EUROPA SE PREPARA PARA UN CAMBIO DE RUMBO
La Cumbre de la UE de este miércoles busca compaginar crecimiento y ajuste
La “Cumbre sobre crecimiento” de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) prevista para el 28 y 29 de junio tendrá una antesala informal esta semana debido a la complicada situación que provoca la crisis europea. En ella, la balanza de poderes se reequilibrará por el cambio de Gobierno en Francia. Más allá de la austeridad a ultranza como principal arma, se buscarán vías para impulsar el
crecimiento. Las situaciones económicas de España y de Grecia, cuya salida de la Eurozona no es irreal, serán temas de los que se tratarán en Bruselas.
Por Luis Marchal
Los líderes de la Unión han presionado para cambiar la agenda, para ir preparando medidas que promuevan el crecimiento y el empleo en la UE. La Cumbre informal en Bruselas de este miércoles, 23 de mayo, tendrá lugar cinco días después de una reunión del G-8 en Camp David y dos días después del final de una Cumbre de la OTAN en Washington.
La presencia el miércoles del nuevo presidente francés, Francois Hollande, que acaba de sustituir en el cargo a Nicolas Sarkozy y sobre el que recae la ‘responsabilidad’ de salvar a Europa, podría impregnar a esta breve Cumbre europea de un carácter diferente a lo que se ha visto en los últimos tiempos, gracias a que el galo aboga por una unidad de acción de la socialdemocracia continental.
Hollande ha asumido su nuevo trabajo con promesas de unión y cambio en Europa -ante la presencia de una fuerte lluvia en París, lo que favoreció el que la prensa escribiera sobre su investidura con un rotundo “llueve sobre mojado”-. En ese sentido, el nuevo mandatario presiona a favor de un pacto presupuestario por el crecimiento en Europa. El objetivo es buscar un camino para lograr una consolidación económica, impulsar el crecimiento, quizá más allá de los recortes sin límites y de la austeridad a ultranza a los que se han resignado -no todos- los ciudadanos europeos. El cambio de receta sería estimular la economía en lugar de estrangularla con ajustes, que “la austeridad deje de ser una condena”.
De la cocina de la Cumbre podría salir el aumento del capital del Banco Europeo de Inversiones (BEI) en, al menos, 10.000 millones de euros para ayudar a la financiación de las empresas. Igualmente, estaría encima de la mesa la creación de una tasa a las transacciones financieras y fomentar un mejor uso de los fondos estructurales no gastados. Entre las propuestas de Hollande, los eurobonos, emisiones comunes de deuda, una opción que descarta la canciller alemana Angela Merkel y que ha sido avalada por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.
A juicio del presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, “un incremento de 10.000 millones en su capital permitiría al BEI aumentar sus préstamos en 60.000 millones en los próximos tres años, y movilizar inversiones de hasta 180.000 millones de euros”.
Merkel, amenazada por la ‘enfermedad’ de la soledad europea, a pesar de compartir ideología conservadora y neoliberal con la mayoría del resto de gobiernos, y por un posible batacazo electoral en las elecciones alemanas de 2013, aún cuenta con el apoyo de Barroso -cada vez más frágil- y con el de Van Rompuy en su idea de llevar a cabo reformas estructurales, y en lo de que no se pueden reactivar las economías con más endeudamiento. Son posiciones cada vez más solitarias, ya que aumentan con fuerza las voces que gritan contra la política de ajustes brutales. “Tenemos que aumentar la inversión”, ha sentenciado Barroso al respecto. Después, ha matizado que, “para recuperar el crecimiento y restaurar la confianza, necesitamos consolidación fiscal, reformas estructurales e inversiones específicas”.
La clave entonces está en el “específicas”. “En el corazón de la respuesta” europea a la crisis se ha encontrado, de acuerdo con las palabras de Barroso recogidas por Efe, una doble vía centrada en “estabilidad y crecimiento”, mediante la cual se debe restaurar la sostenibilidad de las finanzas públicas, pero también “crear las condiciones para lograr crecimiento y crear empleos”.
