Periodista-Politólogo
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Las sobremesas de EL SIGLO

Posted by admin in El siglo

¿ELECCIONES ANTICIPADAS?

Las firmas de EL SIGLO analizan los pros y contras de un adelanto de comicios y el discurso de Rubalcaba

Alfredo Pérez Rubalcaba ya ha pronunciado su primer discurso como candidato del PSOE a La Moncloa. De él y de sus palabras se ha dicho que intenta conectar con su electorado natural y que sus ideas son, sobre todo, socialdemócratas. Ahora, el gran tema es el adelanto o no de las elecciones generales, si eso conviene a los socialistas y si la vuelta del PP al Gobierno es inevitable. ¿Asistimos ya al final de un ciclo, al cambio de un ciclo? Seis de nuestras firmas han analizado todo esto en Las sobremesas de EL SIGLO poco después de la exposición del ya exvicepresidente, exministro del Interior y exportavoz del Ejecutivo. Todos ellos ven con buenos ojos al Movimiento 15-M de los indignados, gestado una semana antes de los pasados comicios autonómicos y municipales. Puede suponer un dique de contención a iniciativas que vengan de la derecha con, previsiblemente, más poder sobre el territorio español de la democracia.

Por Luis Marchal

Colaboradores de El Siglo en Las sobremesas
De izquierda a derecha, la última convocatoria de ‘Las sobremesas de EL SIGLO’ contó con la presencia de Santiago Carrillo, exsecretario general del Partido Comunista de España; Inmaculada Sánchez, directora de EL SIGLO; Carlos Berzosa, catedrático de Economía Aplicada y exrector de la Universidad Complutense de Madrid; José García Abad, presidente de Honor de EL SIGLO; José Mariano Benítez de Lugo, presidente honorario de la Asociación de Abogados Demócratas por Europa; Ignacio Rupérez, diplomático; Julio Rodríguez, economista y expresidente del Banco Hipotecario de España, y Enric Sopena, director de El Plural. (FOTOS: Fernando Moreno)

Los rumores se extienden. Noviembre es el mes en el que podrían celebrarse elecciones generales anticipadas. El PP no hace más que pedirlas. José Luis Rodríguez Zapatero rechaza un adelanto electoral hasta que se supere esta crisis financiera –algo difícil en los próximos meses–. Teóricamente, los comicios están previstos para marzo. Seis de nuestras firmas se reunieron en Las sobremesas de EL SIGLO y discutieron sobre la conveniencia o no de adelantar la cita con las urnas y sobre el panorama que se presenta ahora que se ha producido un cambio en el PSOE, recién aclamado Alfredo Pérez Rubalcaba candidato a la Presidencia del Ejecutivo.

¿Elecciones anticipadas? ¿Sí o no? ¿A quién conviene que se celebren? ¿Es bueno para el país? Éstas fueron las primeras preguntas que la revista planteó a sus colaboradores. El periodista y director de El Plural, Enric Sopena, comenzó el turno de intervenciones por su condición de analista político. Admitió que no sabe si adelantar los comicios es lo mejor o lo peor. “El PP exige elecciones anticipadas ya. ¿A quién beneficia esto? Supongo que a aquellos que están intentando que acabe la película cuanto antes”, señaló.

Enseguida, Sopena utilizó una metáfora futbolística. “Cuando el equipo que va a vencer va ganando 3-0 y de pronto el otro marca dos tantos, la afición del equipo que estaba liderando 3-0 y que está ahora con 3-2 se pone muy nerviosa. Empieza a pedir al árbitro la hora y que el partido se acabe ya”, explicó. A su juicio, oyendo al PP, “da esa impresión de nerviosismo, porque, si se llega hasta marzo, pues pueden pasar muchas cosas. A lo mejor fatales para el PSOE. O a lo mejor, no. La gran aportación del PP a la situación actual con la crisis es que se adelanten las elecciones. Tienen el mismo síndrome que los aficionados de fútbol cuando llegan al 3-0”. A él le parece un “error” que sean antes de tiempo los comicios, “ahora que el PSOE está en el último intento de no ser aniquilado”. Dicho esto, se remontó a 1982, cuando la UCD gobernaba “y acabó sin Gobierno y sin UCD”. “No creo que sea lo mismo, pero hay que ponerse en lo peor”, añadió.

