictadura desde el principio; con sus medios y sus posibilidades y sin una idea utilitarista. Hacían lo que tenían que hacer, sin pensar “vamos a echarle mañana”. En el exilio estaban los que tenían menos realidad de la situación y decían “a éste le echamos mañana”. Sin embargo, los de dentro eran conscientes de que la situación era durísima, pero que ellos tenían que responder a sus ideas y principios, y no soportar las humillaciones.

—¿Esa realidad se materializaba cuando, por ejemplo, Josefina Samper estaba empeñada en vivir en Carabanchel para estar cerca de la cárcel porque sabía que tendría que visitarla muchas veces, que su marido sería internado allí con frecuencia?
—Ella dice que como tenían que hacer lo que tenían que hacer, que era luchar en el interior, que para eso volvió Marcelino a España, pues que la consecuencia era terminar en la cárcel. Ella quería estar cerca de la prisión para que fuera más factible ayudarle y llevarle las cosas. Tenía todo asumido. En ningún momento pensaron en fugarse de sus responsabilidades. No sólo estaba la familia Camacho; había [luchando] estudiantes, curas, obreros, abogados, empresarios…

—¿Abogados como Joaquín Ruiz-Giménez, que había sido ministro de Educación de Franco?
—Ruiz-Giménez se portó bien con la oposición. A la larga, formó parte de la oposición. Era un ministro de Franco y un democristiano que se desengañó por las tropelías que estaba cometiendo el Régimen. Por otro lado, se encontraban los curas obreros. En este momento, la jerarquía eclesiástica no tiene nada que ver con el espíritu de lucha que tenía entonces la gente de base, no los dirigentes episcopales. Unos lucharon contra la dictadura, otros se fueron a hacer la teología de la liberación. Fueron héroes sin medallas, sin monumentos y sin premios.

—¿Qué papel tuvo en la historia el movimiento católico de resistencia contra el franquismo?
—Tuvo un papel importante desde el punto de vista sindicalista porque muchos creyentes católicos les seguían. Hubo movimiento de resistencia dentro de los movimientos cristianos. Estaba, por ejemplo, el diálogo de cristianos y marxistas, no sólo aquí sino en el resto de Europa. Fue muy importante para luchar por la libertad. Estaban en contra, como siempre, de la jerarquía católica y del Vaticano.

—De hecho, usted escribe que “el primer aliado de la dictadura fue la Iglesia católica”, más bien la jerarquía católica.
—Eso es lo que más les dolía a los que estaban cerca de la dictadura; como Ruiz-Giménez, el padre José María Llanos y otros tantos. Ver que se estaba poniendo bajo palio, que eso sólo se hace en teoría en la Iglesia con los santos, a un dictador que seguía durante la posguerra ejecutando a gente y que tenía al pueblo completamente carente de todo tipo de derechos y libertades.

—¿Este apoyo al franquismo ha tenido consecuencias para la Iglesia en lo que se refiere en la actualidad a número de fieles y a la actitud de estos frente a la jerarquía eclesiástica?
—Era muy sangrante ver a los jerarcas de la Iglesia completamente identificados con la dictadura. En teoría, la Iglesia tendría que actuar en defensa de sus feligreses. Si los machacaban, tendría que decir algo. Y no, estaba a favor del poder. No sé si es un signo de estos tiempos el hecho de que pierdan fieles o de aquellos barros vienen estos lodos.

—¿Le llama la atención la masiva afluencia que ha habido en la pasada Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Madrid?
—No sé si han sido muchos o pocos o el aparato de propaganda les ha funcionado muy bien. No entiendo esa movilización, no entiendo el apoyo en estos momentos de masas a la Iglesia. Luego, parece que pierden clientela, que los católicos no practican y que las iglesias están vacías. Lo digo con todo respeto.

—Volviendo a Josefina Samper y Marcelino Camacho, que se la jugaron multitud de veces para defender los derechos de los trabajadores; ¿qué lugar deben tener en la memoria histórica?
—Hay que dar a conocer cómo eran estas personas, no sólo Marcelino Camacho y Josefina Samper; cómo eran sus hijos…; cómo era su capacidad de sacrificio, su voluntad. No pudieron con ellos. La hermana de Marcelino Camacho tiene ahora 90 años y sigue trabajando en una federación de jubilados para conseguir derechos y para protestar contra los recortes.

—¿Cuáles son los valores que más le impresionan de la gente que luchó por la libertad como Marcelino Camacho?
—La dignidad, que es lo no debe perder nadie. La voluntad. La fuerza que tenían, en condiciones penosas. Además de la falta de libertades políticas y de derechos, vivían en una situación económica mucho más penosa de la que estamos viviendo ahora. Del mismo modo, digo que muerto el perro no se acabó la rabia. Siempre hay algo contra lo que defenderse. Siempre hay alguien que nos quiere quitar los derechos. No tenían la menor comodidad. Sin embargo, eso no les impedía luchar y enfrentarse a lo que tuvieran delante. De Josefina Samper, me impresiona mucho, sabiendo cómo era aquello, que con su marido en la cárcel y su hijo detenido, se fuera al Ministerio de la Gobernación, que preguntara por el jefe de la Brigada Político-Social y que le exigiera derechos que no existían. Había que tener un valor inmenso para meterse en la boca del lobo. Se metió en el corazón de la represión
política. Le echó en cara que detuvieran y pegaran a su hijo. Lo comparo con esos gestos de los negros que se sentaban en los asientos de los blancos y no se los cedían, como Rosa Parks, porque reivindicaban sus derechos a ser como los demás. Pues Josefina Samper quería ser como los demás, no formar parte de una minoría marginada y humillada.

—¿Qué se consiguió?
—Cuando la gente se comporta como debe y cumple con su deber, todos avanzamos. Ellos sin duda hicieron mucho para que consiguiéramos derechos y libertades, amnistía para los presos, el estatuto del preso político o la igualdad de derecho de las mujeres. Cierto que el dictador murió en la cama. Estaba apoyado internacionalmente y era muy difícil echarle cuando disponía de ese apoyo.

—¿Conclusión de su libro: hay que luchar?
—Tampoco hay que hacer la revolución. Esta gente simplemente defendía el tener derecho a ser ciudadanos. Se oponía a las injusticias laborales y trataba de ser respetada como seres humanos, como ciudadanos y como personas dignas de derechos.

—A veces, cuando se defienden derechos, tal y como ha pasado con el 15-M, surgen críticas como “estos son los perros-flauta”.
—Eso son los argumentos eficaces para desprestigiar movimientos que resultan molestos a determinados sectores del poder. Muchas veces, tienen más capacidad para desarmarlos que los otros para defenderse.

—¿Qué cree que pensaría Marcelino Camacho del 15-M?
—Que le gustaría estar cerca. Josefina dice que no va a las manifestaciones porque no le resisten las piernas. Ella habla un poco por la voz de Marcelino. Les gustaría estar cerca de este movimiento, de la gente que se levanta y protesta contra la injusticia.

FUENTE: El Siglo, publicado el 26 de septiembre de 2011

LA SOBERANÍA POPULAR, RETRATADA EN EUROS

No todos los políticos son iguales ni tienen lo mismo. Desde que se han hecho públicas por primera vez las declaraciones de bienes y rentas de los diputados, se han difundido informaciones sobre los parlamentarios más conocidos pero no un análisis global del retrato económico de nuestra clase política. EL SIGLO ha hecho ese esfuerzo de suma y síntesis para ofrecer a sus lectores no sólo los detalles, sino también el mapa del nivel de renta y riqueza de nuestros dirigentes. La conclusión, nada sorprendente, es que los políticos de la derecha son más ricos, a nivel individual, que los de la izquierda. Aunque éstos tampoco lo pasan mal para llegar a fin de mes. En el detallado y exhaustivo listado que ofrecemos en las páginas siguientes el lector puede extraer, sin perderse en una interminable búsqueda de datos en la web del Congreso, sus propias conclusiones.

Por Luis Marchal

Las rentas declaradas por todos los diputados, al margen de su sueldo como parlamentarios (2.813,87 euros al mes como mínimo, sin contar complementos), superan los siete millones de euros, resultando una media de 20.590 euros anuales cada uno, llegados de muy diversos orígenes: trienios como funcionarios, pagos por clases, discursos, autoría de libros o rentas y dividendos derivados de acciones en empresas. Las medias de los del PP y los de CiU despuntan sobre la citada cantidad.

Los políticos del PP han obtenido como rentas casi cuatro millones y medio de euros en total. Logran 29.376 euros por diputado (8.876 euros más que la media general). No obstante, son superados por los de CiU. Cada uno se embolsa 30.653 euros de media. En el lado contrario se encuentran los del PNV. Sus seis diputados han declarado recibir 16.283 euros. Es decir, 2.714 cada uno. Los integrantes de las filas socialistas han percibido 12.798 euros cada uno (7.792 euros menos que la media general), más de dos millones de euros en total. Los que no son ni del PSOE, ni del PP, ni de CiU, ni del PNV están en 19.656 euros por persona. Incluso, uno, Carlos Casimiro Salvador Armendáriz, de UPN, declara una rentabilidad negativa de casi 50.000 euros.

Los diputados que han ganado más de 100.000 euros el último año son diez (siete del PP, dos del PSOE y uno de CiU). Sólo dos han alcanzado cifras superiores a los 200.000 euros: Miguel Arias Cañete, del PP, y Josep Sánchez i Llibre, de CiU. José Bono, del PSOE, si sumamos lo que percibe por ser presidente de las Cortes, les seguiría.

Los bienes patrimoniales y los depósitos evidencian todavía más diferencias. Los ahorros en depósitos en cuentas corrientes, fondos de inversión, planes de pensiones y otros productos bancarios, las acciones y las participaciones en sociedades de los 350 diputados suponen casi 61 millones de euros. Tocan a 173.536 euros cada uno (cálculo realizado sin reducir las cantidades que son en régimen de gananciales, cuando no se han especificado porcentajes o no se han detallado con claridad). Nuevamente, se colocan por encima de la media los políticos del PP y de CiU.

Los primeros poseen una media de 203.005 euros por diputado. La de los segundos es de 403.977 euros por persona, más del doble que la media general. Los del PSOE disponen de 137.801 euros de ahorro medio por parlamentario, 65.204 euros menos que la media del PP. Los del PNV la tienen
de 153.420 euros. Los demás, de 125.557 euros.

En el PP, destacan, entre otras, las cuentas de José Andrés Ayala Sánchez (con participaciones en sociedades por valor de 1.753.955 euros) y de Fernando López-Amor (con participaciones en sociedades por valor de 3.038.690 euros). En CiU, otra vez, Sánchez i Llibre se coloca en las alturas de la Carrera de San Jerónimo, con participaciones en sociedades por valor de 2.832.948 euros.

