Periodista-Politólogo
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EUROPA SE PREPARA PARA UN CAMBIO DE RUMBO

La Cumbre de la UE de este miércoles busca compaginar crecimiento y ajuste

La “Cumbre sobre crecimiento” de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) prevista para el 28 y 29 de junio tendrá una antesala informal esta semana debido a la complicada situación que provoca la crisis europea. En ella, la balanza de poderes se reequilibrará por el cambio de Gobierno en Francia. Más allá de la austeridad a ultranza como principal arma, se buscarán vías para impulsar el
crecimiento. Las situaciones económicas de España y de Grecia, cuya salida de la Eurozona no es irreal, serán temas de los que se tratarán en Bruselas.

Por Luis Marchal

Los líderes de la Unión han presionado para cambiar la agenda, para ir preparando medidas que promuevan el crecimiento y el empleo en la UE. La Cumbre informal en Bruselas de este miércoles, 23 de mayo, tendrá lugar cinco días después de una reunión del G-8 en Camp David y dos días después del final de una Cumbre de la OTAN en Washington.

La presencia el miércoles del nuevo presidente francés, Francois Hollande, que acaba de sustituir en el cargo a Nicolas Sarkozy y sobre el que recae la ‘responsabilidad’ de salvar a Europa, podría impregnar a esta breve Cumbre europea de un carácter diferente a lo que se ha visto en los últimos tiempos, gracias a que el galo aboga por una unidad de acción de la socialdemocracia continental.

Hollande ha asumido su nuevo trabajo con promesas de unión y cambio en Europa -ante la presencia de una fuerte lluvia en París, lo que favoreció el que la prensa escribiera sobre su investidura con un rotundo “llueve sobre mojado”-. En ese sentido, el nuevo mandatario presiona a favor de un pacto presupuestario por el crecimiento en Europa. El objetivo es buscar un camino para lograr una consolidación económica, impulsar el crecimiento, quizá más allá de los recortes sin límites y de la austeridad a ultranza a los que se han resignado -no todos- los ciudadanos europeos. El cambio de receta sería estimular la economía en lugar de estrangularla con ajustes, que “la austeridad deje de ser una condena”.

De la cocina de la Cumbre podría salir el aumento del capital del Banco Europeo de Inversiones (BEI) en, al menos, 10.000 millones de euros para ayudar a la financiación de las empresas. Igualmente, estaría encima de la mesa la creación de una tasa a las transacciones financieras y fomentar un mejor uso de los fondos estructurales no gastados. Entre las propuestas de Hollande, los eurobonos, emisiones comunes de deuda, una opción que descarta la canciller alemana Angela Merkel y que ha sido avalada por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

A juicio del presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, “un incremento de 10.000 millones en su capital permitiría al BEI aumentar sus préstamos en 60.000 millones en los próximos tres años, y movilizar inversiones de hasta 180.000 millones de euros”.

Merkel, amenazada por la ‘enfermedad’ de la soledad europea, a pesar de compartir ideología conservadora y neoliberal con la mayoría del resto de gobiernos, y por un posible batacazo electoral en las elecciones alemanas de 2013, aún cuenta con el apoyo de Barroso -cada vez más frágil- y con el de Van Rompuy en su idea de llevar a cabo reformas estructurales, y en lo de que no se pueden reactivar las economías con más endeudamiento. Son posiciones cada vez más solitarias, ya que aumentan con fuerza las voces que gritan contra la política de ajustes brutales. “Tenemos que aumentar la inversión”, ha sentenciado Barroso al respecto. Después, ha matizado que, “para recuperar el crecimiento y restaurar la confianza, necesitamos consolidación fiscal, reformas estructurales e inversiones específicas”.

La clave entonces está en el “específicas”. “En el corazón de la respuesta” europea a la crisis se ha encontrado, de acuerdo con las palabras de Barroso recogidas por Efe, una doble vía centrada en “estabilidad y crecimiento”, mediante la cual se debe restaurar la sostenibilidad de las finanzas públicas, pero también “crear las condiciones para lograr crecimiento y crear empleos”.

Merkel, en su reunión con Hollande -nada más ser éste investido presidente se marchó a Berlín- lanzó guiños al nuevo hombre todopoderoso de Francia. “Somos conscientes de la responsabilidad que tenemos Francia y Alemania para un buen desarrollo en Europa, y creo que con este espíritu encontraremos soluciones para cada problema”, declaró ella. Parece así que Alemania sólo quiere compartir protagonismo con Francia y no con el resto de países europeos. Para la canciller, el crecimiento es “un concepto general” que puede referirse a distintos tipos de medidas, mientras que Hollande opta por revisar el pacto fiscal que firmaron 25 estados de la UE, comprometiéndose a inscribir en las legislaciones nacionales el principio del equilibrio presupuestario, para flexibilizarlo. Actualmente, se obligaría a sancionar con multas de hasta el 0,2 por ciento del PIB -2.000 millones de euros en el caso de España- a los países que no hayan tomado medidas de forma eficaz para situar su déficit por debajo del 3 por ciento.

¿Ruptura de la unión monetaria? Por otra parte, la semana pasada, el primer ministro británico, David Cameron, apretaba uno de los botones de alarma al considerar que la Zona Euro debe recuperarse o prepararse para la posibilidad de que se produzca una ruptura de la unión monetaria. La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, ha planteado abiertamente una posible salida de Grecia del bloque de la Eurozona. Dijo en la televisión France 24 que, “si el país incumple sus compromisos presupuestarios, es necesario hacer revisiones apropiadas, y esto significa financiación adicional y más tiempo o mecanismos de salida, que supondrían una salida ordenada en este caso”.

Precisamente, inevitables serán las miradas a la olla a presión de Grecia, país incapaz de formar Gobierno tras sus últimas elecciones, el 6 de mayo. La inestabilidad política en Grecia es el principal elemento en estos momentos de incertidumbre. En Bruselas se estudiarán las consecuencias de su posible salida de la moneda única. Barroso defendió el jueves pasado en Naciones Unidas -sin mencionar a Grecia- la vigencia del euro, al que definió como “mucho más que una construcción monetaria”. El nuevo eje Merkel-Hollande ya ha evidenciado que apoya el mantenimiento en la Eurozona de Grecia. Internamente, los nuevos comicios griegos, que se celebrarán el próximo 17 de junio, se convertirán en un plebiscito sobre su permanencia en el euro.

También serán inevitables las miradas a la salud económica de España. En el primer trimestre de 2012, el PIB de España ha tenido una caída trimestral del 0,3 por ciento. Recientemente, el ministro Cristóbal Montoro se vio obligado a recalcar que el corralito en nuestro país es “técnicamente” imposible. El otro elemento económico del Gobierno de Mariano Rajoy, Luis de Guindos, por el contrario, pidió auxilio a Europa la semana pasada. Reconoció públicamente -en plena entrada de la reunión de ministros de Economía de la Eurozona consagrada a Grecia y España- que nuestro país ha hecho “todo lo que estaba en su mano” para estabilizar la economía, con ajustes presupuestarios y reformas en el mercado de trabajo y el sector financiero, y reclamó por ello a la eurozona “cooperación” para hacer frente a la crisis. Nuestra prima de riesgo ya roza peligrosamente los 500 puntos y España tiene el desgraciado ‘honor’ de encabezar el ranking del número de desempleados de la UE -más de 5,6 millones de trabajadores en paro del total de 25 millones de personas sin trabajo en la UE.

El Gobierno tecnócrata de Italia, que partía de una posición similar a la española, se ha mostrado más discreto que el español, lo que ha favorecido su imagen ante los mandamases europeos.

El cambio de rumbo de Hollande, si se flexibiliza la política presupuestaria de la UE, podría suponer una brizna de aire nuevo para las cuentas españolas y para las de los demás países de la UE. Barroso ya ha anunciado que aplicará el Pacto de Estabilidad “de forma inteligente” cuando presente una semana después de esta breve Cumbre informal, el 30 de mayo, sus recomendaciones a los países con déficit excesivo, como España, con el fin de “crear condiciones para el crecimiento”. El conocido como ‘Merkozy’, todo un símbolo de la austeridad que ha marcado la política europea de los últimos meses, podría ya ser un fantasma en Bruselas este miércoles. Europa se prepara para un cambio de rumbo.

FUENTE: El Siglo, publicado el 21 de mayo de 2012

“AL PP LE PREGUNTARÍA: ¿CÓMO HAN MENTIDO EN TAN POCO TIEMPO?”
Miguel Ángel Revilla, expresidente de Cantabria

Licenciado en Ciencias Económicas y profesor de universidad, Miguel Ángel Revilla fue presidente de Cantabria entre 2003 y 2011. El secretario general del Partido Regionalista de Cantabria (PRC), que fue también en el pasado director de banco, ha pactado gobiernos regionales con PP y con PSOE durante 16 años. Ha sido noticia por ir en taxi y por llevar anchoas. Ahora, siendo diputado autonómico, ha publicado un libro, Nadie es más que nadie (Espasa), en el que cuenta, con su peculiar forma de narrar experiencias, episodios de su vida personal y política.

Miguel Ángel Revilla, por Fernando Moreno
(FOTO: Fernando Moreno)

Por Luis Marchal

—No está muy contento con los Presupuestos Generales del Estado (PGE) presentados por el Gobierno. Ha dicho que son “el mayor palo que le han metido a Cantabria” desde que usted está en política.
—Son un paso atrás. Retrotraen a Cantabria a 14 años atrás. La inversión del Estado en Cantabria en el PGE de 2010 fue de 568 euros per cápita. La de este año es de 203 [123 menos que la media nacional, que está en 362]. Decir esto es suficiente.