A continuación, Ignacio Rupérez, diplomático y embajador en Misión Especial encargado de las Relaciones con las Comunidades y Organizaciones Musulmanas en el Exterior, mostró una opinión diferente. Aseguró que se apunta que “los intereses del presidente y de Rubalcaba empiezan a divergir”; que “se viene jugando con esta divergencia y apostando por un adelanto de las elecciones, que es lo que le interesaría al candidato ya en pura técnica electoral, en puro cálculo de posibilidades de éxito o de fracaso controlado. Al candidato le interesa distanciarse de Zapatero”.

En la misma línea, José Mariano Benítez de Lugo, abogado y presidente honorario de la Asociación de Abogados Demócratas por Europa, arrojó sus dudas sobre si beneficia a Rubalcaba aguantar hasta marzo. “Una vez que ya es candidato y que va a tener que operar como tal desde septiembre hasta marzo sin una materialización de su postura, su mensaje se puede desgastar”, advirtió. Es más, “a Alfredo no puede interesarle seguir en esa situación interina hasta marzo de 2012”.

¿Esto es un cambio de ciclo? Benítez de Lugo se contestó afirmativamente. “Cuando llegó Zapatero al Gobierno se cargó a toda la vieja guardia del partido salvo la honrosa excepción de Alfredo. Confundió el cambio generacional con el cambio ocupacional. Ése fue su gran error. Había muchas personas válidas en la formación, pero que como no eran jóvenes no tenían oportunidad de colaborar. Alfredo, por su edad, no correrá el mismo riesgo”, especuló.

Santiago Carrillo, por Fernando Moreno
Santiago Carrillo: “Si vence el PP en las elecciones, el ‘15-M’ puede ser aún más necesario”

Por su parte, Julio Rodríguez, economista y expresidente del Banco Hipotecario de España, rechazó el agotar la legislatura. “El continuismo apoyado en PNV y CiU con concesiones muy importantes me preocupa. El lenguaje de PNV y CiU es enchulado. Si el que la legislatura dure hasta marzo implica concesiones muy fuertes es un tema que no me entusiasma. Se habla de noviembre y no sería un adelanto muy fuerte. Felipe González también anticipó”, aseveró.

Sin embargo, Rodríguez afirmó que no le gustan las elecciones anticipadas y que en este momento el PP podría tener mucha ventaja sobre el PSOE. El programa de los populares no le agrada, “sobre todo cuando Cristobal Montoro ha descubierto lo que pensaba en materia de suelo”. De acuerdo con el economista, “es posible que haya un contexto empresarial que en este momento tenga impaciencia por conocer las reglas del juego. Quizá es impaciencia para que gane el PP, ya que le gusta más el PP que lo que se está haciendo ahora”. En resumen, “en el contexto económico, un posicionamiento fuerte de Rubalcaba puede venir mejor que esperar hasta marzo”. Además, “nos interesa tener una situación definida y no una indefinición como puede ser el continuismo de este escenario donde podemos hablar de una cierta bicefalia en el PSOE”.

Respecto a la cuestión lanzada, Carlos Berzosa, catedrático de Economía Aplicada y exrector de la Universidad Complutense, avisó de que “Rubalcaba es un corredor de velocidad, pero no de fondo. Le interesan las elecciones en noviembre”. Acentuó que el PSOE tiene siempre la esperanza de que la
situación económica mejore. “Y eso no va a suceder. Aunque hubiera una pequeña recuperación, el desempleo seguirá siendo alto. Por tanto, confiar en que la situación económica mejore para que Rubalcaba dé la vuelta a esta tortilla es imposible. Ahora puede coger el empuje, una cierta ilusión que ha creado, y trasladarla al ciudadano”, expresó. “No sabemos qué puede pasar con la economía. Las comunidades autónomas están endeudadas. Los ayuntamientos están endeudados. Las universidades están endeudadas. Hay un atasco de proveedores impresionante en las instituciones. Hay Pequeñas y Medianas Empresas (pymes) que no van a aguantar”, continuó Berzosa. El inconveniente que encontró a Rubalcaba es que hay quien le puede reprochar que no tomara medidas antes, puesto que ha sido vicepresidente del Gobierno.

