Periodista-Politólogo
Header image

Perfil del candidato del PSOE

Posted by admin in El siglo

RUBALCABA, UN ‘ANIMAL POLÍTICO’

“Los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta”. Es una de las frases pronunciadas, tras los atentados del 11-M, por Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato socialista a presidir España, que permanecen en la memoria de los ciudadanos. Doctor en Ciencias Químicas, es un auténtico alquimista del PSOE, un animal político al que le suelen acompañar más adjetivos como “fontanero”, “negociador” o “estratega”. Da la sensación de que siempre ha estado ahí. Aunque las encuestas se lo ponen muy negro, él afirma que no se va a “dejar ganar”.

Por Luis Marchal

Nunca en la democracia un número dos ha concentrado tanto poder como él siendo vicepresidente primero, ministro del Interior y portavoz del Gobierno desde octubre de 2010 hasta julio de 2011, cuando dejó el Ejecutivo para trabajar “en exclusiva” en su candidatura a la Presidencia.

La carrera política de Alfredo Pérez Rubalcaba es extensa, muy extensa. Se afilió al PSOE hace 37 años. Conoce su fontanería y los despachos de decisión al dedillo. En sus inicios, fue jefe de gabinete de Javier Solana. Su primera cartera ministerial la tuvo en 1992. Ha sido titular de Educación, su “niña bonita”, y ministro de la Presidencia y de Relaciones con las Cortes con Felipe González. Allí, en la última legislatura felipista, entre 1993 y 1996, Rubalcaba tuvo que lidiar con los escándalos del GAL, de Roldan, de los fondos reservados y de Filesa. Por este motivo, sus enemigos políticos, la derecha mediática y ETA le han colgado en alguna ocasión el cartel de “ministro de los GAL” o “portavoz de los GAL”.

Para José Luis Rodríguez Zapatero también ha sido clave, más bien un gurú, incluso cuando no formaba parte de su Ejecutivo. Fue el elegido para gestionar la tregua de ETA en la primera legislatura del leonés –y la posterior política antiterrorista del Gobierno–. Después, se hizo con Interior, un aperitivo si se compara con los platos de poder que ha tenido servidos en su mesa de vicepresidente, ministro y portavoz del Gobierno. Aquí, su mayor lastre –que es utilizado hoy por hoy por el PP como arma arrojadiza– ha sido hacer frente a la crisis económica.

Un hombre de partido. Rubalcaba es un seductor. Si un periodista se acerca a él en los pasillos del Congreso de los Diputados para hacerle una pregunta, no sorprende que le eche un brazo al hombro rodeando la nuca aunque apenas le conozca. Así, transmite cercanía y confianza.
Su personalidad cautiva tanto que la revista Vanity Fair le situó como uno de los más elegantes. Hasta votantes del PP que le tuvieron como profesor en la Complutense le recuerdan con cariño y buenas palabras. Por el contrario, hay quien, desde filas socialistas, se mantiene en alerta por sus movimientos felinos. Se cuenta, sobre su habilidad para navegar en aguas revueltas que González llegó a decirle una vez: “Joder, Alfredo, eres un especialista en crear problemas para luego resolverlos”.

En la etapa de estudiante universitario, el ex vicepresidente fue campeón de atletismo, en velocidad. Con el tiempo, se ha convertido en un corredor de fondo. En 1982, entró por su perfil técnico en el Ministerio de Educación de José María Maravall. Desde entonces, todo ha sido una marcha a ritmo
constante, aunque a veces la ha tenido que hacer por la parte externa de la pista.

Cuando José María Aznar presidía España, desde el PP mediático se acuñó el término “comando
Rubalcaba” con la intención de remarcar su habilidad para tocar todos los palos, mover los
hilos periodísticos y desenvolverse en todas la situaciones.

Es cierto que ha sido pieza importante en los equipos de González y de Zapatero –entre los que ha ejercido una labor de “puente”– y en la travesía de Almunia en la oposición, pero ha tenido algunos patinazos en cuanto a alineamiento. Apostó por José Bono cuando éste no logró las riendas del PSOE por la mínima, ante Zapatero, en el verano del 2000. Más recientemente, en las primarias socialistas de Madrid de hace un año se inclinó por Trinidad Jiménez, que perdió ante Tomás Gómez. De ellos, supo salir inmune. Gonzalo López Alba escribe en su libro El relevo (Taurus) que Zapatero, nada más ser elegido secretario general del PSOE le llamó y le dijo: “Ya sé que no me has votado, pero seguimos siendo amigos y cuento contigo”. Rubalcaba le respondió: “Por supuesto. Ahora eres el jefe y ya sabes que yo soy un hombre de partido”.