—¿Es peor que José Blanco, exministro de Fomento, al que califica en Nadie es más que nadie como uno de los personajes que más daño ha hecho a Cantabria, paralizase el AVE a Santander?
—No me resigno a que la crisis eche para atrás una obra que van a tener todos. No puedo aceptar que mi tierra, que está en el epicentro del Norte, se quede sin este medio, que es el futuro de Europa en el transporte. Con los PGE de 2012, no hay nada. Ésta es una política que ponen Alemania y Francia y Rajoy, por la pinta que tiene, está al servicio y se cuadra firme ante estos dos países. Y no digamos Luis de Guindos, ministro de Economía, que va cuchicheándoles que “soy un
alumno aventajado, que voy a hacer lo que me digáis. ¿Qué me pedís?, que yo además hago más”. Así no se sale de ésta. No hay ni una idea de modelo de desarrollo para España. A ver, ¿dónde van a llevar ustedes [por el Gobierno] a este país aparte de tijera en mano cortando y recortando todo? ¿Dónde está el futuro de España? ¿En la construcción? En cuatro años no hay quien venda un piso.
¿En el turismo? Más de lo del año pasado, ya no. ¿Dónde está nuestro nicho?

—En su libro, usted habla de las energías renovables.
—¿Cómo es que se cargan el tema de las energías renovables, que son el futuro? Hace poco, Barack Obama ‘culpó’ al tirón de las energías renovables del crecimiento en los últimos meses de la economía americana. Esto me ha hecho ilusión porque yo lo llevo diciendo desde hace dos o tres años. Alrededor de todo eso viene una industria. Requiere una creación de puestos de trabajo
impresionante. No oigo a Rajoy decir por dónde quiere encauzar el futuro de España. ¿Por la investigación y el desarrollo? ¿Con el hachazo que le ha metido en los PGE? Con tijera, no se sale. El motor de la economía es la capacidad de demanda. Si no hay capacidad de demanda, no hay producción. Si no hay producción, no hay empleo, no hay desarrollo. Si sólo aprietas el cinturón, hay
un momento en el que te cargas la cintura.

—Usted, que es tan amante de Cantabria, ¿sería capaz de poner un Eurovegas en Cantabria?
—No es el modelo. A lo mejor, en esta coyuntura, es una cosa más. Más o menos, lo presentan como la salvación de España. La salvación de España está en la investigación, en el desarrollo y en la apuesta por una economía sostenible. Esto es faranduleo. Que nos especialicemos en que los nórdicos vengan a hacer el ‘macrobotellón’, en que, como he leído hace poco, España sea el paraíso de la prostitución de Europa y que ahora vaya a ser el paraíso del juego… No me gustaría que ésa fuera la imagen de un país con la tradición y la historia que tiene el nuestro. Odio el juego, no apuesto ni a las quinielas. La quiniela es el trabajo. Hay que volver a recuperar el sentido del trabajo. Creo que mi libro puede servir a mucha gente para que vea que todo es posible. Que se fijen dónde he llegado yo sin ser ‘hijo de papá’ ni del PSOE ni del PP. ¡He sido presidente!

—Ni del PSOE ni del PP y ha pactado gobiernos regionales con ambos.
—Y sin traicionar ninguna de mis convicciones. No he tenido que bajarme los pantalones. Por lo menos, no hasta el suelo. Un poco, sí.

—¿Cuál ha sido el límite?
—No me los bajé, que rompí con el PP,con lo de la guerra de Irak. Yo soy el tío que culpa a la guerra de Irak del origen de la crisis mundial. Un actor fundamental para ella fue una persona que sale muy mal parada en mi libro: José María Aznar. Es el tercer hombre del trío de las Azores. Fue imprescindible para que se justificara un atropello. Si no entra Aznar, ingleses y americanos no se habrían atrevido a meterle mano a eso. Necesitaban un tonto útil.

—Precisamente, en su libro también asevera lo de que hay que recuperar el espíritu de esfuerzo que se ha perdido. ¿Considera que el Gobierno de Rajoy lo conseguirá?
—Lo siento pero es que ahora en éstos no veo más que a unos alumnos de la [Angela] Merkel, dispuestos, igual, a contentarla a cambio de que entremos en la inanición. Es como cuando llevas a uno al hospital y le das tanto antibiótico que te pasas. Si viera a De Guindos, le preguntaría cómo va a generar empleo si reduce drásticamente la capacidad de consumo. Sobre todo, ¿cómo han
mentido en tan poco tiempo? Es muy duro asumir todo eso. Me estoy refiriendo a los impuestos, que ha sido el caballo de batalla de la derecha. En una situación de éstas, si se reducen los ingresos, y hay que mantener un Estado del Bienestar, los impuestos hay que subirlos. Otra cosa es a quién se los subes. Yo les recomendaría darse una vuelta por Palma de Mallorca y por Puerto Banús (Marbella). Coger allí unos prismáticos y contar los 12.000 yates que pasan de los 6.000
euros cada uno.

—Muchos de sus dueños no tributan en España.
—Hay unos cuántos que son de aquí. No se puede decir que la clave está en bajar impuestos y pegar un ‘subidón’ como el que se les ha metido ahora, que lo sufrimos todos los que tenemos una nómina. Encima, es terrible tener que admitir que se pase de delincuente a honorable pagando un diez por ciento por una vez, cuando el honrado, que tiene nómina, paga el 30 todos los meses
[por la anunciada amnistía fiscal].

—Se ha demostrado que las anteriores amnistías fiscales no produjeron los frutos que se esperaban.
—Te deja helado y a la gente le causa desmoralización. Lo peor que le está pasando a España es que la crisis económica se encuentra con una clase política desprestigiada. Según el CIS, es el tercer estamento peor valorado. Una de las cosas que está pidiendo este país a gritos es ejemplaridad.

—Por cierto, usted que mantiene una buena relación con el rey, ¿podría dar una valoración
del caso Undargarin?
—Si todo lo que se dice es cierto, aquí hay que dar un castigo ejemplar. Ejemplar, porque
sino la gente se va a sublevar. En Nadie es más que nadie admito que yo robaría si necesitara dar de comer a mis hijos y no tuviese comida. Pero, el que tiene todo y todavía quiere más… hay que ir a por él. No veo en las cárceles a gente que sabemos que han robado miles de millones. Al que roba se le nota. Jaume Matas cayó, que tendría que ya estar dentro de la cárcel, porque cantaba que tuviera un palacete con una nómina. Undargarin, otro palacete. Canta un poco, ¿no?

—Ahora que habla de la Justicia, ¿qué piensa de las tasas judiciales de Alberto Ruiz-Gallardón?
—Gallardón para mí es una sorpresa. Le tenía como un hombre de centro y me está pareciendo en las decisiones un radical de derechas. Quizá, está haciendo oposiciones para la sustitución de Rajoy y méritos para ganarse a los más recalcitrantes del PP.

—Usted defiende un sistema autonómico descentralizado. ¿Qué dice a los que con pretexto de la crisis económica y del despilfarro autonómico abogan por cargarse las comunidades autónomas?
—Quieren volver al centralismo, a la idea franquista de los delegados del Gobierno, a ser posible, gobernadores. Se ha demostrado que el acercamiento de la solución de los problemas a los ciudadanos es positiva. Otra cosa es que se haga bien o mal. Alemania está descentralizada y es una primera potencia. EE UU también es un sistema federal y funciona. Lo que no tiene sentido es lo
que ha pasado aquí. Se ha dejado barra libre para que la gente se endeude hasta las cejas y nos encontramos con autonomías o ayuntamientos que deben el presupuesto de 20 años. Pero las autonomías han traído a España los mejores años de su historia.

—¿En qué sentido?
—En el del nivel de vida. ¿Qué era España en los años 80 y qué es ahora? Carreteras, Sanidad, escuelas, bienestar. ¿Qué era Cantabria en 1981? Una región que estaba en el 70 por ciento de la renta media de Europa y hoy, según Eurostat, está en el 103,2. Eso lo ha traído la autonomía.

FUENTE: El Siglo, publicado el 16 de abril de 2012.

MILES DE PERSONAS SE MANIFIESTAN EN CONTRA DE LO QUE DENOMINAN LA “CULTURA DE LA MUERTE”

Benigno Blanco, presidente del Foro de la Familia, se vuelca en elogios a Gallardón por sus declaraciones contra el aborto

TEXTO Y FOTOS: LUIS MARCHAL | 24/marzo/2012

Este sábado por la tarde, la música de Nena Daconte y del grupo Beat, Beat Yeah ha servido a más de 400 asociaciones, unidas bajo la Plataforma ‘Sí a la Vida’, para reivindicar en la madrileña Plaza de Sol la abolición del aborto. Según la organización, 20.000 personas -cifra quizá algo abultada a pesar de haber llenado la plaza- se han manifestado de una forma festiva en contra de la “cultura de la muerte”. Irene Villa, víctima de ETA, y embarazada de cinco meses, se ha convertido en la protagonista de esta gala-concentración al ser una de las personas que han subido al escenario a dar su testimonio.

Villa, que ha acudido a la concentración acompañada de su madre, María Jesús González, y de su marido, Juan Pablo Lauro, ha hablado de su embarazo y ha hecho hincapié en que está “encantada con la barriga y estrenando piernas” -este sábado ha estrenado prótesis nuevas-. Además, ha expresado a los presentes que “la dignidad no te la puede quitar nadie”.

Irene Villa, en el centro, por Luis Marchal
Irene Villa (c), junto a los presentadores del acto

“Sería mejor que estuviera en paz eterna”
A renglón seguido, Villa ha rememorado que cuando sufrió el atentado, en 1991, y los médicos dieron a su padre un terrible diagnóstico, éste pensó que “sería mejor que estuviera en paz eterna”. Según su testimonio, ahora ambos celebran que ella no muriera. Por eso, ha afirmado rotundamente que “ni siquiera tu padre o tu madre te pueden quitar tu derecho a la vida”.