Inmediatamente, el exrector examinó el hundimiento socialista del 22-M: “El trasvase de votos de izquierda a derecha ha sido muy pequeño. La cuestión ha estado en la abstención, en el voto en blanco y en el voto nulo”. ¿Esa gente va a volver a votar?, se preguntó. “No lo sabemos. Hoy por hoy, la gente puede pensar que ya ha castigado suficientemente al PSOE y que tampoco quiere poner al PP en la Presidencia. Rubalcaba posee buena imagen. Si las elecciones son en noviembre, puede tener una derrota digna”, respondió. En alusión al recordatorio de Sopena sobre lo que le sucedió a la UCD en 1982, el catedrático subrayó que “Felipe González venía muy fuerte y trasmitía ilusión, mientras que Mariano Rajoy no ilusiona ni a los suyos”.

El exdirigente del Partido Comunista de España (PCE) Santiago Carrillo exhibió sus dudas. “En otros momentos, me hubiera inclinado por prolongar el Gobierno de Zapatero hasta 2012. Después del discurso de Rubalcaba, el alargamiento del Ejecutivo socialista va a ser un problema. Las propuestas
del candidato representan un cambio total de la política de Zapatero. Es muy difícil que Rubalcaba haga campaña electoral departiendo de tomar medidas con los bancos y al mismo tiempo que Zapatero adopte unas decisiones y unas reformas que supongan una contradicción evidente. Después del discurso de Rubalcaba, Zapatero debería de terminar lo más pronto posible”, sentenció.
No obstante, en palabras de Carrillo, “el candidato socialista ha estado en el Gobierno desde el primer día y mucha gente se cuestiona si es verdad eso que ha dicho que va a hacer. Si el Ejecutivo continúa siendo objeto de la presión de los mercados y continúa haciendo concesiones, Rubalcaba se
va a quemar”.

La siguiente interrogante propuesta por EL SIGLO a sus colaboradores fue si el mencionado discurso de Rubalcaba, que tuvo lugar el 9 de julio, ha cambiado la situación política. Rodríguez manifestó que éste está en la línea socialdemócrata y que se siente cómodo especialmente con tres puntos. El primero de ellos es la recuperación del impuesto de patrimonio. “Las posibilidades recaudatorias
de este impuesto no me entusiasman. Lo importante es que alguien que gane 1.000 al mes no pueda aparecer con un palacio que vale un millón de euros. Este impuesto permite conocer mucho mejor la base fiscal. Es un impuesto censitario”, razonó. El segundo punto es que “no hay ningún país occidental en Europa que no tenga nada que decir sobre el destino del suelo. Si ha habido una burbuja inmobiliaria, no ha sido sólo por el exceso del crédito. Ha sido del mismo modo por un exceso de los ayuntamientos de calificar como urbanizable todo. Todo el suelo que se ha querido para vivienda se ha tenido. Los consistorios han calentado la burbuja”. Por eso, entiende que no es bueno un Estado central que no tenga nada que decir sobre la distribución del suelo. “Rubalcaba dice que no quiere quitar competencias a alguien, pero que por lo menos participemos en algo”. La tercera cuestión es la sorpresa que suscitó Rubalcaba al anunciar su intención de modificar el sistema
electoral español con el alemán, “que es muy completo”, como modelo.

Enric Sopena, por Fernando Moreno
Enric Sopena: “Si el 70% de las propuestas de Rubalcaba se ejecutan, el PSOE obtendría mayoría absoluta”

Ante la defensa de Rodríguez de la influencia del Estado en la distribución del suelo, Benítez de Lugo comentó que “suena bien la intervención del Estado en el tema urbanístico, pero luego llega el Tribunal Constitucional y te pega el palo al decir que éste no tiene competencias en esa materia”. “Pues se utilizan medios indirectos”, le refutó el expresidente del Banco Hipotecario
de España.

Berzosa expuso que “alguien ha definido a Zapatero como un hombre democrático radical, que se basa siempre en las reformas. En la Ley de Dependencia, en el matrimonio homosexual y en la Ley de Igualdad. Eso sí, en política económica ha llevado a cabo una política conservadora y una política fiscal regresiva. No ha sido una política económica socialdemócrata. Ha defendido más los derechos civiles. Rubalcaba ahora ha hecho un guiño a la izquierda, aunque realmente ha sido muy conservador. En política económica no hemos visto cambios sustanciales”. En esa dirección, destacó que ha habido un aumento del fraude fiscal y que si se combate se subsanaría parte del déficit. “Lo de los banqueros es un gesto”, reconoció. Por otro lado, “hay que poner un poco de orden en todo esto de las autonomías. Esto de que una ley aprobada por el Parlamento no sea cumplida por una comunidad genera muchas desigualdades en Sanidad y en Educación”.