Los 303.058 euros que atesora Gaspar Llamazares, de Izquierda Unida, en sus ahorros se convierten prácticamente en anecdóticos si se compara con las cifras de la derecha, tradicionalmente más empresaria. También son dignas de mención las cuentas de los socialistas Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo, con 6.234.416 euros en participaciones en instituciones de inversión colectiva, Eduardo Madina, con productos de inversión por valor de 601.557 euros y con acciones por valor de 673.000, fruto de la indemnización que recibió como víctima de ETA, y Alfredo Pérez Rubalcaba, con 850.355 euros entre cuentas, productos bancarios, planes de pensiones y cantidad prestada a familiares.

Más de 700 viviendas. Los 350 diputados disponen de más de 700 viviendas (del total de la propiedad o de un porcentaje). Tocan a dos por cada diputado, de media. Los miembros
de CiU vuelven a ser los que más tienen, con 3,3 viviendas cada uno. Los del PP disfrutan igualmente de una cantidad superior a la media, 2,3 por persona. Los paralmentarios del partido que lidera Mariano Rajoy, con dos viviendas y el 25% de otra, cuentan con 343 viviendas en total.

Los del PSOE, cuyo secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, se está construyendo una vivienda en una parcela de León para cuando abandone La Moncloa, tocan a 1,72 por persona. Los seis diputados de PNV poseen diez (1,6 por persona) y los de los demás partidos, 25 (1,92 por diputado).

Cipriá Císcar (con siete) y Mª Dolores Puig Gasol (con cinco) son de los socialistas con más viviendas. Los populares con más viviendas son Andrés José Ayala Sánchez (con cinco, más un edificio), Javier Gómez Darmendrail (con 18, más dos edificios), Pilar González (con nueve), María del Carmen Guerra (con seis), Fernando López-Amor (con 14), Juan de Dios Martínez Soriano (con siete) y Alejandro Ramírez (con nueve). Sánchez i Llibre (con 11) es el que más tiene de
CiU.

Asimismo, los diputados son propietarios de multitud de terrenos, de fincas, de plazas de garaje y de trasteros. En las declaraciones de Bienes y Rentas aparecen otros elementos muy particulares. Por ejemplo; José Antonio Alonso, declara mobiliario de su casa por valor de 60.000 euros; José Blanco justifica 55.000 euros “en ajuar doméstico”; Rafael Herrera Gil, un “depósito judicial” de
96.600 euros; Jaime García-Legaz, un punto de amarre de una embarcación; Aitor Esteban Bravo, un caballo por valor de 2.000 euros; Pilar González Segura, joyas por valor de 150.000 euros; y Mª Concepción Bravo Ibáñez, “un merendero”.

No todo puede ser positivo para el PP y para CiU. Sus parlamentarios son los que más dinero deben en hipotecas y créditos personales. O, con una visión más optimista, son a los que más fían los bancos. Los 350 diputados deben casi 43 millones de euros, 122.537 euros por persona.
A los de CiU les corresponde una deuda superior a los tres millones de euros, 326.702 euros por diputado. La cantidad que Josep Antoni Duran i Lleida tiene que amortizar es de 1.008.040 euros. Le gana Sánchez i Llibre con 1.098.687 euros.

La cifra media del PP en este capítulo es muy inferior a la de CiU, aunque superior a la del PSOE. La cantidad que deben los 152 diputados de la oposición es más de 22 millones de euros, 147.065 euros por persona. Los socialistas deben 95.814 euros por persona (más de 16 millones de euros en
conjunto). Los del PNV son los que están menos casados con los bancos: 36.853 euros por persona (poco más de 200.000 euros en conjunto). Los demás tienen una media de 65.889 euros de préstamo/hipoteca por persona.

En el PP hay cinco diputados con créditos superiores a 600.000 euros y 38 sin préstamos. En CiU están los créditos millonarios ya citados. Sólo un parlamentario de sus filas no tiene préstamos. En el PSOE, nadie llega a los 600.000 euros de deuda. La que más se aproxima es Meritxell Batet, con
575.805 euros. Hay 42 miembros socialistas sin créditos. Del PNV, sólo tres. De los 13 diputados restantes, casi la mitad, seis, se encuentran libres de préstamos.

Con los vehículos privados sucede algo diferente que con lo demás. Los del PP ganan a los de CiU y los de PNV no se quedan en última posición. La diferencia entre PP y PSOE no es tan abultada.

En total se han declarado 466 vehículos, entre coches y motos. Esta cifra significa 1,33 vehículos por diputado. El modelo que más éxito tiene, fuera del coche oficial, es el Volkswagen Golf. Muchos políticos subrayan en sus escritos que sus automóviles son comprados de segunda mano. Los diputados del PP se mueven con 217 vehículos, 1,4 por persona. Los del PSOE, con 218, 1,3 por persona. Los del PNV, con siete, 1.16 por persona. Los de Esquerra Republicana con 13, Izquierda Unida-ICV y Grupo Mixto, con 15, 1,15 por persona. Los de CiU, con 9, salen a 0,9 por persona. Sólo en esto se perciben menos las diferencias entre los políticos de izquierdas y los de derechas.

LISTADO DE RENTAS Y BIENES DE LOS DIPUTADOS ELABORADO POR EL SIGLO

FUENTE: El Siglo, publicado el 19 de septiembre de 2011

¿ELECCIONES ANTICIPADAS?

Las firmas de EL SIGLO analizan los pros y contras de un adelanto de comicios y el discurso de Rubalcaba

Alfredo Pérez Rubalcaba ya ha pronunciado su primer discurso como candidato del PSOE a La Moncloa. De él y de sus palabras se ha dicho que intenta conectar con su electorado natural y que sus ideas son, sobre todo, socialdemócratas. Ahora, el gran tema es el adelanto o no de las elecciones generales, si eso conviene a los socialistas y si la vuelta del PP al Gobierno es inevitable. ¿Asistimos ya al final de un ciclo, al cambio de un ciclo? Seis de nuestras firmas han analizado todo esto en Las sobremesas de EL SIGLO poco después de la exposición del ya exvicepresidente, exministro del Interior y exportavoz del Ejecutivo. Todos ellos ven con buenos ojos al Movimiento 15-M de los indignados, gestado una semana antes de los pasados comicios autonómicos y municipales. Puede suponer un dique de contención a iniciativas que vengan de la derecha con, previsiblemente, más poder sobre el territorio español de la democracia.

Por Luis Marchal

Colaboradores de El Siglo en Las sobremesas
De izquierda a derecha, la última convocatoria de ‘Las sobremesas de EL SIGLO’ contó con la presencia de Santiago Carrillo, exsecretario general del Partido Comunista de España; Inmaculada Sánchez, directora de EL SIGLO; Carlos Berzosa, catedrático de Economía Aplicada y exrector de la Universidad Complutense de Madrid; José García Abad, presidente de Honor de EL SIGLO; José Mariano Benítez de Lugo, presidente honorario de la Asociación de Abogados Demócratas por Europa; Ignacio Rupérez, diplomático; Julio Rodríguez, economista y expresidente del Banco Hipotecario de España, y Enric Sopena, director de El Plural. (FOTOS: Fernando Moreno)

Los rumores se extienden. Noviembre es el mes en el que podrían celebrarse elecciones generales anticipadas. El PP no hace más que pedirlas. José Luis Rodríguez Zapatero rechaza un adelanto electoral hasta que se supere esta crisis financiera –algo difícil en los próximos meses–. Teóricamente, los comicios están previstos para marzo. Seis de nuestras firmas se reunieron en Las sobremesas de EL SIGLO y discutieron sobre la conveniencia o no de adelantar la cita con las urnas y sobre el panorama que se presenta ahora que se ha producido un cambio en el PSOE, recién aclamado Alfredo Pérez Rubalcaba candidato a la Presidencia del Ejecutivo.

¿Elecciones anticipadas? ¿Sí o no? ¿A quién conviene que se celebren? ¿Es bueno para el país? Éstas fueron las primeras preguntas que la revista planteó a sus colaboradores. El periodista y director de El Plural, Enric Sopena, comenzó el turno de intervenciones por su condición de analista político. Admitió que no sabe si adelantar los comicios es lo mejor o lo peor. “El PP exige elecciones anticipadas ya. ¿A quién beneficia esto? Supongo que a aquellos que están intentando que acabe la película cuanto antes”, señaló.

Enseguida, Sopena utilizó una metáfora futbolística. “Cuando el equipo que va a vencer va ganando 3-0 y de pronto el otro marca dos tantos, la afición del equipo que estaba liderando 3-0 y que está ahora con 3-2 se pone muy nerviosa. Empieza a pedir al árbitro la hora y que el partido se acabe ya”, explicó. A su juicio, oyendo al PP, “da esa impresión de nerviosismo, porque, si se llega hasta marzo, pues pueden pasar muchas cosas. A lo mejor fatales para el PSOE. O a lo mejor, no. La gran aportación del PP a la situación actual con la crisis es que se adelanten las elecciones. Tienen el mismo síndrome que los aficionados de fútbol cuando llegan al 3-0”. A él le parece un “error” que sean antes de tiempo los comicios, “ahora que el PSOE está en el último intento de no ser aniquilado”. Dicho esto, se remontó a 1982, cuando la UCD gobernaba “y acabó sin Gobierno y sin UCD”. “No creo que sea lo mismo, pero hay que ponerse en lo peor”, añadió.

A continuación, Ignacio Rupérez, diplomático y embajador en Misión Especial encargado de las Relaciones con las Comunidades y Organizaciones Musulmanas en el Exterior, mostró una opinión diferente. Aseguró que se apunta que “los intereses del presidente y de Rubalcaba empiezan a divergir”; que “se viene jugando con esta divergencia y apostando por un adelanto de las elecciones, que es lo que le interesaría al candidato ya en pura técnica electoral, en puro cálculo de posibilidades de éxito o de fracaso controlado. Al candidato le interesa distanciarse de Zapatero”.

En la misma línea, José Mariano Benítez de Lugo, abogado y presidente honorario de la Asociación de Abogados Demócratas por Europa, arrojó sus dudas sobre si beneficia a Rubalcaba aguantar hasta marzo. “Una vez que ya es candidato y que va a tener que operar como tal desde septiembre hasta marzo sin una materialización de su postura, su mensaje se puede desgastar”, advirtió. Es más, “a Alfredo no puede interesarle seguir en esa situación interina hasta marzo de 2012”.