Un manifiesto en contra del aborto
Diferentes personas han defendido como ella el derecho a la vida desde el escenario, en un evento conducido por Alejandra Prat y Miguel Ángel Tobías. Ellos han leído un manifiesto que reivindica la abolición del aborto y “leyes y políticas publicas que se comprometan con la defensa de la vida y rompan decididamente con la cultura de la muerte”, que “se ha ido imponiendo en España en las últimas décadas”. Tobías ha aclarado que la plataforma organizadora del acto “es aconfesional y apolítica”. Sin embargo, ha pronunciado que “la vida es algo sagrado” y ha admitido que él es católico. Cuando ha citado a “María Antonia” -por la periodista María Antonia Iglesias, a quien se sitúa en el ala de izquierdas-, la gente le ha aplaudido en clara crítica hacia ella.

Gallardón va en la “buena dirección”
El presidente del Foro de la Familia, Benigno Blanco, ha subrayado a elplural.com que esta iniciativa “no es una concentración antiabortista, sino un Sí a la vida”. Preguntado sobre las últimas declaraciones del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, sobre la ley del aborto; Blanco -quien fue secretario de Estado con José María Aznar- ha respondido que le gusta bastante lo que el político del PP dice sobre el aborto y el derecho a la vida. “Pone con valentía el acento en la maternidad. Va por el buen camino. Me da satisfacción que Gallardón hable de proteger la vida humana y la mujer embarazada”, ha declarado. Del mismo modo, ha asegurado que su ideal “es una sociedad en la que no haya aborto” y que “la Ley de Bibiana Aído [del Aborto] es un pasado [por su previsible derogación en otoño] con un triste presente”.

Benigno Blanco, por Luis Marchal
Benigno Blanco, presidente del Foro de la Familia

El aborto, “peor que la esclavitud”
Por su parte, Fernando Larrain, director de SOS Familia, ha mostrado su esperanza en que “se cambie la actual cultura de la muerte” y que “el aborto sea abolido igual que la esclavitud”. elplural.com le ha preguntado que si pone en la misma balanza el aborto y la esclavitud y él ha argumentado que, en estos momentos, “el aborto es peor que la esclavitud”, aunque ha matizado que en el siglo XXI “no podemos pensar en esclavitud en términos de muerte”.

Sin juzgar a nadie
La madre de Irene Villa ha expuesto, en declaraciones a elplural.com, que ella no va en contra de nadie, ni del aborto. “Digo que sí a la vida, sin juzgar a nadie. Eso sí, creo que lo que está dentro de mi hija es un ser humano”, ha opinado González. Igualmente, ha aseverado que “hay que quitar eso de que a los 16 años se pueda abortar sin el consentimiento de la madre”. A su juicio, es una “contradicción”, por ejemplo, con que haya que pedir permiso paterno para que le dispensen a un menor diabético insulina. “Estoy a favor de dar ayuda a las mujeres embarazadas que no las tengan”, ha concluido. Ángeles Pedraza, presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), ha notificado que ella ha “descubierto lo que es que te quiten la vida” y ha creído que “es bueno decir sí a la vida”.

Ángeles Pedraza, por Luis Marchal
Ángeles Pedraza, presidenta de la AVT

Pidiendo dinero
Familias, mujeres embarazadas, jóvenes, ancianos y religiosos han acudido a la llamada de ‘Sí a la Vida’. Se han entregado globos azules de La Razón y pancartas con girasoles para que “florezca” la vida de ABC. Ha habido pocos carteles manuscritos. Uno de ellos ha tenido el lema: “El aborto no es un derecho. Es un delito. La vida sí que es un derecho”. Como en otras ocasiones, voluntarios con huchas han recaudado dinero para sufragar los gastos de la concentración y han entregado papeles en los que se informa de otras vías, como los SMS o las transferencias bancarias, para “seguir colaborando a lo largo del año”. Se ha vendido pañuelos a dos euros y camisetas a cinco.

Dos insignias con la bandera del Águila
También ha estado, de manera independiente a la organización de la concentración, el partido de extrema derecha Alternativa Española, con dos grandes pancartas. Cerca de ellas, discretas banderas españolas y dos personas que han portado sendas pequeñas insignias con la bandera franquista del aguilucho, asociada a etapas no democráticas. Fuentes oficiales de AES han querido advertir del “peligro de que una legislación del PP deje como bueno el aborto”, puesto que “cualquier aborto es malo”.

FUENTE: El Plural, publicado el 24 de marzo de 2012

“LOS GRANDES PARTIDOS APUESTAN POR UN MODELO DE SANIDAD PÚBLICA QUE SEA SOSTENIBLE”

El exministro Pimentel afirma que tenemos un sistema de Salud razonable, pero no sostenible

La conferencia inaugural de Infarma 2012 ha versado sobre la Sanidad pública y sus principales características: universal, homogénea, equitativa y sostenible. Conclusión, tenemos un sistema de Salud razonable, pero no sostenible.

Manuel Pimentel, por Luis Marchal
(FOTO: Luis Marchal)

El exministro de Trabajo Manuel Pimentel ha sido el orador de la conferencia inaugural de Infarma 2012, este martes [20 de marzo]. El título de su ponencia ha sido La Sanidad pública: universal, homogénea, equitativa y sostenible. En su intervención, ha confesado que intuye que los grandes partidos son conscientes de que hay que ir a un sistema eficiente y optimizado. “Los grandes partidos apuestan por un modelo de Sanidad pública que sea sostenible”, ha expresado. A su juicio, nuestro sistema puede ser viable, siempre y cuando se tomen decisiones. “No nos podemos quedar quietos”, ha avisado.

“¿Cómo está España?”, se ha preguntado. Su respuesta es que “tenemos un sistema de Salud en general razonable, pero no sostenible”. Lo que sucede es que “estamos depre y nos vemos feísimos”. Ha insistido en que nuestro sistema de Salud es razonable, aunque no es sostenible. Por eso, ha añadido, hay que tomar decisiones. Ha recordado, eso sí, que “los médicos y los farmacéuticos lo hacen bien, puesto que los ciudadanos tienen salud”. En la decisión que se adopten, los farmacéuticos tienen una voz importante. “Vuestra voz tiene que ser oída. Sería una pena para el país que en estos momentos los farmacéuticos no estuvierais presentes”, ha comunicado.

Pimentel ha reconocido que no sabe cuál será la vía para llegar a la solución. No sabe si será el copago, el euro sanitario,… Lo que ha indicado es que “tenemos un deber de mantener que el sistema de Salud sea universal, sostenible y que tenga reglas transparentes reglas del juego”. En estos momentos de recorte va a tocar plantear el modelo de salud. Un aspecto muy positivo es que una de las prioridades de nuestra sociedad es la salud. No obstante, el que sea una prioridad no significa que el sector se pueda dormir en los laureles. Ahora es tiempo, entre otras cosas, de innovación.

FUENTE: IM Farmacias, publicado el 21 de marzo de 2012

“LA POLÍTICA Y LA EMPRESA SE JUEGAN EN LOS MEDIOS”
Manuel Campo Vidal, periodista y autor de ‘¿Por qué los profesionales no comunicamos mejor?’

Es presidente de la Academia de Televisión y director del Instituto de Comunicación Empresarial. Poco después de haber moderado el debate electoral entre Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba, el periodista Manuel Campo Vidal ha publicado ¿Por qué los profesionales no comunicamos mejor? Los siete pecados capitales del mal comunicador (RBA). Opina que a los dos candidatos “les salió bien” aquella noche. Considera que la pérdida de competitividad de buena parte de los profesionales españoles está en que no se cursa una asignatura de comunicación, materia a la que habría que dar mayor importancia. Para hacerlo mejor, aconseja no improvisar y escuchar a los demás.

Manuel Campo Vidal, por Fernando Moreno
(FOTO: Fernando Moreno)

Por Luis Marchal

—En España, ¿tenemos pocos buenos comunicadores?
—Hace poco, el director de un periódico español hizo una conferencia pública y todo el mundo estaba sorprendido de lo mal que se explicaba. Lo que estaba diciendo, su discurso, no tenía ninguna estructura. Volvía constantemente sobre el mismo tema. ¡Y es el director de un periódico! Así no podemos ir por el mundo. Sí que hay buenos comunicadores, pero son excepciones.

—¿Qué excepciones?
—Aquí hemos tenido grandes-grandes comunicadores como Adolfo Suárez o Felipe González. En la empresa, cuentan muy bien las cosas Eugenio Galdón [presidente de Multitel]; Julio Linares, de Telefónica; o Antonio Vázquez, de Iberia.

—¿La deficiente comunicación de los profesionales siempre supone pérdida de competitividad para ellos mismos y para sus empresas?
—Hay un profesor italiano, Cesare Sansavini, que sostiene que, en la sociedad actual, el valor de una compañía está en relación directa con la capacidad de comunicación de su máximo dirigente.

—Si comunican bien, ¿obtendrán mayores beneficios?
—Desde luego, ganarán más liderazgo directivo y relevancia social. Probablemente, pueda tener eso una traducción económica. No establezco una relación directa entre buena comunicación y dinero. Sí con el liderazgo y el reconocimiento público.

—¿Cuáles son los motivos de que aliarse con la comunicación sea una recomendación poco seguida?
—Porque no le dimos importancia a la comunicación en este país. Aquí, admiramos el dinero, sobre todo el que se gana rápidamente, el de los pelotazos. Nadie dice “vengo de un sitio y qué bien ha hablado fulano”, tal y como sucede en Inglaterra. Allí, la forma de hablar bien distingue los estamentos sociales. Probablemente aquí, de forma errónea, creemos que hablamos muy bien porque hablamos mucho, muy alto e interrumpimos constantemente. Lo dice el profesor Manuel Castells; más que diálogos, aquí hay monólogos muy superpuestos.