Ahí, Berzosa consideró que Rubalcaba debe aproximarse “más a economistas del mundo académico” y lamentó que Zapatero “se haya echado en los brazos de la gente en la que se ha echado” en clara referencia a Miguel Sebastián, exdirector de la Oficina Económica del presidente y actual ministro de
Industria. “Si coges a un profesor de Económicas y al rato ves que no da pie con bola, es que quizá no es tan lumbreras como se pensaba. No nos digas que bajar impuestos es de izquierdas o que la izquierda dejó de ser keynesiana”, enfatizó.

De la gestión económica de Zapatero, Benítez de Lugo sugirió que en “el debe” del socialista está el conocido como cheque-bebé, “indiscriminado para todos” y los 400 euros “indiscriminados” en el IRPF. “¿A quién se le ocurre hacer esas medidas indiscriminadas para todo la población? Es increíble.
El tema del impuesto del patrimonio fue una locura. ¿Y qué diríamos de los nombramientos? Cuando teníamos posibilidades de nombrar a un presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial progresista, va y designa a Carlos Dívar, un hipercatólico, sin recibir contrapartidas. Nuestro presidente en ese sentido ha sido muy naif”, recalcó.

“No sé cómo acabará Rubalcaba. El zapaterismo está de capa caída. Peor, no puede estar. Zapatero en derechos civiles ha sacado en este país un diez. Y ha hecho cosas que nos asombraron y que había que poner mucho coraje cívico para hacerlas. La capacidad económica es menos brillante y además le cogió la crisis. No sé qué hubiera pasado con el mejor de los políticos si le atrapa la crisis. Ésta ha cambiado prácticamente todos los gobiernos europeos. Esto no es sólo una cuestión de Zapatero o Rubalcaba. Si se pusiera en marcha lo que dijo el candidato en su discurso, el PSOE podría sobrevivir de una manera fantástica durante 15 años. Lo que dijo el otro día Rubalcaba, sin
ser del todo de izquierdas, es lo más de izquierdas que hemos oído a un dirigente socialista en los últimos tiempos. Lo que hay que ver es si las propuestas se ejecutan o no. Sólo con un 70% de ellas que se pusieran en marcha en la próxima legislatura, el PSOE obtendría mayoría absoluta en las siguientes elecciones. Ha lanzado un órdago a los banqueros, que es lo que la gente estaba esperando”, alegó Sopena.

Para Carrillo, el discurso de Rubalcaba fue un buen discurso electoral, impregnado hacia la izquierda. “Con el tiempo que queda y con la presión enorme con la que viene el PP, lo más probable es que los populares ganen las elecciones generales. Sería muy difícil, a pesar del discurso de Rubalcaba, cambiar el estado de ánimo de una mayoría de españoles. Otras gentes no se fían de él. No olvidemos que el discurso de Rubalcaba se inclina a la izquierda, pero que está hecho por el ministro más importante de Zapatero. Es un discurso que mucha gente en la izquierda no se cree. Es probable que el candidato reduzca la diferencia con el PP. En las condiciones existentes, el que este hombre haya hecho un discurso electoral bueno es insuficiente”, objetó el veterano político.

Ignacio Rupérez, por Fernando Moreno
Ignacio Rupérez: “Estamos al final de un ciclo. Cualquier cambio es necesario”

Acto seguido, Carrillo abogó por una coalición de izquierdas que contrarreste la fuerza del PP. “No sólo de la izquierda unida, también de una serie de grupitos que hay por ahí. Sería la única manera de evitar, si es que la hay, una mayoría absoluta de Rajoy”. En su opinión, “lo que se plantea a la izquierda de este país es buscar fórmulas nuevas. Hay que crear una nueva izquierda que utilice todo lo positivo que hay en la socialdemocracia, en el Partido Comunista o en otros grupos, pero que sea un movimiento de hoy, que planee transformar el sistema financiero en un servicio público. Esto sería la única postura de izquierdas seria”. Benítez de Lugo le recordó que ya se vivió una experiencia
de unión de la izquierda en unas elecciones con Joaquín Almunia al frente del PSOE y que fue un fracaso total.