¿Esto es un cambio de ciclo? Benítez de Lugo se contestó afirmativamente. “Cuando llegó Zapatero al Gobierno se cargó a toda la vieja guardia del partido salvo la honrosa excepción de Alfredo. Confundió el cambio generacional con el cambio ocupacional. Ése fue su gran error. Había muchas personas válidas en la formación, pero que como no eran jóvenes no tenían oportunidad de colaborar. Alfredo, por su edad, no correrá el mismo riesgo”, especuló.

Santiago Carrillo, por Fernando Moreno
Santiago Carrillo: “Si vence el PP en las elecciones, el ‘15-M’ puede ser aún más necesario”

Por su parte, Julio Rodríguez, economista y expresidente del Banco Hipotecario de España, rechazó el agotar la legislatura. “El continuismo apoyado en PNV y CiU con concesiones muy importantes me preocupa. El lenguaje de PNV y CiU es enchulado. Si el que la legislatura dure hasta marzo implica concesiones muy fuertes es un tema que no me entusiasma. Se habla de noviembre y no sería un adelanto muy fuerte. Felipe González también anticipó”, aseveró.

Sin embargo, Rodríguez afirmó que no le gustan las elecciones anticipadas y que en este momento el PP podría tener mucha ventaja sobre el PSOE. El programa de los populares no le agrada, “sobre todo cuando Cristobal Montoro ha descubierto lo que pensaba en materia de suelo”. De acuerdo con el economista, “es posible que haya un contexto empresarial que en este momento tenga impaciencia por conocer las reglas del juego. Quizá es impaciencia para que gane el PP, ya que le gusta más el PP que lo que se está haciendo ahora”. En resumen, “en el contexto económico, un posicionamiento fuerte de Rubalcaba puede venir mejor que esperar hasta marzo”. Además, “nos interesa tener una situación definida y no una indefinición como puede ser el continuismo de este escenario donde podemos hablar de una cierta bicefalia en el PSOE”.

Respecto a la cuestión lanzada, Carlos Berzosa, catedrático de Economía Aplicada y exrector de la Universidad Complutense, avisó de que “Rubalcaba es un corredor de velocidad, pero no de fondo. Le interesan las elecciones en noviembre”. Acentuó que el PSOE tiene siempre la esperanza de que la
situación económica mejore. “Y eso no va a suceder. Aunque hubiera una pequeña recuperación, el desempleo seguirá siendo alto. Por tanto, confiar en que la situación económica mejore para que Rubalcaba dé la vuelta a esta tortilla es imposible. Ahora puede coger el empuje, una cierta ilusión que ha creado, y trasladarla al ciudadano”, expresó. “No sabemos qué puede pasar con la economía. Las comunidades autónomas están endeudadas. Los ayuntamientos están endeudados. Las universidades están endeudadas. Hay un atasco de proveedores impresionante en las instituciones. Hay Pequeñas y Medianas Empresas (pymes) que no van a aguantar”, continuó Berzosa. El inconveniente que encontró a Rubalcaba es que hay quien le puede reprochar que no tomara medidas antes, puesto que ha sido vicepresidente del Gobierno.

Inmediatamente, el exrector examinó el hundimiento socialista del 22-M: “El trasvase de votos de izquierda a derecha ha sido muy pequeño. La cuestión ha estado en la abstención, en el voto en blanco y en el voto nulo”. ¿Esa gente va a volver a votar?, se preguntó. “No lo sabemos. Hoy por hoy, la gente puede pensar que ya ha castigado suficientemente al PSOE y que tampoco quiere poner al PP en la Presidencia. Rubalcaba posee buena imagen. Si las elecciones son en noviembre, puede tener una derrota digna”, respondió. En alusión al recordatorio de Sopena sobre lo que le sucedió a la UCD en 1982, el catedrático subrayó que “Felipe González venía muy fuerte y trasmitía ilusión, mientras que Mariano Rajoy no ilusiona ni a los suyos”.

El exdirigente del Partido Comunista de España (PCE) Santiago Carrillo exhibió sus dudas. “En otros momentos, me hubiera inclinado por prolongar el Gobierno de Zapatero hasta 2012. Después del discurso de Rubalcaba, el alargamiento del Ejecutivo socialista va a ser un problema. Las propuestas
del candidato representan un cambio total de la política de Zapatero. Es muy difícil que Rubalcaba haga campaña electoral departiendo de tomar medidas con los bancos y al mismo tiempo que Zapatero adopte unas decisiones y unas reformas que supongan una contradicción evidente. Después del discurso de Rubalcaba, Zapatero debería de terminar lo más pronto posible”, sentenció.
No obstante, en palabras de Carrillo, “el candidato socialista ha estado en el Gobierno desde el primer día y mucha gente se cuestiona si es verdad eso que ha dicho que va a hacer. Si el Ejecutivo continúa siendo objeto de la presión de los mercados y continúa haciendo concesiones, Rubalcaba se
va a quemar”.

La siguiente interrogante propuesta por EL SIGLO a sus colaboradores fue si el mencionado discurso de Rubalcaba, que tuvo lugar el 9 de julio, ha cambiado la situación política. Rodríguez manifestó que éste está en la línea socialdemócrata y que se siente cómodo especialmente con tres puntos. El primero de ellos es la recuperación del impuesto de patrimonio. “Las posibilidades recaudatorias
de este impuesto no me entusiasman. Lo importante es que alguien que gane 1.000 al mes no pueda aparecer con un palacio que vale un millón de euros. Este impuesto permite conocer mucho mejor la base fiscal. Es un impuesto censitario”, razonó. El segundo punto es que “no hay ningún país occidental en Europa que no tenga nada que decir sobre el destino del suelo. Si ha habido una burbuja inmobiliaria, no ha sido sólo por el exceso del crédito. Ha sido del mismo modo por un exceso de los ayuntamientos de calificar como urbanizable todo. Todo el suelo que se ha querido para vivienda se ha tenido. Los consistorios han calentado la burbuja”. Por eso, entiende que no es bueno un Estado central que no tenga nada que decir sobre la distribución del suelo. “Rubalcaba dice que no quiere quitar competencias a alguien, pero que por lo menos participemos en algo”. La tercera cuestión es la sorpresa que suscitó Rubalcaba al anunciar su intención de modificar el sistema
electoral español con el alemán, “que es muy completo”, como modelo.

Enric Sopena, por Fernando Moreno
Enric Sopena: “Si el 70% de las propuestas de Rubalcaba se ejecutan, el PSOE obtendría mayoría absoluta”

Ante la defensa de Rodríguez de la influencia del Estado en la distribución del suelo, Benítez de Lugo comentó que “suena bien la intervención del Estado en el tema urbanístico, pero luego llega el Tribunal Constitucional y te pega el palo al decir que éste no tiene competencias en esa materia”. “Pues se utilizan medios indirectos”, le refutó el expresidente del Banco Hipotecario
de España.

Berzosa expuso que “alguien ha definido a Zapatero como un hombre democrático radical, que se basa siempre en las reformas. En la Ley de Dependencia, en el matrimonio homosexual y en la Ley de Igualdad. Eso sí, en política económica ha llevado a cabo una política conservadora y una política fiscal regresiva. No ha sido una política económica socialdemócrata. Ha defendido más los derechos civiles. Rubalcaba ahora ha hecho un guiño a la izquierda, aunque realmente ha sido muy conservador. En política económica no hemos visto cambios sustanciales”. En esa dirección, destacó que ha habido un aumento del fraude fiscal y que si se combate se subsanaría parte del déficit. “Lo de los banqueros es un gesto”, reconoció. Por otro lado, “hay que poner un poco de orden en todo esto de las autonomías. Esto de que una ley aprobada por el Parlamento no sea cumplida por una comunidad genera muchas desigualdades en Sanidad y en Educación”.

Ahí, Berzosa consideró que Rubalcaba debe aproximarse “más a economistas del mundo académico” y lamentó que Zapatero “se haya echado en los brazos de la gente en la que se ha echado” en clara referencia a Miguel Sebastián, exdirector de la Oficina Económica del presidente y actual ministro de
Industria. “Si coges a un profesor de Económicas y al rato ves que no da pie con bola, es que quizá no es tan lumbreras como se pensaba. No nos digas que bajar impuestos es de izquierdas o que la izquierda dejó de ser keynesiana”, enfatizó.

De la gestión económica de Zapatero, Benítez de Lugo sugirió que en “el debe” del socialista está el conocido como cheque-bebé, “indiscriminado para todos” y los 400 euros “indiscriminados” en el IRPF. “¿A quién se le ocurre hacer esas medidas indiscriminadas para todo la población? Es increíble.
El tema del impuesto del patrimonio fue una locura. ¿Y qué diríamos de los nombramientos? Cuando teníamos posibilidades de nombrar a un presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial progresista, va y designa a Carlos Dívar, un hipercatólico, sin recibir contrapartidas. Nuestro presidente en ese sentido ha sido muy naif”, recalcó.

“No sé cómo acabará Rubalcaba. El zapaterismo está de capa caída. Peor, no puede estar. Zapatero en derechos civiles ha sacado en este país un diez. Y ha hecho cosas que nos asombraron y que había que poner mucho coraje cívico para hacerlas. La capacidad económica es menos brillante y además le cogió la crisis. No sé qué hubiera pasado con el mejor de los políticos si le atrapa la crisis. Ésta ha cambiado prácticamente todos los gobiernos europeos. Esto no es sólo una cuestión de Zapatero o Rubalcaba. Si se pusiera en marcha lo que dijo el candidato en su discurso, el PSOE podría sobrevivir de una manera fantástica durante 15 años. Lo que dijo el otro día Rubalcaba, sin
ser del todo de izquierdas, es lo más de izquierdas que hemos oído a un dirigente socialista en los últimos tiempos. Lo que hay que ver es si las propuestas se ejecutan o no. Sólo con un 70% de ellas que se pusieran en marcha en la próxima legislatura, el PSOE obtendría mayoría absoluta en las siguientes elecciones. Ha lanzado un órdago a los banqueros, que es lo que la gente estaba esperando”, alegó Sopena.

Para Carrillo, el discurso de Rubalcaba fue un buen discurso electoral, impregnado hacia la izquierda. “Con el tiempo que queda y con la presión enorme con la que viene el PP, lo más probable es que los populares ganen las elecciones generales. Sería muy difícil, a pesar del discurso de Rubalcaba, cambiar el estado de ánimo de una mayoría de españoles. Otras gentes no se fían de él. No olvidemos que el discurso de Rubalcaba se inclina a la izquierda, pero que está hecho por el ministro más importante de Zapatero. Es un discurso que mucha gente en la izquierda no se cree. Es probable que el candidato reduzca la diferencia con el PP. En las condiciones existentes, el que este hombre haya hecho un discurso electoral bueno es insuficiente”, objetó el veterano político.