—Con todo, ¿cuál es el principal consejo para comunicarse bien?
—Hay que no improvisar y escuchar. Escuchar quiere decir llegar a los sitios antes, ver qué tipos de personas hay, intercambiar conversaciones con ellas, ver cuáles son sus inquietudes, ver en qué momento psicológico se encuentran. Todo eso es escuchar. Incorporar al discurso cosas de las preocupaciones de los demás. Con eso y con lo que se ha preparado, uno se acerca más a una mejor comunicación. Los siete pecados capitales del mal comunicador se podrían resumir en improvisar y no escuchar.

—Los otros de los que escribe en el libro son: no cuidar la comunicación no verbal, descontrol del tiempo, arrogancia, no saber empezar ni terminar y déficit o exceso de emoción.
—Aquí, somos muy arrogantes. Yo me guío por las enseñanzas de José Luis Sampedro, que dedica los primeros minutos de su clase a desmitificar la tarima, a acercarse al alumnado. La arrogancia distancia del público y la humildad te acerca. La humildad conviene hasta desde el punto de vista de la rentabilidad.

—¿De cuál de los siete pecados capitales del mal comunicador abusamos más los españoles?
—Abusamos de todos. No estamos instruidos en el control del tiempo. El abogado Antonio Garrigues Walker, presidente de una multinacional jurídica española, recibió una invitación desde EE UU para intervenir siete minutos. ¡Siete! El otro día, me decía el director de la Universidad Europea en Valencia [Sergio Calvo] que había mandado una carta a sus colaboradores para que se prepararan seis minutos de intervención. Cuando el primero llevaba 12 o 14 minutos le preguntó que si había leído el correo que le había remitido. Le contestó que sí, pero que entendió que lo de los seis minutos era un error, que se había olvidado el cero, que era imposible que le pidiera intervenir sólo seis minutos. Para hablar seis minutos, y decir algo muy concentrado, debes dedicar mucho más tiempo a la preparación que si tienes que hablar dos horas.

—Ya que es comunicación, conversemos sobre el debate electoral entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy, que usted moderó en el pasado mes de noviembre. ¿Cómo vio a los dos candidatos en lo que a comunicación se refiere?
—De entrada, tengo que agradecer que lo aceptaran. Rajoy estaba 15 puntos arriba y tenía a muchos a su alrededor diciéndole que no le hacía falta y que no lo hiciera. Rubalcaba fue estando 15 puntos abajo. Tiene mucho mérito. Uno va en una situación de inferioridad cuando sabe que está 15 puntos abajo. A los dos les salió bien. Un debate no es sólo ganar o perder votos, es también ganar liderazgo, ganar proyección. Rajoy ganó liderazgo entre los suyos. Rubalcaba movilizó una campaña que estaba dormida.

—Sin embargo, a Rajoy se le reprochó el que leyera los papeles y a Rubalcaba el que preguntara mucho y el que actuara como si ya estuviera en la oposición.
—Yo no soy el más indicado para hacer el análisis de eso por dos razones. En primer lugar, porque yo era el moderador y no me parece correcto. En segundo lugar, porque el que menos puede hacer el análisis es el que está ahí. Yo estaba pendiente de otras cosas. No tanto de si lo hacían bien o mal, sino en qué momento había que cortar las intervenciones.

—¿Qué le parecen las acusaciones de falta de debate real, de que eran monólogos, por el modelo que se siguió?
—Creo que decir eso es un desconocimiento de lo que sucede ahí por parte de muchos periodistas. Cuando se dice que los debates en Estados Unidos son de otro modo… El profesor Alan Schroeder, de la Universidad de Boston, sostiene que el formato que tenemos en España es el más exigente para los candidatos de los que conoce. Y ha estudiado 60 países. Es un debate muy intenso, en el que no hay respiro. Naturalmente, cada uno trata de colocar su mensaje.

—¿La política se juega en el espacio de los medios de comunicación, algo que afirma Castells?
—No sólo la política, también la empresa. Castells sostiene que se juega más en los medios de comunicación que en el Parlamento. Yo añado que buena parte de la empresa, la gran empresa, también se juega en los medios de comunicación, por las cotizaciones bursátiles, por la influencia sobre las asambleas, sobre las juntas de accionistas, sobre los consejos de Administración, sobre fusiones y adquisiciones, sobre la externalización de la actividad, sobre la internacionalización de la empresa, etcétera.

—Ha escrito que “la política suele ser el reflejo de un país, al igual que sus líderes”; ¿cómo hay que entender su baja valoración?
—Muchas veces se dice que los políticos españoles comunican mal. Pues, como la media del país. Es que los empresarios españoles hacen esto mal. Pues, como la media del país. Si el país en su conjunto valorara más la comunicación, los políticos sentirían que están por debajo de la media.

—Por cierto, algunos sectores le caracterizan a usted como “la cara del felipismo mediático”.
—Cada uno te puede considerar lo que crea conveniente, pero yo he hecho un debate entre Felipe González y José María Aznar, entre José Luis Rodríguez Zapatero y Rajoy y entre Rubalcaba y Rajoy. Si yo estuviera tan alineado o no fuera respetuoso con las posiciones de los demás, eso habría sido imposible. Lo que sucede es que coincidió mi tiempo en Televisión Española, y debates muy importantes como el de la OTAN, con la presidencia de González. Me preocupa poco esto, porque lo importante es el resultado de las cosas que uno hace. Un debate es una suma de confianzas y, si no te tienen mucha confianza, no lo hacen o no te aceptan como moderador.

FUENTE: El Siglo, publicado el 20 de febrero de 2012

“HABÍA ALTERNATIVAS A LA SUBIDA DE IMPUESTOS”
Alejo Vidal-Quadras, eurodiputado del PP

El hoy vicepresidente del Parlamento Europeo asegura en su nuevo libro Ahora, cambio de rumbo. Agenda urgente para recomponer España (Planeta), que está acostumbrado a dar pautas, no a mandar. En la obra, que ya ha hecho llegar a Mariano Rajoy, carga sin tapujos contra el nacionalismo y contra el Estado de las autonomías y piensa que “había otras alternativas” a la reciente subida de impuestos impulsada por su partido. Es crítico con su formación, un verso suelto que fue presidente del PP de Cataluña hasta que José María Aznar lo sacrificó en 1996 por petición de Jordi Pujol. Niega, eso sí, que pueda convertirse para Rajoy en algo parecido a lo que supuso Rosa Díez para José Luis Rodríguez Zapatero.

Alejo Vidal-Quadras, por Fernando Moreno
(FOTO: Fernando Moreno)

Por Luis Marchal

—¿Cuál es la alternativa al existente modelo político, institucional, productivo, cultural y educativo?
—Hay que entender que esta crisis es sistémica. Abarca todos los aspectos de la vida pública. Es una crisis económica, institucional, de unidad nacional y moral. Afecta a la raíz de todo el sistema. Cuando
las instituciones fallan y el nervio moral del país se deteriora, el daño es muy profundo y hay que actuar con voluntad, más que de reforma, de regeneración y de reconstrucción de una sociedad y de un Estado que está prácticamente destruido.

—¿Esa voluntad la tiene Mariano Rajoy?
—Creo que sí. Él es muy consciente de la profundidad y de la gravedad de los problemas de España. Su labor no va a ser meramente la de un gobernante que gestiona mejor que su predecesor, lo cual, por cierto, no es difícil, y que haga reformas concretas en puntos muy determinados del sistema para que las cosas mejoren, sino que será la de desmontar el tinglado ineficiente, despilfarrador y corrupto para construir un nuevo sistema que nos libere de todas estas lacras. El papel de Rajoy hoy, en nuestra crisis tan grave, es similar al de Adolfo Suárez cuando, desde dentro, desmontó el régimen autoritario para alumbrar una democracia. Ha de desmontar esta partitocracia tan rígida para transformarla en una sociedad verdaderamente abierta.

—¿Le dejarán desmontar esta partitocracia desde dentro del PP?
—Uno de los defectos de este sistema partitocrático, que ahora podría ser una virtud, es que se concentra un poder enorme en el jefe del partido mayoritario. Por tanto, él, de la misma forma que puede usar ese poder para prolongar este sistema, puede usarlo para transformarlo en un sistema mucho más abierto, mucho más democrático, muchomás eficiente y mucho más puesto al servicio de los ciudadanos.

—En Ahora, cambio de rumbo, usted ofrece 44 medidas “imprescindibles” para ser una nación próspera.
—Doy, más a título de ejemplo que de voluntad de ser exhaustivo, una lista de medidas concretas que son absolutamente necesarias. Algunas de ellas requerirían una reforma constitucional, pero he tenido cuidado de que ésas no exijan una reforma por el artículo 168 [que necesita una mayoría de dos tercios del Congreso y del Senado y la disolución inmediata de las Cortes] sino por el 167 de la Constitución [que necesita una mayoría de tres quintos del Congreso y del Senado], que es el utilizado recientemente para introducir en ella el principio de estabilidad presupuestaria.

—Estando el PSOE en la oposición, ¿es más fácil alcanzar acuerdos PP-PSOE?
—Es más fácil llevar al acuerdo a un adversario débil que no a uno que está en pleno vigor. Hubo un momento donde el PSOE hubiera sido especialmente receptivo a grandes acuerdos de Estado, que fue después de la mayoría absoluta de José María Aznar del año 2000. Por desgracia, Aznar no aprovechó esta ocasión y emprendió un camino distinto. Ahora, el PSOE está exhausto porque no dispone de una cantera de la que surja una nueva opción que haga limpieza del desastre zapatético. Han tenido que elegir un secretario general entre dos personas que han estado estrechamente vinculadas, por lo que son corresponsables, al desastre anterior. Esto revela que el PSOE está en una situación casi comatosa.

—Pero a Rajoy se le confirmó en 2008 como líder del PP en el Congreso de Valencia tras su segunda derrota electoral. Había más de un compañero que no quería que continuara y en estos momentos goza de mayoría absoluta.
—Rajoy no venía de un fracaso. Venía de una etapa donde las cosas habían mejorado
mucho. Rajoy es heredero de un Gobierno que hizo avanzar al país en muchos aspectos. En cambio, Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba vienen de un derrumbe.