Los colaboradores desviaron la atención hacia la salud de la izquierda en general y de la socialdemocracia en particular. Rupérez hizo hincapié en que “aparte del asunto de las elecciones, que es inmediato, nos tenemos que preocupar de cómo queda o va a quedar la izquierda después de la experiencia de Zapatero”. Y echó su mirada hacia los “enfrentamientos importantes dentro del seno del PSOE por el tema de la rivalidad” y hacia la relación de los socialistas con IU. “Es sintomático y preocupante para cualquiera que tenga sensibilidad de izquierdas”, dictó pensando en lo que ha sucedido recientemente en Extremadura, cuyo presidente autonómico es José Antonio Monago, del PP, con la abstención de IU en su investidura.

A esto, Sopena notificó que “la situación nunca ha sido tan mala ni para el PSOE ni para IU ni para el Partido Comunista”. “Lo de Extremadura, sin quererlo, ha vuelto a la política de Julio Anguita y a las dos orillas”, matizó. Para él, “la situación de la izquierda en toda Europa es preocupante. Si en las elecciones ganase el PSOE, sería la excepción que confirma la regla”.

Después, el director de El Plural dibujó el panorama actual. “Hay dos cosas importantes:
un neoliberalismo a tope y un ‘al inmigrante, ni agua’. Eso lo estamos viendo ahora en Badalona, la tercera ciudad más importante de Cataluña. Es un feudo tipo Jean-Marie Le Pen [del alcalde Xavier García Albiol], que actúa bajo las siglas del PP y con la bendición de la jefa del PP en Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, y de Rajoy”. Al parecer de Sopena, “si se adelantan las elecciones generales después de todas las veces que las han pedido en el PP, Rajoy dirá que ‘hemos ganado hasta en eso. Queríamos unas elecciones y ustedes han tenido que darlas”.

“La izquierda, sobre todo el movimiento socialdemócrata, lo está pasando bastante mal. Esto de la socialdemocracia es posible que deje de ser un movimiento político con amplio respaldo popular, como ha sido en el siglo XX, para ser simplemente una cultura política, como existe la cultura política
liberal. Se corre el peligro de que la palabra socialdemocracia pueda significar cualquier cosa. La socialdemocracia tiene que recuperar algunas señas de identidad. Ha perdido sus señas de aproximación sobre todo al segmento más débil de la población”, anotó Rodríguez.

Por otra parte, Rodríguez resaltó que se han perdido desde que se inició la crisis 2.500.000 de empleos y que el 60% de ellos provenía de la construcción. “¿Qué tiene que ver la caída del empleo en la construcción con la rigidez del mercado de trabajo? Cuando observamos que el discurso de un partido socialdemócrata coge aires neoliberales y que en algunos aspectos se aleja tanto de la socialdemocracia, algunos entendemos que no se trata de ganar sino de centrarse. Cuando los partidos socialdemócratas mantienen sus señas de identidad, parece que se mantienen mejor. La socialdemocracia está en crisis porque no se ha diferenciado bien de los conservadores y estamos viviendo un resurgir del populismo tipo Tea Party”, desarrolló.

José Mariano Benitez de Lugo, por Fernando Moreno
José Mariano Benítez de Lugo: “En el ‘debe’ de Zapatero está haber eliminado el Impuesto de Patrimonio. Fue una locura”

Berzosa completó que hay una crisis de la izquierda global muy fuerte debido a que “la socialdemocracia se ha dejado llevar por los cantos de sirena del neoliberalismo. A veces, la socialdemocracia absorbe tanto la ideología contraria que acaba asumiendo sus valores. Una cosa es que tengas que tomar medidas por emergencia, por la coyuntura económica, y otra cosa es que te lo creas. Zapatero tendría que haber dicho que le han obligado a adoptar los ajustes, que no podemos ir en solitario y que los mercados son más fuertes que nosotros. La sociedad española lo ha entendido como una traición. Uno de los problemas que ha habido es que no se ha sabido gestionar, ni comunicar, en la crisis”.