Ignacio Rupérez, por Fernando Moreno
Ignacio Rupérez: “Estamos al final de un ciclo. Cualquier cambio es necesario”

Acto seguido, Carrillo abogó por una coalición de izquierdas que contrarreste la fuerza del PP. “No sólo de la izquierda unida, también de una serie de grupitos que hay por ahí. Sería la única manera de evitar, si es que la hay, una mayoría absoluta de Rajoy”. En su opinión, “lo que se plantea a la izquierda de este país es buscar fórmulas nuevas. Hay que crear una nueva izquierda que utilice todo lo positivo que hay en la socialdemocracia, en el Partido Comunista o en otros grupos, pero que sea un movimiento de hoy, que planee transformar el sistema financiero en un servicio público. Esto sería la única postura de izquierdas seria”. Benítez de Lugo le recordó que ya se vivió una experiencia
de unión de la izquierda en unas elecciones con Joaquín Almunia al frente del PSOE y que fue un fracaso total.

Los colaboradores desviaron la atención hacia la salud de la izquierda en general y de la socialdemocracia en particular. Rupérez hizo hincapié en que “aparte del asunto de las elecciones, que es inmediato, nos tenemos que preocupar de cómo queda o va a quedar la izquierda después de la experiencia de Zapatero”. Y echó su mirada hacia los “enfrentamientos importantes dentro del seno del PSOE por el tema de la rivalidad” y hacia la relación de los socialistas con IU. “Es sintomático y preocupante para cualquiera que tenga sensibilidad de izquierdas”, dictó pensando en lo que ha sucedido recientemente en Extremadura, cuyo presidente autonómico es José Antonio Monago, del PP, con la abstención de IU en su investidura.

A esto, Sopena notificó que “la situación nunca ha sido tan mala ni para el PSOE ni para IU ni para el Partido Comunista”. “Lo de Extremadura, sin quererlo, ha vuelto a la política de Julio Anguita y a las dos orillas”, matizó. Para él, “la situación de la izquierda en toda Europa es preocupante. Si en las elecciones ganase el PSOE, sería la excepción que confirma la regla”.

Después, el director de El Plural dibujó el panorama actual. “Hay dos cosas importantes:
un neoliberalismo a tope y un ‘al inmigrante, ni agua’. Eso lo estamos viendo ahora en Badalona, la tercera ciudad más importante de Cataluña. Es un feudo tipo Jean-Marie Le Pen [del alcalde Xavier García Albiol], que actúa bajo las siglas del PP y con la bendición de la jefa del PP en Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, y de Rajoy”. Al parecer de Sopena, “si se adelantan las elecciones generales después de todas las veces que las han pedido en el PP, Rajoy dirá que ‘hemos ganado hasta en eso. Queríamos unas elecciones y ustedes han tenido que darlas”.

“La izquierda, sobre todo el movimiento socialdemócrata, lo está pasando bastante mal. Esto de la socialdemocracia es posible que deje de ser un movimiento político con amplio respaldo popular, como ha sido en el siglo XX, para ser simplemente una cultura política, como existe la cultura política
liberal. Se corre el peligro de que la palabra socialdemocracia pueda significar cualquier cosa. La socialdemocracia tiene que recuperar algunas señas de identidad. Ha perdido sus señas de aproximación sobre todo al segmento más débil de la población”, anotó Rodríguez.

Por otra parte, Rodríguez resaltó que se han perdido desde que se inició la crisis 2.500.000 de empleos y que el 60% de ellos provenía de la construcción. “¿Qué tiene que ver la caída del empleo en la construcción con la rigidez del mercado de trabajo? Cuando observamos que el discurso de un partido socialdemócrata coge aires neoliberales y que en algunos aspectos se aleja tanto de la socialdemocracia, algunos entendemos que no se trata de ganar sino de centrarse. Cuando los partidos socialdemócratas mantienen sus señas de identidad, parece que se mantienen mejor. La socialdemocracia está en crisis porque no se ha diferenciado bien de los conservadores y estamos viviendo un resurgir del populismo tipo Tea Party”, desarrolló.

José Mariano Benitez de Lugo, por Fernando Moreno
José Mariano Benítez de Lugo: “En el ‘debe’ de Zapatero está haber eliminado el Impuesto de Patrimonio. Fue una locura”

Berzosa completó que hay una crisis de la izquierda global muy fuerte debido a que “la socialdemocracia se ha dejado llevar por los cantos de sirena del neoliberalismo. A veces, la socialdemocracia absorbe tanto la ideología contraria que acaba asumiendo sus valores. Una cosa es que tengas que tomar medidas por emergencia, por la coyuntura económica, y otra cosa es que te lo creas. Zapatero tendría que haber dicho que le han obligado a adoptar los ajustes, que no podemos ir en solitario y que los mercados son más fuertes que nosotros. La sociedad española lo ha entendido como una traición. Uno de los problemas que ha habido es que no se ha sabido gestionar, ni comunicar, en la crisis”.

Sobre el análisis del estado de la socialdemocracia, Carrillo diagnosticó que “ha llegado al final de un ciclo, en este país y en Europa”; que “es un partido liberal, si acaso comparable con lo que fue un partido liberal de otras épocas, pero de socialdemócrata no tiene nada”; y que “el comunismo no tiene nada que hacer en España”. El exdirigente comunista retomó por un momento el discurso de Rubalcaba. “Ha hecho un discurso que tiene en cuenta preocupaciones de la izquierda. Sin embargo, hoy no hay un discurso socialdemócrata del que se pueda hablar”, asestó.

Algo de lo que se trató brevemente en la reunión entre nuestros colaboradores fue del sistema autonómico. Sopena alertó de “las correcciones que hará desde el Gobierno el PP si ahora salen presidentes de comunidades autónomas del PP ciscándose en las comunidades autónomas. Y eso que Rajoy todavía no gobierna”. El periodista se extendió. “Imaginemos la que van a montar cuando
posean el poder central si hacen esto los propios líderes del PP, que además tienen responsabilidades de presidir ejecutivos regionales. Conseguirán la secesión del País Vasco o de Cataluña”. Rupérez argumentó que “un buen sistema autonómico tiene que ser plenamente compatible con un Estado
fuerte”.

Sobre esto, Carrillo corroboró que “o buscamos en la estructura del Estado español un puesto cómodo para Cataluña y Euskadi o en esos países el movimiento independentista va a convertirse en algo mayoritario”. Certificó que “ya hoy el Estado español no puede obligarles por la fuerza a ser parte de él” y que “España quedaría como un Estado menos importante si se separan Euskadi y Cataluña”. Por ende, “hay que hacer un esfuerzo desde Madrid para entenderse en el tipo de relaciones, en el encaje de estos con el Estado. El problema es que en este territorio que es España hay por lo menos dos nacionalidades claras que en esta expansión de la democracia quieren ejercer el derecho de autodeterminación. O se actúa inteligentemente o se perderán”. Del mismo modo, “el Estado es una cosa necesaria frente a los poderes financieros y los mercados, que cada vez quieren menos Estado y que darían a empresas privadas las funciones que hoy ejerce el Estado”.

Julio Rodríguez, por Fernando Moreno
Julio Rodríguez: “Cumplir la legislatura apoyado en PNV y CiU con concesiones importantes me preocupa”

EL SIGLO encauzó el debate hacia el movimiento 15-M, el de los indignados. ¿Tendrá
alguna influencia en la actualidad política y en el resultado de las elecciones? Aquí hubo más unanimidad entre las firmas de la revista. Rupérez selló que “ha tenido efectos refrescantes y positivos para el panorama político y social. El espectáculo de la Puerta del Sol ha ilustrado mucho a los políticos actuales y particularmente a Rubalcaba”.

Sopena puntualizó que “era necesario el 15-M en este momento”. Contradijo a dicho movimiento que “no todos los políticos son lo mismo. No es lo mismo la derecha del PP que la izquierda del PSOE. La terapia [pacífica] que han puesto Rubalcaba y Zapatero [ante los indignados] es una terapia que no hubiera puesto la derecha con el grito de ‘a por ellos’. No es igual un 15-M con un Gobierno permisivo que la que se hubiera liado con un Ejecutivo de ‘aquí no pasarán”. El resto de colaboradores estuvieron de acuerdo totalmente con esto y alabaron la paciencia con la que manejó la situación Rubalcaba, en contraste con lo que hizo en la plaza Catalunya de Barcelona el conseller
de Interior catalán, Felip Puig, quien mandó desalojar el 27 de mayo, iniciativa que desembocó en duros enfrentamientos entre policía e indignados y en el intento de bloqueo del Parlament.

A Berzosa, el 15-M le pareció un “movimiento muy importante, interesante y necesario”. “¡Llevábamos mucho tiempo diciendo que cómo era posible que nuestros jóvenes no hicieran nada! Entre otros, habíamos visto quejándose a los griegos, a los portugueses, a los británicos y a los franceses”, exclamó. A continuación, desgranó la situación de la juventud. “El desempleo juvenil es tremendo, alarmante. Los jóvenes universitarios se colocan; tras carrera, masters, idiomas, etcétera; con subempleos. No sufren problemas porque tienen a la familia como
colchón, pero no se les deja tener un desarrollo propio, ni de vivienda ni de autonomía personal”.

“Han dicho cosas muy interesantes como lo de que la izquierda no sólo tiene que cambiar el discurso teórico sino los comportamientos de partido y de actitudes. La izquierda tiene que ser inflexible frente a la corrupción y a la inmoralidad. En los partidos hay mucha gente liberada, apalancada, que no quiere perder su puesto. Esto [el 15-M] es un aire fresco. La prueba está en que las encuestas son muy favorables a este movimiento. La gente lo ve como una necesidad de regeneración democrática”, sostuvo el catedrático.

Un punto negativo que localizó Berzosa del 15-M es el “fuera sindicatos”. “No se pueden sustituir por asambleas en la calle. Quizá hay que cambiarlos”, espetó. En su intervención, el exrector atestiguó que la derecha vio a los indignados al principio con buenos ojos, con un “a ver si se abstienen y ganamos”. Después, empezó a ir en contra de ellos en cuanto comprobó que era un elemento que se podía volver en su contra en el 22-M y que le recordaba a las reacciones que hubo tras el fatídico 11-M y lo que sucedió en 2004 en la sede del PP, en la madrileña calle Génova. “Yo a esto lo cuidaría. La Complutense contribuye decisivamente a la Puerta del Sol”.