—¿Cuál fue el aspecto en el que más avanzó el país con Aznar?
—Hubo un clarísimo avance en el terreno económico. A veces, hago la broma de que el aznarato debería llamarse el aznarrato porque el papel del equipo económico [de Rodrigo Rato] fue crucial. En esa época, se hicieron privatizaciones, se liberalizaron muchos mercados, se llevó una política dentro de las limitaciones de nuestro Estado autonómico de austeridad del gasto público que puso a España en la vanguardia de la creación de empleo y de la prosperidad económica. Lo que pasa es que se dejaron de hacer otras cosas, que también eran muy necesarias, y ahora lo estamos pagando.

—¿Cuáles?
—No se aprovechó el momento para estabilizar y racionalizar el Estado de las autonomías. Tampoco se hicieron las reformas estructurales necesarias, como la laboral o la de la Educación, que son algunas de las causas de nuestra crisis actual.

—¿Opina que va en la buena dirección el Gobierno con la idea lanzada por Cristobal Montoro, ministro de Hacienda, de establecer sanciones a las comunidades autónomas que no cumplan con el objetivo de déficit?
—Por supuesto. Las comunidades autónomas han sido un foco de despilfarro y de corrupción escandaloso. Ha habido comunidades del PSOE y comunidades del PP, de los dos, donde el gasto desaforado ha sido la tónica. Y no digamos ya las comunidades regidas por los nacionalistas. Cataluña está arruinada por el nacionalismo. Este Estado autonómico es políticamente inmanejable y financieramente insostenible. Mientras no se reforme a fondo, no podremos superar la crisis.

—“Las drásticas medidas fiscales decididas por el Gobierno del PP han sumido a la ciudadanía en general en la estupefacción y a sus simpatizantes en particular en la indignación”, según sus propias palabras. ¿Ha habido fraude electoral por subir los impuestos?
—Sin duda, ha habido un incumplimiento del compromiso electoral. Lo que sucede es que a veces es inevitable, porque puede ser que un Gobierno llegue al poder y se encuentre con elementos desconocidos para él que le obliguen a incumplir una promesa electoral. En este caso, hay que explicar muy bien el motivo y hay que estar absolutamente seguro de que no hay ninguna otra alternativa. La explicación ha sido insuficiente y sí había otras alternativas.

—¿Subir el IVA es una de ellas?
—Hay varias. El aumento de ingresos que va a representar el incremento tan fuerte de Impuesto de la Renta y del Impuesto sobre el Rendimiento del Capital va a ser unos 5.000 millones. Hemos de recortar unos 40.000 en el año 2012 para cumplir con el objetivo del déficit del 4,4 por ciento. Entonces, ¿no se podían sacar 5.000 millones de otro lado que no fuera quitarles, en muchos casos, a los españoles productivos más de la mitad de lo que ganan? Se podía haber hecho otras cosas. De las 4.000 empresas públicas autonómicas y municipales, hay que suprimir el 90 por ciento. Se podía haber mantenido la congelación de las pensiones. Esa medida es mucho menos nociva para la economía que lo que se ha hecho con los impuestos directos. No creo que la vida de un jubilado al que el Estado
le esté dando 900 euros al mes le cambie mucho si no le da nueve euros más. Además, con esta subida de impuestos directos, muchos de estos pensionistas van a pagar más por el impuesto directo de IRPF que el uno por ciento que el Estado le va a aumentar su pensión. Se podía haber mantenido congeladas las pensiones un año más y haber evitado ese trallazo fiscal a los sectores productivos.

—¿Seguirá siendo crítico con su partido gobernando Rajoy? ¿No le da miedo que le califiquen, tal vez, de “extrema derecha”?
—Nada de lo que yo digo es extremo, es de lo más razonable. Yo me considero una persona moderada. Miedo, no tengo ninguno. Este librito está escrito con la voluntad de ser muy leal y de apoyar al Gobierno. No está hecho con ánimo de perturbar nada, sino de construir y de ayudar. Son momentos en los que todos los españoles nos hemos de movilizar para proponer y buscar soluciones a la gravísima crisis que padecemos.

—¿Va a ser usted para Rajoy algo parecido a lo que supuso Rosa Díez para José Luis Rodríguez Zapatero?
—Para nada.

FUENTE: El Siglo, publicado el 6 de febrero de 2012

“LA ECOLOGÍA ES LA ÚNICA SOLUCIÓN A LO QUE NOS ESTÁ PASANDO”

Silvia Marsó, actriz

José Luis García Sánchez ha dirigido la comedia Los muertos no se tocan, nene, adaptación de una novela de Rafael Azcona que abrió el Sevilla Festival de Cine Europeo el pasado 4 de noviembre. Ya se puede ver en salas de Andalucía, Asturias, La Rioja y Castilla-La Mancha. A Madrid, Cataluña y Aragón llega el 23 de diciembre. En esta entrevista, una de sus protagonistas, Silvia Marsó, actriz catalana, habla del film, mirando con sus ojos verdes al ayer y al hoy de nuestro país. Comenta que siempre ha sido ecologista y recalca que “el único compromiso verdadero del ser humano es con el planeta”.

Silvia Marsó, por Ralf Pascual
(FOTO: Ralf Pascual)

Por Luis Marchal

—¿Cómo cree que Azcona retrataría ahora la crisis económica actual y la situación que sufren los españoles hoy por hoy?
—Buscaría siempre el lado divertido, no carente de ternura, si es que a esta situación se le puede sacar ternura por algún lado. Él fue capaz de encontrar el lado irónico y divertido de cualquier situación de nuestra historia, siempre de modo entrañable. Supo plasmar el carácter español con todo su humor, con todas sus pequeñeces, con todas sus ruindades y, al mismo tiempo, con toda su grandeza. Rafael empatizaba con el ser humano en general, fuera de la ideología que fuera. Incluso, cuando plasmaba a personajes que no tenían nada que ver con su forma de pensar o de sentir, les encontraba su parte humana. Por eso, sus personajes son tan ricos.

—Precisamente, en Los muertos no se tocan, nene hay muchos personajes; es una película muy coral.
—En esta película, no hay protagonistas. Todos pertenecemos a una España que ya no existe y todos tenemos algo que aportar a la historia. Los unos somos las consecuencias de los otros. Somos complementarios. Cada uno simboliza una forma de ser y estamos retratando una sociedad con cierto arquetipo, muy reconocible y muy cercano.

—¿El espectador será exclusivamente el que conoció en su momento el cine de Azcona?
—La película ofrece muchos alicientes. Habla de cómo un adolescente se inicia en la vida. Tiene algo muy importante para los jovencitos; incluso, para los niños, que vivían de otra manera. En aquella época se les pegaba constantemente. Y nos costaba mogollón tener que darles cachetes. Yo nunca
he pegado a mi hijo. Los niños actores, como Teo Planell, que hace de Marianín, me decían, “venga, practica, dame una colleja”. A ellos tampoco les han pegado, son niños actuales.

—¿Doña Luisa, su personaje, es una mujer que manda mucho en su casa?
—Ella cree que manda. Nadie la hace caso. Ni su padre ni su marido ni nadie. Es una mujer con muy mala leche, puesto que vive dentro de una inmensa frustración, ya que quiso ser pianista. Soñó con dedicar su vida a la música, a los conciertos y a la cultura. Por una sociedad en la que le tocó vivir, en una ciudad de provincias, en una época difícil en España, se vio abocada a hacer lo que se esperaba de ella, que era casarse, tener hijos y renunciar a sus aspiraciones como ser humano independiente y como artista. Eso la ha mantenido durante todos estos años en una amargura constante. Por eso, es un personaje aparentemente mandón, un poco histérico y con una gran carga interior.

—Hoy, ¿esta mujer sí que habría sido pianista?
—Sí, claro. Es que mi abuela, la madre de mi padre, también quería ser artista. Le gustaba la pintura, le gustaba la música, tocaba el piano. Sufrió mucho en su matrimonio y murió sin haber realizado sus sueños. Para el papel, no me inspiré en mi abuela, porque era de otra manera, pero sí que lo hice en esas generaciones de mujeres absolutamente anuladas por una sociedad machista, que nunca lograron ser lo que hubieran querido.

—¿Por qué piensa que el guión original fue censurado en su momento?
—Porque tiene mucho humor con la religión. Políticamente, tampoco posee un gran contenido. Trata de una sociedad que es muy carca. También por el sexo, habla de un despertar sexual. Por el despertar de un deseo sexual de un adolescente.

—¿Aparece, muy veladamente, una idea de la eutanasia en el guión? Lo comento porque están todos esperando a que don Fabián se muera, a que no se prolongue su vida y fallece cuando interviene el doctor Salamoya, encarnado por Carlos Larrañaga.
—No creo. Todo el mundo sabe que cuando el doctor Salamoya llega, el moribundo se muere. No se está haciendo una apología de nada, pero se está mostrando cómo en los pueblos sí que había un ritual con la muerte que se ha perdido por tanta tecnología y tanta respiración asistida, algo que es maravilloso porque la gente puede vivir muchísimos más años. La muerte ha perdido su ritual religioso y moral. La muerte ya no es lo que era. Prefiero como estamos ahora, pero sí que tenía un componente de rito, incluso mágico, que ya no existe.

—¿Los muertos no se tocan, nene nos recuerda que no siempre hemos vivido como
ahora? Por ejemplo, nos muestra los problemas que daban los primeros televisores.
—La película muestra una sociedad muy arcaica, muy conservadora. Se desarrolla en una ciudad de provincias un poco apartada de la modernidad. Introduce un elemento ultramoderno en aquella época que era la televisión y cómo esa familia y esa gente trasnochada se enfrenta a lo nuevo.