Sobre el análisis del estado de la socialdemocracia, Carrillo diagnosticó que “ha llegado al final de un ciclo, en este país y en Europa”; que “es un partido liberal, si acaso comparable con lo que fue un partido liberal de otras épocas, pero de socialdemócrata no tiene nada”; y que “el comunismo no tiene nada que hacer en España”. El exdirigente comunista retomó por un momento el discurso de Rubalcaba. “Ha hecho un discurso que tiene en cuenta preocupaciones de la izquierda. Sin embargo, hoy no hay un discurso socialdemócrata del que se pueda hablar”, asestó.

Algo de lo que se trató brevemente en la reunión entre nuestros colaboradores fue del sistema autonómico. Sopena alertó de “las correcciones que hará desde el Gobierno el PP si ahora salen presidentes de comunidades autónomas del PP ciscándose en las comunidades autónomas. Y eso que Rajoy todavía no gobierna”. El periodista se extendió. “Imaginemos la que van a montar cuando
posean el poder central si hacen esto los propios líderes del PP, que además tienen responsabilidades de presidir ejecutivos regionales. Conseguirán la secesión del País Vasco o de Cataluña”. Rupérez argumentó que “un buen sistema autonómico tiene que ser plenamente compatible con un Estado
fuerte”.

Sobre esto, Carrillo corroboró que “o buscamos en la estructura del Estado español un puesto cómodo para Cataluña y Euskadi o en esos países el movimiento independentista va a convertirse en algo mayoritario”. Certificó que “ya hoy el Estado español no puede obligarles por la fuerza a ser parte de él” y que “España quedaría como un Estado menos importante si se separan Euskadi y Cataluña”. Por ende, “hay que hacer un esfuerzo desde Madrid para entenderse en el tipo de relaciones, en el encaje de estos con el Estado. El problema es que en este territorio que es España hay por lo menos dos nacionalidades claras que en esta expansión de la democracia quieren ejercer el derecho de autodeterminación. O se actúa inteligentemente o se perderán”. Del mismo modo, “el Estado es una cosa necesaria frente a los poderes financieros y los mercados, que cada vez quieren menos Estado y que darían a empresas privadas las funciones que hoy ejerce el Estado”.

Julio Rodríguez, por Fernando Moreno
Julio Rodríguez: “Cumplir la legislatura apoyado en PNV y CiU con concesiones importantes me preocupa”

EL SIGLO encauzó el debate hacia el movimiento 15-M, el de los indignados. ¿Tendrá
alguna influencia en la actualidad política y en el resultado de las elecciones? Aquí hubo más unanimidad entre las firmas de la revista. Rupérez selló que “ha tenido efectos refrescantes y positivos para el panorama político y social. El espectáculo de la Puerta del Sol ha ilustrado mucho a los políticos actuales y particularmente a Rubalcaba”.

Sopena puntualizó que “era necesario el 15-M en este momento”. Contradijo a dicho movimiento que “no todos los políticos son lo mismo. No es lo mismo la derecha del PP que la izquierda del PSOE. La terapia [pacífica] que han puesto Rubalcaba y Zapatero [ante los indignados] es una terapia que no hubiera puesto la derecha con el grito de ‘a por ellos’. No es igual un 15-M con un Gobierno permisivo que la que se hubiera liado con un Ejecutivo de ‘aquí no pasarán”. El resto de colaboradores estuvieron de acuerdo totalmente con esto y alabaron la paciencia con la que manejó la situación Rubalcaba, en contraste con lo que hizo en la plaza Catalunya de Barcelona el conseller
de Interior catalán, Felip Puig, quien mandó desalojar el 27 de mayo, iniciativa que desembocó en duros enfrentamientos entre policía e indignados y en el intento de bloqueo del Parlament.

A Berzosa, el 15-M le pareció un “movimiento muy importante, interesante y necesario”. “¡Llevábamos mucho tiempo diciendo que cómo era posible que nuestros jóvenes no hicieran nada! Entre otros, habíamos visto quejándose a los griegos, a los portugueses, a los británicos y a los franceses”, exclamó. A continuación, desgranó la situación de la juventud. “El desempleo juvenil es tremendo, alarmante. Los jóvenes universitarios se colocan; tras carrera, masters, idiomas, etcétera; con subempleos. No sufren problemas porque tienen a la familia como
colchón, pero no se les deja tener un desarrollo propio, ni de vivienda ni de autonomía personal”.