Carlos Berzosa, por Santiago Carrillo
Carlos Berzosa: “Rubalcaba ha hecho un guiño a la izquierda, aunque realmente ha sido muy conservador”

Tanto Berzosa como Sopena ensalzaron el que los indignados se hayan querido reunir y que aplaudan a Carrillo. La conclusión al respecto del catedrático es que “los jóvenes no encuentran referentes salvo en los nonagenarios”. Otros mayores a los que han respetado y loado los indignados son José Luis Sampedro y el francés Stéphane Hessel, autor de ¡Indignaos! (Destino).

Los adjetivos que empleó Rodríguez sobre el 15-M fueron “positivo”, “heterogéneo” y “diverso”. “Es también ambiguo en algunos aspectos, pero pone encima de la mesa temas para la regeneración democrática y para un modelo económico y social diferente”, contó. Dicho esto y que “a las instituciones todo el respecto del mundo”, “hay que pedir a las instituciones que funcionen
un poquito mejor”. Sobre los créditos hipotecarios, el economista mencionó que “existen normas de defensa del consumidor”, que cuando alguien pierde una casa, ya no se le debería tocar más. “Es injusto el que encima tengas que seguir debiendo dinero. No es que te quiten la casa, es que te quedas hipotecado de por vida. Conviene que el establishment baje [a la realidad] de vez en cuando”, formuló. De hecho, se congratuló de que el Gobierno haya aprobado mediante el Real Decreto-ley 8/2011 una serie de acciones de apoyo a los deudores hipotecarios.

Por su parte, Rupérez, calificó el 15-M de “positivo” y “refrescante”. Opinó que puede tener efectos negativos en contra del sistema en vigor de democracia y se interrogó sobre, gane el PP o el PSOE, con qué calle se van a encontrar. Es decir, si el futuro Gobierno tendrá conflictividad social o no. Carrillo profundizó en esto. “Me parece que el 15-M no está acabado, tiene por delante mucho recorrido. A medida que empeoren las cosas, la gente va a salir a la calle. Un movimiento así surge cuando fallan las instituciones democráticas y la sociedad no tiene otro terreno diferente a la calle para defenderse. Este movimiento es de gente inexperta políticamente, pero de gente que está aprendiendo muy rápidamente. Se ha caracterizado por ser apartidista”, describió.

Su impresión es que si vence en las elecciones el PP este movimiento “puede ser aún más necesario. Ellos incluso podrían ser un factor de aminoramiento de crispación que tiene la política española. Más allá, puede favorecer la plasmación de una fuerza de izquierda moderna y puede contribuir a una derecha más democrática y más laica de la que tenemos”. Sopena discrepó en lo de la crispación. A su entender, es difícil que se rebaje la crispación, ya que “el lenguaje de la derecha, tal y como dice Carrillo, es el mismo que el que tenía en el 36, lo que pasa es que ahora no está el ejército [removido] ni se viven aquellas circunstancias”.

A la hora de las conclusiones, Berzosa no dio todo por perdido, a pesar de ver “oscuro” el panorama económico. “Rubalcaba puede hacer cosas. La sociología española indica que casi todos los ciudadanos se sitúan en el centro izquierda. Todavía hay algo para que pueda ilusionar a la gente para que vote al PSOE”, detalló. También creyó que “el PSOE, como todos los partidos de izquierdas, tiene que pasar una regeneración democrática y de política diferente en formas, en modos y en fondo”. De la misma manera, evidenció que “IU ha sido un fracaso. Su tragedia es que no recoge los votos de los desencantados del PSOE. La izquierda está sin coordenadas, sin programas”.

Berzosa terminó su participación, al igual que en otras ocasiones, citando a Antonio Gramsci, “pesimista en la inteligencia y optimista en la voluntad”. “El optimismo me lo ha dado el movimiento 15-M. Quizá sirva de freno a la crispación que existe y que es regada por la caverna mediática. Vamos a tener un otoño caliente”, vaticinó.

Para Rodríguez, “las previsiones son pesimistas”. Dependerá bastante de si la eurozona es capaz de superar el bache. Tenemos una moneda muy fuerte y con ella es muy difícil competir. Alemania, por una parte, quiere al euro, puesto que le ha traído ventajas. Ha acabado con esos problemas de devaluaciones competitivas que le quitaban mercado. “Es tan mercantilista en el fondo como China, pero no quiere movimientos federales o confederales para compensar. En una economía crecientemente globalizada, con los chinos y los alemanes. Vamos a ver cómo somos capaces de competir y a qué actividades nos vamos a dedicar”. Por eso, Rodríguez defendió una economía
más diversificada.

Igualmente, predijo que “pueden agravarse las tensiones sociales. En otoño habrá un reverdecimiento del fenómeno 15-M”. A Rodríguez le da “miedo” un resultado muy favorable al PP porque “dentro de esta derecha hay cosas como las que sufrimos en Madrid” con el Gobierno regional de Esperanza Aguirre. Se percibió un cierto pesimismo en lo económico y en lo social. “Todavía estoy en la batalla Rubalcaba, espero que lime el programa y que salvemos los muebles”, exhaló.

“No todos somos iguales. Hay una serie de gentes que son profesionales del insulto”, insistió Sopena. “Ahora lo que tenemos delante son las generales. No nos jugamos los muebles. Se perdieron en el 22-M. Si miramos para atrás, no nos encontraremos unos resultados electorales peores que estos. El PP tiene prácticamente controlado todo el territorio con gobiernos autonómicos y ayuntamientos importantísimos. Es un territorio ocupado. Si además les das el Ejecutivo central, no queda nada. Yo me alegraré muchísimo si Rubalcaba gana el partido”, finalizó.

“No comparto vuestras notas de pesimismo sobre el porvenir económico y político de este país”, discrepó Rupérez. “Los beneficios del 15-M son inauditos, innegables y positivos. Espero que no conduzca a una crítica destructiva, sino constructiva, del sistema democrático. Espero que contribuya a regenerarlo y a moralizarlo”, reveló. “Estamos al final de un ciclo. Cualquier cambio es necesario.
No todo está perdido ni mucho menos. Del 22-M, espero que salga una autocrítica importante y una reconstrucción de la izquierda”, acabó.

El último en hablar fue Carrillo. “A medio plazo, soy más bien pesimista. Veo que va a ganar la derecha”, confesó. “El 15-M puede ser positivo, porque puede contribuir a mantener en la calle la presión popular para contrarrestar iniciativas del poder que pueden ser peligrosas. La gente joven
que está inmersa en el 15-M no tiene la historia que tienen las generaciones mayores. Ve a Franco como un episodio negativo del pasado, pero no está obsesionada por el franquismo. Cuenta, al mismo
tiempo, con una posición progresista, sin pronunciarse por uno u otro partido. Incluso, sin saber si este movimiento se transformará en un partido. Son fundamentalmente progresistas y de izquierdas. Evidentemente, la causa de la crispación es el peso del pasado en la política actual”, especificó.
“A largo plazo, soy optimista. La existencia de este movimiento puede permitirnos levantar cabeza y volver a ganar a la derecha”, remató.

Restaurante La Gamella
El último debate de ‘Las sobremesas de EL SIGLO’ se celebró en La Gamella (Alfonso XII, 4. Madrid). El restaurante, fundado por el artista norteamericano y cocinero Richard Stephens en 1988, se caracteriza por su cocina de fusión ibero-anglosajona. Fernando Legido es desde 2005 su chef y también socio.

FUENTE: El Siglo, publicado el 18 de julio de 2011

“LA CASA DE BERNARDA ALBA’ MARCÓ EL TRÁGICO DESTINO DE LORCA”

Miguel Caballero, autor de ‘Las trece últimas horas en la vida de García Lorca’

Miguel Caballero, investigador histórico perteneciente al Instituto de Estudios Históricos del Sur de Madrid Jiménez de Gregorio y miembro de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales, da a conocer por primera vez los rostros, los nombres y los posibles verdaderos motivos de los asesinos del poeta granadino en Las trece últimas horas en la vida de García Lorca (La Esfera de los Libros). Según él, detrás de la muerte del escritor, se encuentra un acto de venganza entre familias enfrentadas y no sus ideales.

Miguel Caballero, por Fernando Moreno
Miguel Caballero (FOTO: Fernando Moreno)

Por Luis Marchal

—¿El apartidismo de Lorca hace que su asesinato sea más incomprensible y más injusto?
—Por supuesto. Él no tuvo un compromiso partidista en la República, con ningún partido, ni de izquierdas ni de derechas. Lorca era un ferviente republicano. Yo reto a cualquiera a que demuestre lo que se ha dicho hasta ahora sobre que murió por rojo o por izquierdista. No hay ningún documento o afiliación a un partido político que lo certifique. Todas las implicaciones que tuvo con la República, aparte de dirigir el teatro universitario La Barraca, fueron ser vocal de la Junta Nacional de Música y ser
secretario personal de Fernando de los Ríos. Sobre los años 30, Jacinto Benavente y él fueron invitados a un congreso de teatro en la Italia de Mussolini. ¿Quiere decir que Lorca era fascista porque le invitó el fascismo italiano? Pues no.

—En Las trece últimas horas en la vida de García Lorca afirma que la ejecución del poeta fue motivada por un acto de venganza entre familias: los García Lorca, los Alba y los Roldán.
—Estas familias mantenían rencillas desde hacía más de 70 años. Eran de tipo económico y del ámbito de la política local. El padre de Federico fue concejal del ayuntamiento de Granada. Los Roldán intentaron también entrar en ese consistorio. El padre del poeta pertenecía al Partido Liberal, que era el preponderante, mientras que los otros eran monárquicos conservadores del Partido Conservador. Además, el padre de García Lorca les cerró el paso con el tema de la remolacha azucarera en la vega granadina. A todo esto, se añadió un agravante más, que es La casa de Bernarda Alba. Esta obra fue una venganza literaria de Federico a esa familia rival de su padre. Fue la gota que colmó el vaso de esas rencillas entre las familias y lo que marcó el trágico destino de Lorca.

—Su libro desvela los nombres y la historia de los ejecutores, tanto intelectuales como materiales, de Lorca.
—Los Roldán, como eran conservadores monárquicos, siempre estuvieron conspirando contra la República. Estuvieron implicados en La Sanjurjada del 32 y por su puesto que estuvieron en el 36. Dentro de esa familia, se encontraba uno de los ilustres golpistas militares, que era el capitán Fernández, cuñado de Horacio Roldán. Una vez que consiguieron esa influencia entre los sublevados, movieron sus cartas. Juan Luis Trescastro, uno de los que detuvo a Lorca, que era familia del padre del poeta, era un hombre de los Roldán. Para finalizar, Antonio Benavides Benavides, uno de los ejecutores,
era de la propia familia Roldán. Es decir, esta familia estaba en las rencillas, estaba en la detención y estaba en la ejecución.