—¿Mejor gastarse los ahorros en un televisor que en un ataúd, como hace el difunto de la película?
—[Risas] Ese personaje de mi abuelo se pasa toda la vida pagando la televisión y al final no la puede disfrutar. Yo me acuerdo de la primera televisión que vi en mi vida, y no soy tan mayor. No todas las familias tenían una. Cuando se inventó, la gente la veía en los escaparates.

—¿Aquella era una generación más sacrificada que la nuestra, que somos más consumistas?
—Pasaron muchas penurias con la posguerra. Estaba la típica frase de “comételo todo, que no quede nada en el plato, que hay mucha hambre en el mundo”. Esto lo he oído en mi casa toda mi infancia y se lo repito a mi hijo, que valore lo que tenemos. Algo que en la actualidad está más arraigado en nuestra sociedad, y por lo que yo estoy luchando siempre, es lo de reciclar más, tener una conciencia ecológica. Hay que procurar consumir productos que sean biodegradables, que sean de comercio justo, que no haya explotación infantil. Yo veo a mi madre de 80 años ilusionada en separar los vidrios de los plásticos, de los papeles, y digo olé por ella. Con 80 años, está preocupada por el ecosistema y por el medio ambiente, que ella ya no verá. Se preocupan por la herencia que nos dejan. Yo he tenido desde pequeña conciencia ecológica. Fui de las primeras socias en España
de Greenpeace.

—Juantxo López de Uralde, exdirector de Greenpeace España, ha promovido el partido Equo, que ha conseguido un diputado por Valencia. ¿Qué opinión le merece?
—Siempre fui de los verdes, fueran del partido que fueran. Por supuesto que simpatizo mucho con Juantxo. En realidad, la ecología es la única solución a todo lo que nos está pasando. Estamos metidos en una espiral de la que no vamos a salir como no nos concienciemos. Ya sabemos que la economía es importante, que sujeta todo el sistema; pero la economía depende del petróleo y por el
petróleo se hacen guerras y se invaden países. Es todo un caos. Necesitamos partir de la generosidad. Ser ecologista es ser generoso, porque uno de la ecología no se enriquece. Es un compromiso con lo que Dios, o la naturaleza, se sea o no creyente, nos ha dado que es el planeta. Para mí, es lo único sagrado. Lo mínimo es que nos comprometamos para que futuras generaciones se lo encuentren mejor que como está ahora.

—Un compañero de profesión como Tony Cantó ha sido elegido diputado con Unión, Progreso y Democracia (UPyD), ¿tan mal están las cosas para que los actores se metan en política?
—No sé cuál es el objetivo de Tony. Yo siempre he sido ecologista y he estado en movimientos ecologistas, pero no me he metido en política. No me veo capacitada ni me atrae. Tengo mi ideología, por supuesto. Pero es mía, es personal. He vivido en este país en todas las legislaturas democráticas, en las que ha estado la izquierda, la derecha y el centro.

—¿Cómo piensa que quedará la cultura en este país con el Gobierno de Mariano Rajoy?
—Lo que me gustaría es que se mantuviera la neutralidad y la pluralidad de nuestra Televisión Española. No recuerdo que jamás haya tenido tanto contenido cultural como en los últimos tiempos. Nunca se habían visto películas españolas, y extranjeras, sin anuncios en televisión. Lo mínimo que le pido es que se mantenga así.

FUENTE: El Siglo, publicado el 12 de diciembre de 2011

RUBALCABA, UN ‘ANIMAL POLÍTICO’

“Los españoles se merecen un Gobierno que no les mienta”. Es una de las frases pronunciadas, tras los atentados del 11-M, por Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato socialista a presidir España, que permanecen en la memoria de los ciudadanos. Doctor en Ciencias Químicas, es un auténtico alquimista del PSOE, un animal político al que le suelen acompañar más adjetivos como “fontanero”, “negociador” o “estratega”. Da la sensación de que siempre ha estado ahí. Aunque las encuestas se lo ponen muy negro, él afirma que no se va a “dejar ganar”.

Por Luis Marchal

Nunca en la democracia un número dos ha concentrado tanto poder como él siendo vicepresidente primero, ministro del Interior y portavoz del Gobierno desde octubre de 2010 hasta julio de 2011, cuando dejó el Ejecutivo para trabajar “en exclusiva” en su candidatura a la Presidencia.

La carrera política de Alfredo Pérez Rubalcaba es extensa, muy extensa. Se afilió al PSOE hace 37 años. Conoce su fontanería y los despachos de decisión al dedillo. En sus inicios, fue jefe de gabinete de Javier Solana. Su primera cartera ministerial la tuvo en 1992. Ha sido titular de Educación, su “niña bonita”, y ministro de la Presidencia y de Relaciones con las Cortes con Felipe González. Allí, en la última legislatura felipista, entre 1993 y 1996, Rubalcaba tuvo que lidiar con los escándalos del GAL, de Roldan, de los fondos reservados y de Filesa. Por este motivo, sus enemigos políticos, la derecha mediática y ETA le han colgado en alguna ocasión el cartel de “ministro de los GAL” o “portavoz de los GAL”.

Para José Luis Rodríguez Zapatero también ha sido clave, más bien un gurú, incluso cuando no formaba parte de su Ejecutivo. Fue el elegido para gestionar la tregua de ETA en la primera legislatura del leonés –y la posterior política antiterrorista del Gobierno–. Después, se hizo con Interior, un aperitivo si se compara con los platos de poder que ha tenido servidos en su mesa de vicepresidente, ministro y portavoz del Gobierno. Aquí, su mayor lastre –que es utilizado hoy por hoy por el PP como arma arrojadiza– ha sido hacer frente a la crisis económica.

Un hombre de partido. Rubalcaba es un seductor. Si un periodista se acerca a él en los pasillos del Congreso de los Diputados para hacerle una pregunta, no sorprende que le eche un brazo al hombro rodeando la nuca aunque apenas le conozca. Así, transmite cercanía y confianza.
Su personalidad cautiva tanto que la revista Vanity Fair le situó como uno de los más elegantes. Hasta votantes del PP que le tuvieron como profesor en la Complutense le recuerdan con cariño y buenas palabras. Por el contrario, hay quien, desde filas socialistas, se mantiene en alerta por sus movimientos felinos. Se cuenta, sobre su habilidad para navegar en aguas revueltas que González llegó a decirle una vez: “Joder, Alfredo, eres un especialista en crear problemas para luego resolverlos”.

En la etapa de estudiante universitario, el ex vicepresidente fue campeón de atletismo, en velocidad. Con el tiempo, se ha convertido en un corredor de fondo. En 1982, entró por su perfil técnico en el Ministerio de Educación de José María Maravall. Desde entonces, todo ha sido una marcha a ritmo
constante, aunque a veces la ha tenido que hacer por la parte externa de la pista.

Cuando José María Aznar presidía España, desde el PP mediático se acuñó el término “comando
Rubalcaba” con la intención de remarcar su habilidad para tocar todos los palos, mover los
hilos periodísticos y desenvolverse en todas la situaciones.

Es cierto que ha sido pieza importante en los equipos de González y de Zapatero –entre los que ha ejercido una labor de “puente”– y en la travesía de Almunia en la oposición, pero ha tenido algunos patinazos en cuanto a alineamiento. Apostó por José Bono cuando éste no logró las riendas del PSOE por la mínima, ante Zapatero, en el verano del 2000. Más recientemente, en las primarias socialistas de Madrid de hace un año se inclinó por Trinidad Jiménez, que perdió ante Tomás Gómez. De ellos, supo salir inmune. Gonzalo López Alba escribe en su libro El relevo (Taurus) que Zapatero, nada más ser elegido secretario general del PSOE le llamó y le dijo: “Ya sé que no me has votado, pero seguimos siendo amigos y cuento contigo”. Rubalcaba le respondió: “Por supuesto. Ahora eres el jefe y ya sabes que yo soy un hombre de partido”.

A pesar de esto, en los primeros momentos de Zapatero, Rubalcaba fue excluido de la Ejecutiva socialista y en el Congreso no disponía de una portavocía de relieve donde lucir sus acreditadas dotes
oratorias. Todo cambió a partir de que Zapatero decidiera ofrecer al Gobierno de Aznar un pacto antiterrorista y de que echara mano de Rubalcaba. Su primer gran acierto en la era ZP fue la firma del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo a finales del 2000. Rubalcaba empezaba a distanciarse de la “vieja guardia” y retornaba a los despachos de decisión. De hecho, en junio de
2002 ingresó en el Comité electoral y fue designado responsable de estrategia electoral para las generales de 2004.

Precisamente, en ese papel estaba cuando tuvo lugar el 11-M, cuando pronunció su “Los españoles
se merecen un Gobierno que no les mienta” y cuando ejerció de movilizador de votantes tras la masacre. El PP le responsabilizó de los mensajes de móvil que convocaron a miles de ciudadanos
ante sus sedes. Su creciente cercanía a Zapatero comenzaba entonces a ser nítida y empezaba a provocar recelos.

Tras la victoria electoral, Zapatero nombró a Rubalcaba portavoz del grupo parlamentario, puesto con el que accedía directamente a la Ejecutiva Federal. El nuevo presidente también lo incluyó en las reuniones estratégicas de cada lunes en su despacho de La Moncloa y lo designó negociador en asuntos tan relevantes como la reforma del Estatuto de Cataluña o los apoyos para sacar adelante la Ley Orgánica de Educación.

Del exportavoz del Gobierno destacan su pragmatismo, su habilidad dialéctica y negociadora, su capacidad de estrategia y su “increíble agenda”, repleta de políticos de todas las formaciones y de directores de medios de comunicación. Menos conocida es su vida personal. Nacido en Solares (Cantabria) en 1951 e hijo de un piloto de Iberia, Rubalcaba está casado desde 1979 con Pilar Goya, profesora en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, vicepresidenta de la Real Sociedad
Española de Química y prácticamente desconocida hasta que acudió a la clausura de la pasada Conferencia Política del PSOE y se sentó entre su marido y González. No tienen hijos. El candidato es amigo de la infancia de Jaime Lissavetzky, actual portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid y secretario de Estado de Deporte cuando la Roja ganó el Mundial de fútbol, con el que comparte su pasión por la política, por el PSOE y por el Real Madrid.