Merkel, en su reunión con Hollande -nada más ser éste investido presidente se marchó a Berlín- lanzó guiños al nuevo hombre todopoderoso de Francia. “Somos conscientes de la responsabilidad que tenemos Francia y Alemania para un buen desarrollo en Europa, y creo que con este espíritu encontraremos soluciones para cada problema”, declaró ella. Parece así que Alemania sólo quiere compartir protagonismo con Francia y no con el resto de países europeos. Para la canciller, el crecimiento es “un concepto general” que puede referirse a distintos tipos de medidas, mientras que Hollande opta por revisar el pacto fiscal que firmaron 25 estados de la UE, comprometiéndose a inscribir en las legislaciones nacionales el principio del equilibrio presupuestario, para flexibilizarlo. Actualmente, se obligaría a sancionar con multas de hasta el 0,2 por ciento del PIB -2.000 millones de euros en el caso de España- a los países que no hayan tomado medidas de forma eficaz para situar su déficit por debajo del 3 por ciento.
¿Ruptura de la unión monetaria? Por otra parte, la semana pasada, el primer ministro británico, David Cameron, apretaba uno de los botones de alarma al considerar que la Zona Euro debe recuperarse o prepararse para la posibilidad de que se produzca una ruptura de la unión monetaria. La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, ha planteado abiertamente una posible salida de Grecia del bloque de la Eurozona. Dijo en la televisión France 24 que, “si el país incumple sus compromisos presupuestarios, es necesario hacer revisiones apropiadas, y esto significa financiación adicional y más tiempo o mecanismos de salida, que supondrían una salida ordenada en este caso”.
Precisamente, inevitables serán las miradas a la olla a presión de Grecia, país incapaz de formar Gobierno tras sus últimas elecciones, el 6 de mayo. La inestabilidad política en Grecia es el principal elemento en estos momentos de incertidumbre. En Bruselas se estudiarán las consecuencias de su posible salida de la moneda única. Barroso defendió el jueves pasado en Naciones Unidas -sin mencionar a Grecia- la vigencia del euro, al que definió como “mucho más que una construcción monetaria”. El nuevo eje Merkel-Hollande ya ha evidenciado que apoya el mantenimiento en la Eurozona de Grecia. Internamente, los nuevos comicios griegos, que se celebrarán el próximo 17 de junio, se convertirán en un plebiscito sobre su permanencia en el euro.
También serán inevitables las miradas a la salud económica de España. En el primer trimestre de 2012, el PIB de España ha tenido una caída trimestral del 0,3 por ciento. Recientemente, el ministro Cristóbal Montoro se vio obligado a recalcar que el corralito en nuestro país es “técnicamente” imposible. El otro elemento económico del Gobierno de Mariano Rajoy, Luis de Guindos, por el contrario, pidió auxilio a Europa la semana pasada. Reconoció públicamente -en plena entrada de la reunión de ministros de Economía de la Eurozona consagrada a Grecia y España- que nuestro país ha hecho “todo lo que estaba en su mano” para estabilizar la economía, con ajustes presupuestarios y reformas en el mercado de trabajo y el sector financiero, y reclamó por ello a la eurozona “cooperación” para hacer frente a la crisis. Nuestra prima de riesgo ya roza peligrosamente los 500 puntos y España tiene el desgraciado ‘honor’ de encabezar el ranking del número de desempleados de la UE -más de 5,6 millones de trabajadores en paro del total de 25 millones de personas sin trabajo en la UE.
El Gobierno tecnócrata de Italia, que partía de una posición similar a la española, se ha mostrado más discreto que el español, lo que ha favorecido su imagen ante los mandamases europeos.
El cambio de rumbo de Hollande, si se flexibiliza la política presupuestaria de la UE, podría suponer una brizna de aire nuevo para las cuentas españolas y para las de los demás países de la UE. Barroso ya ha anunciado que aplicará el Pacto de Estabilidad “de forma inteligente” cuando presente una semana después de esta breve Cumbre informal, el 30 de mayo, sus recomendaciones a los países con déficit excesivo, como España, con el fin de “crear condiciones para el crecimiento”. El conocido como ‘Merkozy’, todo un símbolo de la austeridad que ha marcado la política europea de los últimos meses, podría ya ser un fantasma en Bruselas este miércoles. Europa se prepara para un cambio de rumbo.
FUENTE: El Siglo, publicado el 21 de mayo de 2012