—¿Los ejecutores no se planteaban nada, salvo el cumplimiento de las órdenes?
—Ellos tenían una devoción, casi personal, por su jefe, el capitán José María Nestares. Había sido jefe de la policía de Granada. Esta gente actuaba pensando que cumplían con su deber. Los que habían pertenecido a las escuadras negras, que no eran guardias de asalto y que después les habilitaron como tales, como fue Antonio Benavides, sí que fueron crueles. A estos se les puede tachar más de asesinos que de ejecutores. Los demás fueron meros ejecutores.

—¿A las personas que participaron en ella les persiguió la ejecución de Lorca toda su vida?
—En la familia Roldán, Horacio Roldán, que era el que movía los hilos, tenía ambición política y no llegó a ningún cargo político. Ramón Ruiz Alonso podría haber seguido con una carrera política importante, ya que había sido diputado. Y tampoco. Nestares era llamado a ser general y no lo fue. Si analizamos uno por uno los personajes, fueron represaliados de una forma muy sutil. El régimen de Franco los reprimió por las presiones internacionales que supuso la muerte del poeta.

—¿Por qué cree que Juan Luis Trescastro se vanaglorió de haber asesinado a Lorca y se declaró autor de su muerte, cosa que no es cierta?
—Era una pieza de los Roldán. Había sido uno de los jefes del partido Acción Popular en Granada. Trescastro sabía lo que había ocurrido allí a través de Benavides, una mano ejecutora. Benavides dijo que había “pegado dos tiros en la cabeza al cabezón” y el otro hizo la similitud “pues yo dos tiros en el culo por maricón”. Trescastro era un hombre borracho, pendenciero, bravucón…

—El lugar de ejecución y enterramiento del poeta ha sido en los últimos años objeto de una gran controversia. ¿La conocida como Ley de Memoria Histórica ha facilitado el que se resolviera?
—La Asociación de Memoria Histórica de Granada, que es la que ha llevado aquí la investigación previa para la excavación de los restos del poeta, se ha equivocado. Se basó en un testimonio oral que le hizo Manuel Castilla a Ian Gibson. Se tomó como dato cierto para iniciar la excavación. Obvió una carta de Castillo que publicó Eduardo Molina Fajardo retractándose de que él no había enterrado a Lorca. La Asociación de Memoria Histórica la tenía que haber tenido en cuenta y tenía que haber tenido en
cuenta la investigación de Molina Fajardo, que fue un falangista al que Nestares y otros falangistas le hicieron sus testimonios. En su investigación, hay ocho o diez testimonios que marcan otro lugar. Son testimonios coincidentes, de que los restos están en el Peñón Colorado. Pero había mucha prisa por encontrarlos y colgarse medallas. Hago una crítica grande a la Asociación de Memoria Histórica de Granada porque sólo está centrada en Lorca y hubo 12.000 desparecidos en la provincia.

—Inicialmente, la familia de Lorca rechazó la exhumación de los restos del poeta en el año 2008 y luego cambió de decisión.
—La familia Lorca decía que, si está en el sitio donde se supone que está, que es el mejor lugar para que reposen sus restos. La Asociación de Memoria Histórica de Granada no contó con especialistas en Lorca. Se basaron en lo que escribió Ian Gibson. Ahora se ha creado una comisión sobre eso y no han llamado a Gibson.

—¿Qué piensa que tendría que haber recogido la conocida como Ley de Memoria Histórica para que esto no pasara?
—La ley deja bien claro cómo se tienen que hacer las cosas. Pero, si se deja en manos de asociaciones y esas asociaciones no lo hacen bien, el resultado es patente. En lo de la tumba de Lorca se han gastado 70.000 euros con las fosas y no ha aparecido nada.

—Con todo, ¿podrán cerrarse algún día las heridas que se abrieron con la ejecución de García Lorca?
—Se apagará todo en el mismo momento en que aparezcan los restos. El tema de Lorca ahora mismo está muy vivo porque no aparecen. Cuando aparezcan, todo se enfriará.

—¿Cree que aparecerán?
—Sí. Hay un trabajo previo de Javier Navarro, del vicepresidente de los arqueólogos de Aragón, en el que este especialista en fosas de la Guerra Civil, en una inspección ocular en el propio terreno, vio lo que podría ser una fosa. En un trabajo de campo de dos o tres mañanas se podría determinar la existencia de restos humanos en aquella fosa. Posiblemente, aquello será una fosa y allí estarán los restos de Lorca y de los que fueron fusilados con él.

—Por cierto, ¿qué opinión le merece el proceso abierto al juez Baltasar Garzón por juzgar el franquismo?
—Una barbaridad. Me parece que hay una mano negra en la justicia española que no quiere que se mueva el tema. No comulgo con el protagonismo de Garzón, aunque sí reconozco esa gran labor o ese intento de abrir un poco la información para localizar las fosas. El que esto se tomara con normalidad, y que las personas que tienen desaparecidos pudieran desenterrarlos y llevarlos a donde quieran, es lo
que haría que este jaleo de la Guerra Civil se olvide. Se habla otra vez de la Guerra Civil como si hubiera terminado hace dos días. Garzón iba en la línea de cerrarlo, de localizar las fosas y de dar la posibilidad de saber qué pasó.

FUENTE: El Siglo, publicado el 18 de julio de 2011

“A NINGÚN PARTIDO LE INTERESA RESOLVER LA CORRUPCIÓN”

Josep Maria Loperena, autor de ‘El circo de los corruptos’

La mayoría de los políticos indagados por temas de corrupción cometieron los delitos en beneficio propio, no para engrosar las arcas de su grupo, sino para llenar sus bolsillos. Es una de las conclusiones a las que llega el abogado Josep Maria Loperena en El circo de los corruptos (Flor del Viento Ediciones), que pertenece a la trilogía El circo de la justicia y El circo de la política. Loperena, que estuvo firmando ejemplares en la Feria del Libro de Madrid, expone más de 150 casos de corrupción en su última obra. Lamenta que la corrupción no sea una cuestión que preocupe especialmente al ciudadano.

Josep Maria Loperena, por Fernando Moreno
Josep Maria Loperena (FOTO: Fernando Moreno)

Por Luis Marchal

—¿La corrupción es meramente aprovecharse del dinero público para enriquecimiento personal?
—Filesa es uno de los pocos casos que se produjeron para ayudar al partido [al PSOE]. Casi el noventa por ciento de las cuestiones que salen en mi libro es para enriquecimiento personal. Es decir, es sobre todo gente que se aprovecha de la política para enriquecerse. Siempre es un político, un empresario y un banquero.

—También jueces, como Luis Pascual Estevill.
—Era un hombre que de acuerdo con Joan Piqué Vidal, uno de los mejores abogados de Barcelona, instruía diligencias previas y citaba a declarar a personajes que fueran millonarios o empresarios. Un empleado de Piqué se presentaba ante ellos y les decía que eso se podía solucionar con diez, quince, veinte o treinta millones de las antiguas pesetas. Les comentaba que si estaban de acuerdo el juez suspendería las diligencias durante dos días, para que tuvieran tiempo de darles el dinero. La mayoría dijo sí. Si había un pago, entonces Pascual Estevill archivaba el caso. El problema estaba en que nadie denunciaba, hasta que alguien lo hizo y se descubrió todo el pastel.

—¿La corrupción aparece, con mayor o menor gravedad, en todos y cada uno de los ámbitos de la vida social?
—La corrupción no es una cuestión que motive al ciudadano, en general. Dices “fulanito de tal se ha quedado…” y responden “bueno, pues yo haría lo mismo”. Es muy distinto cuando hay un asesinato o una violación de niñas. Si no estuviera la Pantoja [por Isabel Pantoja] en medio, el juicio por corrupción del caso Ballena Blanca, contra blanqueo de capitales en la Costa del Sol, habría pasado desapercibido. Esta falta de motivación hace que la corrupción se tenga como un delito de tercera categoría, cuando en realidad es de primera.

—¿Quizá hay un antes y un después del caso Malaya?
—Ciertamente, significa un antes y un después. Por una vez, la prensa del corazón hizo algo positivo, que fue denunciar el asunto. Cuando se publicitó el tema de los corruptos de allá, la gente de Marbella tomó conciencia y pasó de aplaudirles o de mirarles con cierta sonrisita a escupirles [a los corruptos]. Eso es lo que debería pasar en toda España.

—¿Cómo combatiría usted la corrupción, además de haciendo devolver a los corruptos todo el botín obtenido con malas artes?
—El problema de que no se meta en la cárcel a los corruptos es la cuestión de prescripción. Estos delitos, dependiendo de la cuantía, prescriben a los diez años o como mucho a los quince. Tendría que haber un juez anticorrupción en cada juzgado de primera instancia. A veces, los casos están en instrucción cinco, seis o siete años. Son juicios que duran años y cuando llega el final ya ha prescrito el delito. Y te encuentras con temas tan graves como el de los Albertos [Alberto Alcocer y Alberto Cortina], que encima querían reclamar daños y perjuicios al Estado, algo que rechazó el Tribunal de Estrasburgo. La corrupción se solucionaría eliminando la prescripción o estableciendo largos plazos de prescripción. Luego, haciendo devolver el dinero para poder salir de la cárcel. Aquí, la reinserción sólo es posible si se devuelve el dinero.

—No parece que los políticos se pongan manos a la obra para resolver el problema de la corrupción por las vías que usted menciona.
—No interesa resolverlo a ningún partido. Por eso la gente se va a la Puerta del Sol en Madrid o a la Plaza de Cataluña en Barcelona. En democracia, lo más importante es resolver la corrupción, para que la gente crea en el sistema.

—De todos los 150 casos de corrupción que glosa en el libro, ¿cuál considera más destacable?
—El de los Albertos me parece vergonzoso. Hay muchos. Está lo de Valencia. Cada vez que aparece en el periódico alguna nota relativa a los trajes de Francisco Camps, éste gana votos.

—En cierto modo, el PP ha vestido a la investigación de la Gürtel con un traje de persecución política.
—El PP aprovecha eso porque sólo se habla de trajes. Cuando se vea que los trajes son millones de euros, dineros que eran del pueblo y que pasaron a manos del señor Gürtel [Francisco Correa], quizá se den cuenta de que no es así.