El perfil de trabajo de Rubalcaba le impide tener un “mano derecha” al estilo tradicional. Sin embargo, la responsable de política internacional del PSOE y coordinadora de su campaña electoral, Elena Valenciano, es su actual número dos en su carrera presidencial hacia La Moncloa. Ella hace hincapié en la “transversalidad generacional” de su jefe.

Con todo, a Rubalcaba se le reconoce la virtud de saber amoldarse a los líderes y una ilimitada lealtad al partido. Quizá por ello, él, que tiene un patrimonio suficiente para no tener que trabajar el resto de su vida, se ha metido en el embrollo de pilotar el coche socialista cuando el acelerador parece estar estropeado ante un Mariano Rajoy que le adelanta varios metros según los
sondeos.

La sombra del ‘caso Faisán’
Rubalcaba ha dirigido la política antiterrorista de Zapatero. Éste ha señalado que el cántabro “ha recortado a ETA como nadie, hasta dejarla agónica”. Si bien, la oposición, que tradicionalmente se ha enfrentado al Ejecutivo socialista por la política antiterrorista, ha centrado parte de sus preguntas parlamentarias, con la intención de desinflar el efecto Rubalcaba, en el caso Faisán. En él, se acusaba al candidato del PSOE de estar detrás de un chivatazo que presuntamente puso en alerta a ETA sobre una operación policial contra su red de extorsión.

En septiembre, la Audiencia Nacional revocó el procesamiento de tres mandos policiales por el chivatazo a ETA. Poco después, el PP anunció que Rajoy no explotará el caso Faisán en contra de su adversario electoral y que ni siquiera lo utilizará en campaña.

FUENTE: El Siglo, publicado el 24 de octubre de 2011

RAJOY, UN ‘GALLEGO PROFESIONAL’

Al igual que su adversario Alfredo Pérez Rubalcaba, Mariano Rajoy es un eterno número dos mutado en líder. José María Aznar, tras haberle tenido de ministro de casi todo, lo designó su sucesor para que controlara el timón de España y del PP. Contra todo pronóstico, este registrador de la Propiedad y gallego profesional, se quedó en la trastienda de la oposición. Después, sobre todo con la derrota electoral de 2008, le pusieron zancadillas, sufrió serios disgustos en los conocidos como “lunes negros”, pero ha sobrevivido. Ha sido un superviviente nato. Ahora es caballo ganador en prácticamente todas las quinielas sobre los resultados del 20-N. Vuelve a rozar el poder y a su alrededor se respira una irrefrenable euforia.

Por Luis Marchal

En su reciente libro de recuerdos personales, En confianza. Mi vida y mi proyecto de cambio para España (Planeta), cuya presentación causó gran expectación y parecía un estreno de cine, Mariano Rajoy escribe que “jamás hay que confiar excesivamente en las encuestas”. Su experiencia es que cualquier batalla electoral exige esfuerzos hasta el último momento. Ya le sucedió en 2004, año en que perdió, ante José Luis Rodríguez Zapatero, a pesar de partir como favorito.

Este político pontevedrés emprende su tercer asalto a la Presidencia del Gobierno. Sus bazas son la lealtad incondicional del electorado del PP y la grave situación económica que asola el país, con más de 4.200.000 parados. La euforia que actualmente se percibe en los que le rodean por la inminente victoria electoral está más contenida en él. Quizá porque sabe que si llega a La Moncloa tendrá que tomar decisiones impopulares. De hecho, la crisis económica le obligó a clausurar la pasada convención del PP en Málaga con fórmulas de buenos propósitos aunque sin hipotecas de compromisos previos.

Inseparable de Aznar. Rajoy, nacido en Santiago de Compostela en 1955, se considera pontevedrés. En León, estudió en las Discípulas de Jesús, curiosamente en el mismo colegio que Zapatero. Se licenció en Derecho en la Universidad de Santiago. Con 23 años, se convirtió en el registrador de la propiedad más joven de España. Pero, su oficio es la política. Es un “auténtico profesional” de ella. Cuenta con una larga experiencia como número dos y en cargos de responsabilidad.

Con 26 años ya era diputado en el Parlamento gallego por Alianza Popular (hoy, Partido Popular). Con 31, fue vicepresidente de la Xunta. Durante cinco años, fue presidente de la Diputación Provincial de Pontevedra. Cuando Fraga desembarcó en Galicia, le recomendó: “Váyase a Madrid, cásese y aprenda gallego”. Rajoy entonces emigró a Madrid para ser diputado nacional.

Se hizo compañero inseparable de José María Aznar. Dirigió la campaña que en 1996 convirtió a éste en presidente del Gobierno (volvió a dirigir la de las generales de 2000 en las que el PP obtuvo la mayoría absoluta) y gestionó los pactos de investidura firmados con los nacionalistas.

Estuvo presente en casi todos los equipos de las dos etapas aznaristas. Con él, Rajoy fue sucesivamente ministro de Administraciones Públicas, ministro de Educación y Cultura, vicepresidente primero y ministro de la Presidencia, vicepresidente primero y ministro del Interior y vicepresidente primero, portavoz y ministro de la Presidencia por segunda vez. Es decir, fue un todoterreno. Curiosamente, algo que le une a Rubalcaba es que los dos han sido en algún momento portavoces de sus gobiernos. Rajoy abandonó el Ejecutivo medio año antes de las elecciones de 2004 para concentrarse en su carrera hacia La Moncloa.

La conversación del jefe de la oposición, que es un fumador de puros empedernido, suele ser de
tono serio. Su sentido del humor es sutil y cargado de ironía. Es muy respetuoso de las formas y es un claro ejemplo de gallego astuto y reservado. Se puede decir incluso que es un gallego
profesional
. Los adjetivos con los que le califican sus fieles son “sencillo”, “discreto”, “polivalente”, “dialogante” y “templado”. Sus enemigos, por el contrario, le acusan machaconamente de “perezoso” e “indolente”.

Además de su padre, un familiar que influyó bastante en Rajoy fue su abuelo Enrique Rajoy Leloup, abogado compostelano experto en Derecho Administrativo y uno de los impulsores del Estatuto de Autonomía gallego de 1936, que fue truncado por la Guerra Civil. Otro familiar de Rajoy, su primo José Javier Brey, que es catedrático de Física Teórica, se hizo conocido cuando el político restó importancia a los efectos del cambio climático aludiendo una conversación con él.

Rajoy, que intenta separar su vida pública de la privada, se casó con la pontevedresa Elvira Fernández, Viri, a los 41 años, al poco tiempo de ser nombrado ministro por Aznar. Poco amiga de la sobreexposición pública, ella trabaja para Telefónica Contenidos. Él no colabora “prácticamente nada” en las tareas de casa, pero sí que ayuda a sus dos hijos, de 11 y 5 años, a hacer los deberes. El deporte que más practica, desde niño, es el ciclismo. Asimismo, es un forofo del fútbol. Está abonado al Real Madrid, es socio del Pontevedra, accionista del Celta de Vigo e hincha del Deportivo de La Coruña.

Su barba no es por puro estilo. En 1979, se la dejó para tapar las cicatrices en la cara que le produjo un grave accidente de coche. Una ráfaga de viento hizo que sufriera otro importante accidente, aunque de helicóptero, junto a Esperanza Aguirre. Ambos lo consideran su “segundo nacimiento”.

Aparentemente, a Rajoy le incomoda el hacer una oposición dura y tajante. En ese sentido, suelen ser los halcones del PP, como Jaime Mayor Oreja, los que han ejecutado el trabajo sucio contra las políticas socialistas. Destacan los reproches vertidos contra la política antiterrorista (sobre todo en la primera legislatura de Zapatero, ya que Rajoy no se creyó la voluntad de ETA de
dejar las armas), contra la política inmigratoria, contra los matrimonios homosexuales, contra las reformas estatutarias o contra la nueva ley del Aborto.

Cuando Rajoy perdió en su segundo asalto contra Zapatero en 2008, los cuchillos dentro de la formación se afilaron. Su liderazgo fue puesto en duda y estalló un fuerte conflicto interno. Llegaron los conocidos como “lunes negros”. Desaparecieron de la escena política Eduardo Zaplana y Ángel
Acebes, sus hombres fuertes desde 2004. Su cercano colaborador Gabriel Elorriaga le cuestionó en un artículo de prensa. Ortega Lara y María San Gil se alejaron de la senda popular por su desacuerdo con la deriva tomada por el PP. Se vio envuelto en un pulso de poder con Esperanza Aguirre. El distanciamiento entre Rajoy y Aznar fue creciendo paulatinamente como si éste se hubiera arrepentido de su decisión tomada en 2003. El expresidente irrumpió con fuerza en la crisis interna del PP para apoyar a los “duros” frente a Rajoy al que lanzó un mensaje: “Siempre hay que procurar contar con los mejores y además tener la voluntad y la decisión de llamarles y de agruparles en torno a un gran proyecto”. Últimamente, las aguas entre ellos están volviendo a su cauce y hay un acercamiento, al menos delante de las cámaras, del presidente de FAES y de su mujer, Ana Botella (que suena como futura alcaldesa de Madrid si Alberto Ruiz-Gallardón se marcha al ámbito nacional como segundo de Rajoy), con el actual líder del PP.

No obstante, en el congreso del partido en Valencia, que tuvo lugar en el verano de 2008, Rajoy logró ser reelegido como presidente del PP con un 84% de los votos. Contuvo la amenaza de los seguidores de Aguirre y de Juan Costa, que midieron sus fuerzas para defenestrarle. El apoyo del entonces presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, quien no hace mucho
dimitió salpicado por la vertiente del caso Gürtel en Valencia, el caso de los trajes, fue decisivo.