“Han dicho cosas muy interesantes como lo de que la izquierda no sólo tiene que cambiar el discurso teórico sino los comportamientos de partido y de actitudes. La izquierda tiene que ser inflexible frente a la corrupción y a la inmoralidad. En los partidos hay mucha gente liberada, apalancada, que no quiere perder su puesto. Esto [el 15-M] es un aire fresco. La prueba está en que las encuestas son muy favorables a este movimiento. La gente lo ve como una necesidad de regeneración democrática”, sostuvo el catedrático.

Un punto negativo que localizó Berzosa del 15-M es el “fuera sindicatos”. “No se pueden sustituir por asambleas en la calle. Quizá hay que cambiarlos”, espetó. En su intervención, el exrector atestiguó que la derecha vio a los indignados al principio con buenos ojos, con un “a ver si se abstienen y ganamos”. Después, empezó a ir en contra de ellos en cuanto comprobó que era un elemento que se podía volver en su contra en el 22-M y que le recordaba a las reacciones que hubo tras el fatídico 11-M y lo que sucedió en 2004 en la sede del PP, en la madrileña calle Génova. “Yo a esto lo cuidaría. La Complutense contribuye decisivamente a la Puerta del Sol”.

Carlos Berzosa, por Santiago Carrillo
Carlos Berzosa: “Rubalcaba ha hecho un guiño a la izquierda, aunque realmente ha sido muy conservador”

Tanto Berzosa como Sopena ensalzaron el que los indignados se hayan querido reunir y que aplaudan a Carrillo. La conclusión al respecto del catedrático es que “los jóvenes no encuentran referentes salvo en los nonagenarios”. Otros mayores a los que han respetado y loado los indignados son José Luis Sampedro y el francés Stéphane Hessel, autor de ¡Indignaos! (Destino).

Los adjetivos que empleó Rodríguez sobre el 15-M fueron “positivo”, “heterogéneo” y “diverso”. “Es también ambiguo en algunos aspectos, pero pone encima de la mesa temas para la regeneración democrática y para un modelo económico y social diferente”, contó. Dicho esto y que “a las instituciones todo el respecto del mundo”, “hay que pedir a las instituciones que funcionen
un poquito mejor”. Sobre los créditos hipotecarios, el economista mencionó que “existen normas de defensa del consumidor”, que cuando alguien pierde una casa, ya no se le debería tocar más. “Es injusto el que encima tengas que seguir debiendo dinero. No es que te quiten la casa, es que te quedas hipotecado de por vida. Conviene que el establishment baje [a la realidad] de vez en cuando”, formuló. De hecho, se congratuló de que el Gobierno haya aprobado mediante el Real Decreto-ley 8/2011 una serie de acciones de apoyo a los deudores hipotecarios.

Por su parte, Rupérez, calificó el 15-M de “positivo” y “refrescante”. Opinó que puede tener efectos negativos en contra del sistema en vigor de democracia y se interrogó sobre, gane el PP o el PSOE, con qué calle se van a encontrar. Es decir, si el futuro Gobierno tendrá conflictividad social o no. Carrillo profundizó en esto. “Me parece que el 15-M no está acabado, tiene por delante mucho recorrido. A medida que empeoren las cosas, la gente va a salir a la calle. Un movimiento así surge cuando fallan las instituciones democráticas y la sociedad no tiene otro terreno diferente a la calle para defenderse. Este movimiento es de gente inexperta políticamente, pero de gente que está aprendiendo muy rápidamente. Se ha caracterizado por ser apartidista”, describió.

Su impresión es que si vence en las elecciones el PP este movimiento “puede ser aún más necesario. Ellos incluso podrían ser un factor de aminoramiento de crispación que tiene la política española. Más allá, puede favorecer la plasmación de una fuerza de izquierda moderna y puede contribuir a una derecha más democrática y más laica de la que tenemos”. Sopena discrepó en lo de la crispación. A su entender, es difícil que se rebaje la crispación, ya que “el lenguaje de la derecha, tal y como dice Carrillo, es el mismo que el que tenía en el 36, lo que pasa es que ahora no está el ejército [removido] ni se viven aquellas circunstancias”.

A la hora de las conclusiones, Berzosa no dio todo por perdido, a pesar de ver “oscuro” el panorama económico. “Rubalcaba puede hacer cosas. La sociología española indica que casi todos los ciudadanos se sitúan en el centro izquierda. Todavía hay algo para que pueda ilusionar a la gente para que vote al PSOE”, detalló. También creyó que “el PSOE, como todos los partidos de izquierdas, tiene que pasar una regeneración democrática y de política diferente en formas, en modos y en fondo”. De la misma manera, evidenció que “IU ha sido un fracaso. Su tragedia es que no recoge los votos de los desencantados del PSOE. La izquierda está sin coordenadas, sin programas”.