—Su libro comienza con la corrupción de Franco.
—La corrupción de Franco fue una sorpresa para mí, y yo tengo 72 años. De niños, nos decían, que era muy malo, porque mataba a la gente, porque se levantó un día contra el poder legalmente constituido, pero que era muy honesto. En Cataluña señalábamos que era un hombre que no iba con señoras, que comía frugalmente y que no le importaba el dinero. Cuando empecé a estudiar la época franquista en cuanto a la corrupción, me di cuenta de que tenía un secretario y un broker sólo para él. Creo que llegó a robar media España. Media España que nadie ha incautado, ni en la Transición ni en la democracia. Todo lo contrario, Felipe González puso una medalla a la viuda y las televisiones del Estado invitan a la nieta a ¡Mira quién baila!

—Ningún gobierno de la democracia ha intentando recuperar los bienes que obtuvo Franco como jefe de Estado y que la familia del dictador sigue disfrutando.
—Cuando murió Franco, el marqués de Villaverde lo primero que hizo fue intentar vender propiedades, porque tenía la obsesión, y además lógica, de que le iban a confiscar todo. Esta gente está viviendo todavía de muchos miles y miles y miles de millones.

—De hecho, en El circo de los corruptos define a Franco como un “corrupto amoral”.
—Estaba convencido de que España era su casa, que era su huerto. Su mujer, Carmen Collares, doña Carmen, cuando venía a Barcelona, iba por las joyerías del Paseo de Gracia, entraba, se llevaba las joyas que quería y no pagaba.

—¿Sería fácil compensar a las víctimas de las donaciones forzosas de Franco, como el Pazo de Meirás?
—Se debe compensar. No sé si sería fácil o no. En el caso Meirás obligaron a los ciudadanos a comprar una especie de bonos y el que no tenía bono no tenía trabajo en Galicia, ni funcionarios ni trabajadores. Luego subrayaban que “el pueblo gallego ha regalado…”. De regalado nada, fue obligado. Yo entiendo que el Pazo de Meirás es propiedad del pueblo gallego, que es quien lo pagó.

—El mayor escándalo de corrupción del felipismo lo protagonizó Luis Roldán, “un don nadie que llegó a ser delegado del Gobierno en Navarra y director general de la Guardia Civil”. ¿González debería haber sido más precavido con sus colaboradores?
—Es absurdo que González no lo supiera, pero eso no está contrastado. Yo hablo de la culpa in vigilando. No puede ser que se meta alguien a director de la Guardia Civil, que facilite un currículum totalmente falso y que nadie se preocupe de comprobar si efectivamente los cargos y las carreras que decía que tenía eran ciertos o no. Felipe, al menos, es responsable por esta falta de vigilancia, de previsión.

—Al poco tiempo de que Aznar alcanzara la presidencia saltó a la prensa el caso Naseiro, cuya magnitud económica superó a los casos de corrupción que protagonizaron Roldán, Barrionuevo o Vera en la época del PSOE. ¿Le pasó factura de algún modo a Aznar?
—No lo sé. Rosendo Naseiro era el responsable de finanzas del aparato del PP, un crack del trapicheo, la especulación y el lucro, que tuvo la idea de montar una trama de financiación ilegal para hacer negocios inmobiliarios fraudulentos.

—Dice que Mario Conde es “el gran preboste de los chorizos de cuello blanco”. ¿Qué opina de que acabe de estrenar programa propio en Intereconomía TV, Una hora con Mario, donde el tertuliano de El gato al agua conversa con jóvenes universitarios sobre actualidad política y económica?
—Miles de universitarios tenían como meta ser como Mario Conde. Esto lo ha recuperado. Debe tener un carisma especial. Eso no evita que, aunque la prescripción le salvó de muchas cosas, no sea el mayor de los corruptos.

FUENTE: El Siglo, publicado el 13 de junio de 2011

“EN ESTE PAÍS SE MUERE MUY MAL”

Luis Montes, presidente de la asociación Derecho a Morir Dignamente

El presidente de la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) piensa que en una década estaremos en una situación de despenalización de la eutanasia. Fue conocido al ser acusado anónimamente en 2005 de hasta 400 eutanasias en el hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid), donde era coordinador de Urgencias. Finalmente, los juzgados le exoneraron del caso Leganés. Del anteproyecto de ley de Cuidados Paliativos y Muerte Digna, anunciado hace dos semanas por el Gobierno, opina que es positivo porque se sale de “la ambigüedad” de la Ley de Autonomía del Paciente.

Luis Montes, por Fernando Moreno
Luis Montes (FOTO: Fernando Moreno)

Por Luis Marchal

—¿Qué consideración le merece el anteproyecto de Ley de Cuidados Paliativos y Muerte Digna?
—En este país se muere muy mal, por lo que en DMD pensamos que todo proyecto que vaya a mejorar el proceso de vivir de las personas es positivo. Una segunda valoración que hacemos es que nos parece que esto va a ser un paréntesis en el verdadero debate que tenemos que tener los ciudadanos, que es el debate de la disponibilidad de la propia vida, de la determinación en el proceso de morir. Seguro que se abrirá un debate de si hay eutanasia sumergida o no en la ley.

—Ya se está insistiendo en que la ley no va despenalizar la eutanasia.
—Tal y como lo entendemos nosotros, hay dos leyes fundamentales en el proceso de morir. La Ley de Autonomía del Paciente de 2002 y lo que va a ser ahora esta ley de derechos y garantías de los ciudadanos en el proceso final de la vida. El otro gran marco jurídico es el Código Penal de 1995. En él es la primera vez que se habla en un marco jurídico de conductas eutanásicas. Se penaliza el “homicidio compasivo”. Es delito la inducción al suicidio y la colaboración necesaria al suicidio. Si bien, se rebajan las penas en aquellas situaciones en las que se dé una petición voluntaria, reiterada y confirmada en un contexto de una enfermedad terminal, donde el pronóstico de vida sea corto y donde estén presentes sufrimientos físicos y psicológicos. Si una ley no modifica el Código Penal, estamos en las mismas.

—A su asociación acuden familias para que sus enfermos mueran dormidos.
—En una situación final de claros síntomas de agonía, ya es un derecho ciudadano. Si no estás en ese proceso de agonía, no puedes disponer autónomamente de tu vida. Eso es lo que tenemos que discutir los ciudadanos. El recorrido es bastante cortito: estamos los que creemos en el desarrollo de los derechos y que la vida es nuestra, con el límite de no hacer daño a terceros, y está la postura clásica, la de la sacralidad de la vida. Es decir, aquellos que piensan que la vida no es suya y que es un
don recibido.

—La ministra de Defensa, Carme Chacón, ha señalado recientemente que buscar “el derecho a un final más humano” para los pacientes es “algo bien cristiano”. ¿Es una forma quizá de unir estas dos vías
que menciona?
—Correcto. En el homicidio compasivo, en el que se reducen las penas, la motivación no es, por lo general, economicista. Dar la muerte es un acto de amor ante el sufriente. Es una humanización de la muerte y más cuando es una petición de ayuda voluntaria.

—Entonces, ¿la Ley de Cuidados Paliativos y Muerte Digna es necesaria?
—El PP mantiene que la Ley de Autonomía del Paciente ya es suficiente, pero ésta es ambigua en el tema del proceso final de la vida. Todo lo que sea particularizar derechos en situaciones concretas que en la Ley de Autonomía del Paciente son genéricas es muy positivo. Si pides morir dormido en el momento de la agonía se convierte en un derecho con la nueva ley. Ahora, la situación es que te mueres dependiendo de la sensibilidad del médico que te toque. Si particularizamos para que no dependa de la ideología o sensibilidad que tenga el médico correspondiente que te lleva es un avance importante.

—¿Tener derecho a renunciar a un tratamiento médico y a usar sedaciones terminales es el preámbulo a la despenalización de la eutanasia?
—El renunciar al tratamiento está desde la Ley General de Sanidad, de 1986. Ésta plantea esa renuncia con el alta voluntaria. Ahora se plantea que tú tienes alternativas al tratamiento. La alternativa al no tratamiento activo es el tratamiento sintomático, el tratamiento paliativo, de paliar los síntomas que tú tengas hasta la muerte. No es una puerta abierta a la eutanasia, porque las conductas eutanásicas siguen penalizadas en el Código Penal.

—La eutanasia no es una prioridad para el PSOE, ¿debería serlo?
—Debería serlo porque es un clamor popular. Los partidos políticos que no defiendan derechos ciudadanos se van a ir separando de la realidad, de cuáles son los intereses del tejido ciudadano.

—¿España está preparada para regular la eutanasia?
—Por supuesto. Los ciudadanos tenemos claro que el Estado de derecho tiene que poner garantías para que no haya abusos. Los derechos son optativos. Sólo hay un derecho obligatorio, que es la educación hasta los 16 años. El discurso de una parte de la sociedad en el que se argumenta que la eutanasia perjudica al más frágil, eso de que con una ley de eutanasia todo viejecito que nos estorbe nos lo vamos a cargar, tiene poco recorrido. Es una invención escolástica que no tiene razón de ser en el siglo XXI.

—¿En DMD tienen algún cálculo de cuántas personas pueden optar por las sedaciones terminales al año, después de que se apruebe la Ley de Cuidados Paliativos y Muerte Digna?
—En este país sabemos muy pocas cosas de la muerte. Sabemos que se mueren 380.000 ciudadanos al año y que, de éstos, requieren cuidados paliativos 260.000. Sabemos de qué enfermedades se mueren y cuáles serán las causas de muerte en los próximos diez años. Sin embargo, no hay ningún estudio de cómo se muere. En Estados Unidos se hizo el estudio Support, con más de 300.000 familiares entrevistados al año, durante seis años. Las conclusiones fueron terribles de lo mal que se muere allí. Si lo hiciéramos en España, sería espeluznante. La Organización Médica Colegial dice que hay peticiones de ayuda o peticiones de eutanasia en el uno o dos por ciento de las muertes. Eso supondría unas 5.000 personas al año aproximadamente. Pero nadie tiene esos datos. Es una información interesada. El argumento es que no habría peticiones de eutanasia si estuvieran implantados los cuidados paliativos. No tiene nada que ver una cosa con la otra. Con esta ley, la sedación en la agonía en los pacientes que presentan síntomas de claro sufrimiento tendría que ser al cien por cien, porque es buena práctica clínica. Todo el mundo que tiene signos y síntomas de la muerte y que está sufriendo tendría que morir dormido.