Por otra parte, Rajoy ha conseguido que la Gürtel, una trama de corrupción en la que
están implicados diferentes políticos de su partido, no le salpique de tal modo que trunque su carrera hacia la Presidencia de España. No quiere sobresaltos. Por ello, su campaña electoral será de perfil bajo.

Los “hilillos” del ‘Prestige’ y la guerra de Irak
Como portavoz del Gobierno de Aznar, Rajoy tuvo que afrontar la crisis que provocó el desastre ecológico causado por el vertido del petrolero Prestige. No tuvo su mejor momento al intentar minimizar la catástrofe: “Son unos pequeños hilillos que se han visto [en la proa], cuatro regueros que se han solidificado con aspecto de plastilina en estiramiento vertical”. También defendió la patata caliente del apoyo de Aznar a George W. Bush durante la invasión de Irak de 2003. Cuatro años más tarde, el candidato del PP reconoció que fue un error de toda la comunidad internacional
admitir que había armas de destrucción masiva en Irak.

FUENTE: El Siglo, publicado el 24 de octubre de 2011

“A MARCELINO CAMACHO LE GUSTARÍA ESTAR CERCA DEL 15-M”

Nativel Preciado, periodista y autora de ‘Nadie pudo con ellos’

Nativel Preciado muestra la actitud vital y moral de los que se resistieron al poder del dictador Francisco Franco desde dentro y defendieron los derechos de una minoría marginada y humillada en Nadie pudo con ellos (Espasa). Descubre las características humanas que tenían esos “héroes”, que “se jugaron la vida por los demás”, a través del relato, emocional, de Josefina Samper, mujer del líder sindical Marcelino Camacho. La periodista recuerda que los derechos hay que defenderlos a todas horas, que siempre hay alguien que los quiere reducir. Ve en Samper y Camacho, al que “le gustaría estar cerca del 15-M”, un ejemplo de sacrificio para los demás.


(FOTO: Fernando Moreno)

Por Luis Marchal

—¿Hay quien se ha olvidado de que, “aunque el dictador murió en la cama, hubo muchos ciudadanos que nunca se doblegaron, ni se acobardaron, ni se sometieron al poder de aquel hombre que impuso su propia ley por la fuerza”?
—En este momento, la idea del pasado que tienen los que no lo vivieron es: “¿Cómo pudimos aguantar 40 años a un dictador?” y “¿por qué la gente no hizo nada para echarle?”. Hay un desprestigio de los esfuerzos de aquellos años. Desde el principio del final de la Guerra Civil, ya había gente resistiendo. No sólo el maquis, sino personas que no estaban militando en ninguna organización ni estaban agrupados. No existía Comisiones Obreras y los partidos estaban laminados.

—Por lo general, se habla más de los exiliados y de los maquis que de los que estaban dentro del país.
—La intención de mi libro es reivindicar a los de dentro, que resistieron y que se enfrentaron a la dictadura desde el principio; con sus medios y sus posibilidades y sin una idea utilitarista. Hacían lo que tenían que hacer, sin pensar “vamos a echarle mañana”. En el exilio estaban los que tenían menos realidad de la situación y decían “a éste le echamos mañana”. Sin embargo, los de dentro eran conscientes de que la situación era durísima, pero que ellos tenían que responder a sus ideas y principios, y no soportar las humillaciones.

—¿Esa realidad se materializaba cuando, por ejemplo, Josefina Samper estaba empeñada en vivir en Carabanchel para estar cerca de la cárcel porque sabía que tendría que visitarla muchas veces, que su marido sería internado allí con frecuencia?
—Ella dice que como tenían que hacer lo que tenían que hacer, que era luchar en el interior, que para eso volvió Marcelino a España, pues que la consecuencia era terminar en la cárcel. Ella quería estar cerca de la prisión para que fuera más factible ayudarle y llevarle las cosas. Tenía todo asumido. En ningún momento pensaron en fugarse de sus responsabilidades. No sólo estaba la familia Camacho; había [luchando] estudiantes, curas, obreros, abogados, empresarios…

—¿Abogados como Joaquín Ruiz-Giménez, que había sido ministro de Educación de Franco?
—Ruiz-Giménez se portó bien con la oposición. A la larga, formó parte de la oposición. Era un ministro de Franco y un democristiano que se desengañó por las tropelías que estaba cometiendo el Régimen. Por otro lado, se encontraban los curas obreros. En este momento, la jerarquía eclesiástica no tiene nada que ver con el espíritu de lucha que tenía entonces la gente de base, no los dirigentes episcopales. Unos lucharon contra la dictadura, otros se fueron a hacer la teología de la liberación. Fueron héroes sin medallas, sin monumentos y sin premios.

—¿Qué papel tuvo en la historia el movimiento católico de resistencia contra el franquismo?
—Tuvo un papel importante desde el punto de vista sindicalista porque muchos creyentes católicos les seguían. Hubo movimiento de resistencia dentro de los movimientos cristianos. Estaba, por ejemplo, el diálogo de cristianos y marxistas, no sólo aquí sino en el resto de Europa. Fue muy importante para luchar por la libertad. Estaban en contra, como siempre, de la jerarquía católica y del Vaticano.

—De hecho, usted escribe que “el primer aliado de la dictadura fue la Iglesia católica”, más bien la jerarquía católica.
—Eso es lo que más les dolía a los que estaban cerca de la dictadura; como Ruiz-Giménez, el padre José María Llanos y otros tantos. Ver que se estaba poniendo bajo palio, que eso sólo se hace en teoría en la Iglesia con los santos, a un dictador que seguía durante la posguerra ejecutando a gente y que tenía al pueblo completamente carente de todo tipo de derechos y libertades.

—¿Este apoyo al franquismo ha tenido consecuencias para la Iglesia en lo que se refiere en la actualidad a número de fieles y a la actitud de estos frente a la jerarquía eclesiástica?
—Era muy sangrante ver a los jerarcas de la Iglesia completamente identificados con la dictadura. En teoría, la Iglesia tendría que actuar en defensa de sus feligreses. Si los machacaban, tendría que decir algo. Y no, estaba a favor del poder. No sé si es un signo de estos tiempos el hecho de que pierdan fieles o de aquellos barros vienen estos lodos.

—¿Le llama la atención la masiva afluencia que ha habido en la pasada Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Madrid?
—No sé si han sido muchos o pocos o el aparato de propaganda les ha funcionado muy bien. No entiendo esa movilización, no entiendo el apoyo en estos momentos de masas a la Iglesia. Luego, parece que pierden clientela, que los católicos no practican y que las iglesias están vacías. Lo digo con todo respeto.

—Volviendo a Josefina Samper y Marcelino Camacho, que se la jugaron multitud de veces para defender los derechos de los trabajadores; ¿qué lugar deben tener en la memoria histórica?
—Hay que dar a conocer cómo eran estas personas, no sólo Marcelino Camacho y Josefina Samper; cómo eran sus hijos…; cómo era su capacidad de sacrificio, su voluntad. No pudieron con ellos. La hermana de Marcelino Camacho tiene ahora 90 años y sigue trabajando en una federación de jubilados para conseguir derechos y para protestar contra los recortes.

—¿Cuáles son los valores que más le impresionan de la gente que luchó por la libertad como Marcelino Camacho?
—La dignidad, que es lo no debe perder nadie. La voluntad. La fuerza que tenían, en condiciones penosas. Además de la falta de libertades políticas y de derechos, vivían en una situación económica mucho más penosa de la que estamos viviendo ahora. Del mismo modo, digo que muerto el perro no se acabó la rabia. Siempre hay algo contra lo que defenderse. Siempre hay alguien que nos quiere quitar los derechos. No tenían la menor comodidad. Sin embargo, eso no les impedía luchar y enfrentarse a lo que tuvieran delante. De Josefina Samper, me impresiona mucho, sabiendo cómo era aquello, que con su marido en la cárcel y su hijo detenido, se fuera al Ministerio de la Gobernación, que preguntara por el jefe de la Brigada Político-Social y que le exigiera derechos que no existían. Había que tener un valor inmenso para meterse en la boca del lobo. Se metió en el corazón de la represión
política. Le echó en cara que detuvieran y pegaran a su hijo. Lo comparo con esos gestos de los negros que se sentaban en los asientos de los blancos y no se los cedían, como Rosa Parks, porque reivindicaban sus derechos a ser como los demás. Pues Josefina Samper quería ser como los demás, no formar parte de una minoría marginada y humillada.

—¿Qué se consiguió?
—Cuando la gente se comporta como debe y cumple con su deber, todos avanzamos. Ellos sin duda hicieron mucho para que consiguiéramos derechos y libertades, amnistía para los presos, el estatuto del preso político o la igualdad de derecho de las mujeres. Cierto que el dictador murió en la cama. Estaba apoyado internacionalmente y era muy difícil echarle cuando disponía de ese apoyo.

—¿Conclusión de su libro: hay que luchar?
—Tampoco hay que hacer la revolución. Esta gente simplemente defendía el tener derecho a ser ciudadanos. Se oponía a las injusticias laborales y trataba de ser respetada como seres humanos, como ciudadanos y como personas dignas de derechos.

—A veces, cuando se defienden derechos, tal y como ha pasado con el 15-M, surgen críticas como “estos son los perros-flauta”.
—Eso son los argumentos eficaces para desprestigiar movimientos que resultan molestos a determinados sectores del poder. Muchas veces, tienen más capacidad para desarmarlos que los otros para defenderse.

—¿Qué cree que pensaría Marcelino Camacho del 15-M?
—Que le gustaría estar cerca. Josefina dice que no va a las manifestaciones porque no le resisten las piernas. Ella habla un poco por la voz de Marcelino. Les gustaría estar cerca de este movimiento, de la gente que se levanta y protesta contra la injusticia.

FUENTE: El Siglo, publicado el 26 de septiembre de 2011