A pesar de esto, en los primeros momentos de Zapatero, Rubalcaba fue excluido de la Ejecutiva socialista y en el Congreso no disponía de una portavocía de relieve donde lucir sus acreditadas dotes
oratorias. Todo cambió a partir de que Zapatero decidiera ofrecer al Gobierno de Aznar un pacto antiterrorista y de que echara mano de Rubalcaba. Su primer gran acierto en la era ZP fue la firma del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo a finales del 2000. Rubalcaba empezaba a distanciarse de la “vieja guardia” y retornaba a los despachos de decisión. De hecho, en junio de
2002 ingresó en el Comité electoral y fue designado responsable de estrategia electoral para las generales de 2004.

Precisamente, en ese papel estaba cuando tuvo lugar el 11-M, cuando pronunció su “Los españoles
se merecen un Gobierno que no les mienta” y cuando ejerció de movilizador de votantes tras la masacre. El PP le responsabilizó de los mensajes de móvil que convocaron a miles de ciudadanos
ante sus sedes. Su creciente cercanía a Zapatero comenzaba entonces a ser nítida y empezaba a provocar recelos.

Tras la victoria electoral, Zapatero nombró a Rubalcaba portavoz del grupo parlamentario, puesto con el que accedía directamente a la Ejecutiva Federal. El nuevo presidente también lo incluyó en las reuniones estratégicas de cada lunes en su despacho de La Moncloa y lo designó negociador en asuntos tan relevantes como la reforma del Estatuto de Cataluña o los apoyos para sacar adelante la Ley Orgánica de Educación.

Del exportavoz del Gobierno destacan su pragmatismo, su habilidad dialéctica y negociadora, su capacidad de estrategia y su “increíble agenda”, repleta de políticos de todas las formaciones y de directores de medios de comunicación. Menos conocida es su vida personal. Nacido en Solares (Cantabria) en 1951 e hijo de un piloto de Iberia, Rubalcaba está casado desde 1979 con Pilar Goya, profesora en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, vicepresidenta de la Real Sociedad
Española de Química y prácticamente desconocida hasta que acudió a la clausura de la pasada Conferencia Política del PSOE y se sentó entre su marido y González. No tienen hijos. El candidato es amigo de la infancia de Jaime Lissavetzky, actual portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid y secretario de Estado de Deporte cuando la Roja ganó el Mundial de fútbol, con el que comparte su pasión por la política, por el PSOE y por el Real Madrid.

El perfil de trabajo de Rubalcaba le impide tener un “mano derecha” al estilo tradicional. Sin embargo, la responsable de política internacional del PSOE y coordinadora de su campaña electoral, Elena Valenciano, es su actual número dos en su carrera presidencial hacia La Moncloa. Ella hace hincapié en la “transversalidad generacional” de su jefe.

Con todo, a Rubalcaba se le reconoce la virtud de saber amoldarse a los líderes y una ilimitada lealtad al partido. Quizá por ello, él, que tiene un patrimonio suficiente para no tener que trabajar el resto de su vida, se ha metido en el embrollo de pilotar el coche socialista cuando el acelerador parece estar estropeado ante un Mariano Rajoy que le adelanta varios metros según los
sondeos.

La sombra del ‘caso Faisán’
Rubalcaba ha dirigido la política antiterrorista de Zapatero. Éste ha señalado que el cántabro “ha recortado a ETA como nadie, hasta dejarla agónica”. Si bien, la oposición, que tradicionalmente se ha enfrentado al Ejecutivo socialista por la política antiterrorista, ha centrado parte de sus preguntas parlamentarias, con la intención de desinflar el efecto Rubalcaba, en el caso Faisán. En él, se acusaba al candidato del PSOE de estar detrás de un chivatazo que presuntamente puso en alerta a ETA sobre una operación policial contra su red de extorsión.

En septiembre, la Audiencia Nacional revocó el procesamiento de tres mandos policiales por el chivatazo a ETA. Poco después, el PP anunció que Rajoy no explotará el caso Faisán en contra de su adversario electoral y que ni siquiera lo utilizará en campaña.

FUENTE: El Siglo, publicado el 24 de octubre de 2011

You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 You can leave a response, or trackback.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>