—¿Hay posibilidad de objeción para el sanitario?
—Esta ley es de buenas prácticas. Se hace una norma civil de derechos. Ante buenas prácticas clínicas, la objeción de conciencia es una mala práctica clínica, es dejar al paciente en el abandono.

—Con esta ley, ¿habría habido un caso Leganés?
—Los caníbales y bestias siempre van a existir. Con ley o sin ley, pueden acusar a alguien de mala práctica. Y más con una brunete mediática como la que tenemos y que funciona por trabajos de encargo. ¿Por qué no se va a dar en 2013 otro caso como el de Leganés si El Mundo sigue defendiendo la vinculación de ETA en el 11-M? En la campaña que sufrí se hablaba de cosas tan genéricas como sedaciones irregulares. Hubo un gran bulo: más de 400 homicidios. Tuvieron que montar una comisión de expertos nombrada a dedo y bajaron la cifra a 73. Luego el juzgado abrió sólo cuatro casos. [En enero de 2008, los juzgados cerraron el caso Leganés y exoneraron
a Montes y a sus colaboradores].

—¿El más duro de todos los insultos que usted recibió fue el de Miguel Ángel Rodríguez, exportavoz del Gobierno de José María Aznar, que le llamó “nazi”?
—Más que los insultos, lo duro de esa campaña fueron las medidas reales represivas. Ahora mismo, en el Severo Ochoa no trabaja ningún compañero que estaba en el equipo de Urgencias. Procede una acción [jurídica] con los insultos porque un medio público fue insultante. [En uno de los programas
donde Rodríguez dijo lo de “nazi” fue 59 segundos, de TVE]. Realmente a las personas no ofende quien quiere, sino quien puede.

—Él ha sido condenado por un delito continuado de injuria grave a pagarle 30.000 euros. Sin embargo, usted ha recurrido. ¿Por qué está insatisfecho con la sentencia?
—Porque han sido también calumnias y porque en estos hechos siempre, si se les declara culpables, los medios donde se produjeron tienen que pedir disculpas.

FUENTE: El Siglo, publicado el 30 de mayo de 2011

“NO CUIDAMOS LA LENGUA, SOLO INTERESA LA IMAGEN”

Julio Somoano, periodista y autor de ‘Deslenguados’

El director y presentador de Telenoticias 1 de Telemadrid, Julio Somoano, acaba de publicar Deslenguados. El nuevo español y el uso correcto de nuestro idioma (Temas de Hoy). Este periodista, que también es filólogo, siente pasión por la lengua desde pequeño. En su libro, asevera que “el lenguaje hereda las virtudes de nuestra sociedad. Y también sus defectos”. En ese sentido, dice que la sociedad está cada vez más preocupada por la forma que por el contenido, que “lo importante se ha subordinado a la cultura de la imagen”. Por otro lado, se muestra crítico con que los politicos usen eufemismos para maquillar la realidad.

Por Luis Marchal

—¿La lengua se encuentra muy maltratada en la actualidad?
—Estamos en una encrucijada. Nunca habíamos vivido tantos cambios en tan poco tiempo. Me refiero a internet y a las nuevas tecnologías. Esos cambios afectan a la sociedad. Tenemos dos opciones. Una es aceptarlo todo. La otra es analizar con sensatez las novedades que enriquecen a nuestro idioma y discriminarlas. Eso sería lo mejor.

—De las últimas novedades, ¿cuáles piensa que han enriquecido más a nuestro idioma y cuáles lo han empobrecido?
—Las novedades que más aportan son los anglicismos que hemos adoptado para nombrar realidades que antes no existían. Por ejemplo; clicar o cliquear, feisbuquear, escanear o pixelar. Son realidades nuevas. Hay otras palabras que no sé hasta qué punto son necesarias. Hay muchas personas que dicen linkar en vez de enlazar o hackear en vez de piratear. Además, de vez en cuando, caemos en fenómenos como los sesquipedalismos (creación de una palabra por derivación redundante de un nombre o un verbo) por la influencia inglesa, por el desconocimiento de nuestro idioma y por la desidia. Decimos obstruccionar un lavabo en vez de obstruirlo, aperturar una cuenta en vez de abrirla o concretizar en vez de concretar. La gente que utiliza esto se cree que es más culta, cuando en realidad es más hortera.

—¿Qué opina de la moda de no traducir cargos como product manager (responsable de producto)?
—Parece que todo lo que viene de la cultura anglosajona es bueno. Al final, estamos arrinconando términos nuestros. El otro día escuché a un ejecutivo hablar del business plan. Es un plan de negocio. ¡La traducción no puede estar más clarita!

—¿Cuál es el español que nos espera en el futuro?
—Si lo hacemos bien, puede esperarse un español mucho más rico de lo que es ahora. Si lo hacemos mal, mucho más pobre. Es decir, si la forma de hablar con abreviaturas empleada en los mensajes SMS la sabemos utilizar para lo que hay que utilizarla, para los SMS, para el Twitter o para el chat, y seguimos escribiendo las instancias a los ayuntamientos tal y como las escribimos ahora, pues el idioma poseerá más registros. Si las personas que tienen en estos momentos diez años, el día de mañana lo escriben todo en ese formato de SMS, la lengua se empobrecerá muchísimo. Es muy difícil transmitir con fiabilidad los matices de nuestro pensamiento con el registro de los SMS, que es un formato muy breve y muy urgente.

—¿La rápida incorporación de términos nuevos en nuestro idioma es producto de la globalización?
—Es producto de dos cosas. Una es la global ización, que en nuestro caso es la influencia del inglés, de la cultura anglosajona. La otra es la desidia que tenemos para analizar qué es lo que nos viene bien y qué es lo que nos viene mal. Desidia y desconocimiento de nuestra lengua.

—Entonces, ¿no cuidamos nuestra lengua?
—La mayoría de la gente, no. Estamos en una sociedad en la que lo importante se ha subordinado a la cultura de la imagen, a la cultura del impacto. Por poner un ejemplo, José Luis Rodriguez Zapatero dijo en su día que las palabras están “al servicio de la política”. Eso es una barbaridad. Las palabras están para definir la realidad. Si las palabras están al servicio de la política, al final no utilizamos un lenguaje común. Lo que hacemos es deformar la realidad para convencer al resto de que tenemos razón.

—¿Los culpables de esta desidia son los políticos?
—Los políticos y los periodistas son responsables de lo que está sucediendo en el idioma. No porque tengan más culpa que el ciudadano normal, sino porque se encuentran en un escaparate. Se multiplica el efecto de cada error que cometen. Centrándose en el lenguaje de lo políticamente correcto y del eufemismo, sí que los políticos tienen una gran responsabilidad. Y en concreto, estos gobernantes. Antes utilizábamos el eufemismo para edulcorar de alguna manera la realidad, como cuando se dice que una persona que muere pasa a mejor vida. Ahora lo estamos usando para crear una especie de realidad paralela, de Mátrix. Nosotros ya no somos parados, sino oferentes de empleo. No somos sufridores de despidos masivos, sino que simplemente nos afecta un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). No pagamos más impuestos, sino que hacemos esfuerzos fiscales colectivos, progresivos y solidarios.

—En Deslenguados recoge sobre todo ejemplos de este tipo y de malapropismos en politicos del PSOE, ¿la derecha emplea mejor la lengua que la izquierda?
—Todos caen en los mismos errores, pero el uso del eufemismo para maquillar la realidad se ha incrementado muchísimo en estos casi ocho años de Zapatero.

—¿Qué es peor: un político que nos convierta en víctimas de lo políticamente correcto, un periodista deportivo que nos inunde de tópicos, un ejecutivo que abuse de los anglicismos o un famoso que no pare de cometer errores de bulto?
—Un político que comete eufemismos. El resto lo que hace es empobrecer el idioma. El político lo que hace es sacarnos de nuestro mundo, nos hace vivir una realidad que no existe.

—¿Habría que invertir más en educación para cuidar más la lengua?
—Cualquier inversión en educación es positiva. Eso sí, hay que tener claras las prioridades. Tenemos un sistema educativo en el que los alumnos hablan por el móvil en clase y en el que el profesor no puede hacer nada. Este ha perdido autoridad; mientras que los estudiantes, capacidad de esfuerzo. Así no pueden pensar si las palabras están desvirtuadas o no. Asimismo, el que comete menos errores es el que más lee. Cuando yo estudié filología, traducíamos del latín La Eneida, de Virgilio, en segundo. Diez años después, se pide en alguna clase de quinto a los alumnos que al menos la lean antes de acabar la carrera. Y todavía hay alguien que pregunta: “Pero, ¿hay que leer todo el libro?”. Es muy significativo del rumbo al que vamos.

—¿Hacia qué rumbo vamos?
—Hacia una sociedad en la que prima lo superficial y el cortoplacismo por encima de los principios, de los valores y del esfuerzo. Cuando éramos pequeños, queríamos ser periodistas. Hace diez años, se quería ser tertuliano. Ahora no se quiere ser ni periodista ni tertuliano, se quiere ser famoso. ¿Por qué? Porque ganas más dinero, eres más conocido y necesitas menos preparación. La lengua siempre refleja las virtudes y los defectos de la sociedad.

—Por cierto, usted que es trabajador de Telemadrid, ¿qué consideración le merecen las críticas de falta de independencia de la televisión autonómica?
—Telemadrid es una televisión muy honesta, que cuenta realidades que otros no cuentan. Se compara con Canal Sur. Canal Sur tiene sentencias judiciales que la acusan de manipulación de sus informativos. Telemadrid, ninguna. Los sindicatos deTelemadrid, que han ganado varios juicios en asuntos laborales, han sido incapaces de que un solo juez les dé la razón en esta supuesta manipulación de Telemadrid. Por algo será. Se la compara también con la Televisión de Castilla-La Mancha. En ella, a María Dolores de Cospedal no se lave nunca o se la ve de espaldas. Nosotros, al líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, le sacamos en la mayoría de los días y en la mayoría de los informativos. Desde el 1 de enero de 2008, Gómez ha sido entrevistado en Telemadrid dieciocho veces. Más veces que Esperanza Aguirre.

—¿Piensa que una privatización de Telemadrid sería positiva?
—El mercado de la comunicación ha cambiado bastante en los últimos años. Se ha fragmentado muchísimo la audiencia y las televisiones tienen muchos menos espectadores. Una televisión con menos espectadores debería plantearse una remodelación. No entro en si es pública o privada. Lo que está claro es que estamos en un gran proceso de transformación de la comunicación y todas las empresas de comunicación van a necesitar adecuarse a la realidad.

FUENTE: El Siglo, publicado el 16 de mayo de 2011