MERCEDES CABRERA: “NO ESTAMOS A LA COLA DE EUROPA EN CUANTO A RESULTADOS EDUCATIVOS”
La ministra de Educación se muestra comprensiva con las nuevas formas de comunicación y asegura que los sms no destruyen la gramática. La socialista está convencida que ha habido una mala interpretación de Educación para la Ciudadanía.

La ministra de Educación, Mercedes Cabrera, durante la entrevista realizada en su despacho (FOTO: Andrés Martínez)
Desde que desembarcó en el Ministerio de Educación el 7 de abril de 2006, Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo, ha desarrollado la Ley Orgánica de Educación (LOE), que se aprobó en la etapa de su predecesora María Jesús San Segundo, y ha tenido que capear con las críticas por “adoctrinamiento” contra la asignatura Educación para la Ciudadanía. La ministra confiesa que España tiene “datos malos” en educación, pero prima todo lo que ha mejorado al respecto en los últimos años, a la vez que señala que “no estamos a la cola de Europa” en esta materia.
-¿Está satisfecha con su gestión desde que fue nombrada ministra?
-Hemos llevado a cabo, todo el equipo ministerial, un abanico de medidas muy importantes. La LOE estaba recién aprobada cuando llegué, la hemos desarrollado con más de 20 decretos. Su memoria económica de 7.000 millones de euros ha permitido poner en marcha programas que van desde el desarrollo de bibliotecas escolares hasta el convenio con las Comunidades Autónomas para prevenir el abandono y el fracaso escolar. Además, hemos modificado la Ley Orgánica de Universidades (LOU) y el Ministerio ha tenido un papel esencial en la elaboración del nuevo Plan Nacional de I+D+i [investigación, desarrollo e innovación], que el Consejo de Ministros aprobó hace pocas semanas.
-Uno de los colectivos implicados en la educación son los jóvenes, entre un 27 % y un 33 % de ellos no logra superar la Secundaria, ¿la mejor forma de combatir el fracaso escolar es dejar pasar de curso en Bachillerato con hasta cuatro asignaturas suspensas?
-Lo que hemos hecho es abogar por una educación más individualizada desde Primaria, que trata de prevenir los problemas, y por programas para luchar contra el fracaso y el abandono escolar. El esfuerzo tiene que ser de todas las administraciones educativas, de las familias y de la sociedad. Deben entender que ¡cuánto más se estudie, mejor! El futuro de los ciudadanos depende del mayor nivel de estudios que consigan alcanzar. Tenemos datos malos, pero es verdad que no nos dejan ver lo que hemos mejorado. La modernización de la educación en nuestro país es relativamente reciente y la hemos hecho muy rápidamente. La educación obligatoria hasta los 16 años llegó a España en 1991 y nos comparamos con países que la tienen a esa edad desde hace muchas décadas.
-¿España se encuentra a la cola de Europa en cuanto a resultados educativos?
-De acuerdo con estudios internacionales como el informe Pisa, nos encontramos en el grupo que ocupa las posiciones de en medio y nos separan sólo décimas de los países que están en ese mismo conjunto. No estamos a la cola.
-¿Las nuevas tecnologías favorecen nuevos modelos de enseñanza?
-La favorecen y debemos ser capaces de incorporarlas como instrumentos normales del proceso de aprendizaje. Vivimos en una sociedad del conocimiento donde las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación son una pieza básica.
-En el lado negativo, ¿formas de comunicación como los mensajes SMS de los teléfonos móviles podrían perjudicar la ortografía de los jóvenes?
-Probablemente, no lo negaré. Lo que ocurre es que, cuando vivimos procesos de cambio muy rápidos e impactantes, solemos reaccionar defendiendo lo conocido y considerando que los nuevos comportamientos suponen una agresión. Deberíamos pararnos a pensar los efectos de estas novedades. El lenguaje SMS rompe con las normas gramaticales, pero no quiere decir que destruya la gramática.
-Por otra parte, ¿le preocupa el acoso escolar?
-El Ministerio, las Comunidades Autónomas, las administraciones educativas y las direcciones de los centros escolares hemos puesto en marcha medidas para atajar de manera inmediata los casos conflictivos y violentos. Estamos reuniendo la información sobre este problema, desde los informes del Defensor del Pueblo hasta los trabajos que realiza el Observatorio por la Convivencia, que creamos hace más de un año. También estamos fijando los indicadores que nos permitan medir su importancia. La violencia en las aulas nos llama la atención porque se produce en las escuelas, no porque sea mayor que la que vemos en otros lugares. Hay que actuar de manera sostenida, con una política educativa que haga de los centros escolares espacios de convivencia.
-Respecto a los alumnos inmigrantes, ¿se ha tenido que reforzar los centros públicos para integrarles?
-Hemos vivido un proceso inmigratorio muy concentrado en el tiempo. El sistema educativo ha sabido responder a este fenómeno. Es cierto que se ha dado un gran número de niños y adolescentes de familias inmigrantes en la escuela pública, quizá favorecido por vivir mayoritariamente en determinados barrios. No hay que hacer caso de la afirmación de que un alto porcentaje de inmigrantes es sinónimo de gueto y no funcionamiento de un centro escolar, porque no es cierto y porque hacemos un flaco favor a esos colegios o institutos. Además, muchos de ellos son un ejemplo positivo de multiculturalidad y respeto.
-¿El rechazo de Educación para la Ciudadanía por parte de la Iglesia, el PP y organizaciones como el Foro Social de la Familia porque consideran que “adoctrina ideológicamente” a los estudiantes es una espina clavada?
-Es una asignatura que existe en la inmensa mayoría de los países europeos, que responde a una preocupación internacional por vivir en sociedades más heterogéneas y complejas. Ha habido una distorsión y una mala interpretación de esta materia. Estoy convencida de que en la práctica se demostrará cual es su contenido y toda la carga positiva que tiene de educación en valores.
-¿Se ha sabido explicar su contenido?
-Se ha explicado perfectamente para quien ha querido entenderlo. La prueba es que la Federación Española de Religiosos de Enseñanza (FERE), la mayor asociación de centros religiosos, comprendió que es una materia que defiende valores de carácter universal y que es perfectamente impartible en sus aulas.
-En lo que se refiere a universidad, un decreto del pasado mes de octubre hace que, en general, las carreras sean de cuatro años, ¿es una medida adaptada a la sociedad actual y más cuando algunas universidades europeas se dirigen hacia las titulaciones de tres años?
-No hemos reducido las carreras de cinco años a cuatro. Proponemos el sistema de niveles, que forma parte del espacio europeo de educación superior en el que estamos. Hay un primer nivel que es el título de grado, que tiene 240 créditos, que traducido en años puede querer decir cuatro. Ese título recogería toda la formación que necesitaría un joven para poder salir al mercado laboral. Por encima, hay un título de master, de especialización. Y por último uno de doctorado. Es una organización radicalmente distinta. Ya no habrá diplomaturas o licenciaturas en cuanto se generalice este título de grado. Se basa en un compromiso real de las universidades con los estudiantes; que sabrán en qué se matriculan, cuál es el contenido de las titulaciones y qué salidas profesionales tendrán.
-Quedan menos de cuatro meses para las elecciones, ¿seguirá en el Gobierno si José Luis Rodríguez Zapatero repite victoria?
-Es una decisión del presidente.
-Pero algo sabrá…
-Primero lo tienen que decidir los ciudadanos cuando voten. Después, quien sea presidente del Gobierno. Y en último lugar, yo. Lo importante es el proyecto político.
FUENTE: ADN, publicado el 28 de noviembre de 2007