Berzosa terminó su participación, al igual que en otras ocasiones, citando a Antonio Gramsci, “pesimista en la inteligencia y optimista en la voluntad”. “El optimismo me lo ha dado el movimiento 15-M. Quizá sirva de freno a la crispación que existe y que es regada por la caverna mediática. Vamos a tener un otoño caliente”, vaticinó.

Para Rodríguez, “las previsiones son pesimistas”. Dependerá bastante de si la eurozona es capaz de superar el bache. Tenemos una moneda muy fuerte y con ella es muy difícil competir. Alemania, por una parte, quiere al euro, puesto que le ha traído ventajas. Ha acabado con esos problemas de devaluaciones competitivas que le quitaban mercado. “Es tan mercantilista en el fondo como China, pero no quiere movimientos federales o confederales para compensar. En una economía crecientemente globalizada, con los chinos y los alemanes. Vamos a ver cómo somos capaces de competir y a qué actividades nos vamos a dedicar”. Por eso, Rodríguez defendió una economía
más diversificada.

Igualmente, predijo que “pueden agravarse las tensiones sociales. En otoño habrá un reverdecimiento del fenómeno 15-M”. A Rodríguez le da “miedo” un resultado muy favorable al PP porque “dentro de esta derecha hay cosas como las que sufrimos en Madrid” con el Gobierno regional de Esperanza Aguirre. Se percibió un cierto pesimismo en lo económico y en lo social. “Todavía estoy en la batalla Rubalcaba, espero que lime el programa y que salvemos los muebles”, exhaló.

“No todos somos iguales. Hay una serie de gentes que son profesionales del insulto”, insistió Sopena. “Ahora lo que tenemos delante son las generales. No nos jugamos los muebles. Se perdieron en el 22-M. Si miramos para atrás, no nos encontraremos unos resultados electorales peores que estos. El PP tiene prácticamente controlado todo el territorio con gobiernos autonómicos y ayuntamientos importantísimos. Es un territorio ocupado. Si además les das el Ejecutivo central, no queda nada. Yo me alegraré muchísimo si Rubalcaba gana el partido”, finalizó.

“No comparto vuestras notas de pesimismo sobre el porvenir económico y político de este país”, discrepó Rupérez. “Los beneficios del 15-M son inauditos, innegables y positivos. Espero que no conduzca a una crítica destructiva, sino constructiva, del sistema democrático. Espero que contribuya a regenerarlo y a moralizarlo”, reveló. “Estamos al final de un ciclo. Cualquier cambio es necesario.
No todo está perdido ni mucho menos. Del 22-M, espero que salga una autocrítica importante y una reconstrucción de la izquierda”, acabó.

El último en hablar fue Carrillo. “A medio plazo, soy más bien pesimista. Veo que va a ganar la derecha”, confesó. “El 15-M puede ser positivo, porque puede contribuir a mantener en la calle la presión popular para contrarrestar iniciativas del poder que pueden ser peligrosas. La gente joven
que está inmersa en el 15-M no tiene la historia que tienen las generaciones mayores. Ve a Franco como un episodio negativo del pasado, pero no está obsesionada por el franquismo. Cuenta, al mismo
tiempo, con una posición progresista, sin pronunciarse por uno u otro partido. Incluso, sin saber si este movimiento se transformará en un partido. Son fundamentalmente progresistas y de izquierdas. Evidentemente, la causa de la crispación es el peso del pasado en la política actual”, especificó.
“A largo plazo, soy optimista. La existencia de este movimiento puede permitirnos levantar cabeza y volver a ganar a la derecha”, remató.

Restaurante La Gamella
El último debate de ‘Las sobremesas de EL SIGLO’ se celebró en La Gamella (Alfonso XII, 4. Madrid). El restaurante, fundado por el artista norteamericano y cocinero Richard Stephens en 1988, se caracteriza por su cocina de fusión ibero-anglosajona. Fernando Legido es desde 2005 su chef y también socio.

FUENTE: El Siglo, publicado el 18 de julio de 2011

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